Héctor Magnetto: “Nos demonizaron, quisieron convertir nuestra marca y nuestro logo en sinónimo de vergüenza”

3 12 2016

Terminé de leer el libro Así lo viví, la larga entrevista de Marcos Novaro a Héctor Magnetto. El libro tiene dos prólogos -uno de Carlos Pagni y otro de Marcelo Longobardi- y se estructura en cinco capítulos con un anexo documental que contiene fragmentos de los discursos del CEO del Grupo Clarín en los encuentros gerenciales de ese conglomerado en los últimos años. Debo decir que las preguntas de Novaro son muy buenas y no esquivan las acusaciones que Clarín recibió del kirchnerismo, y las respuestas (donde se aceptan errores y se señalan responsabilidades) no esquivan esos tópicos. Para mi, esto es lo más importante de ese trabajo.

asi-lo-vivi

1. Kirchner y la prensa

Argentina debería promover la existencia de varios grupos de medios sólidos y autosustentables; obviamente, no a costa de destruirlos que ya tiene.

Los medios no eligen presidentes. La historia lo ha demostrado claramente.

[El kirchnerismo] apuntó a consagrar un modelo de gobierno basado en la concentración de poder, la perpetuación familiar y el rechazo de cualquier forma de control.

Como quedó demostrado con muchos otros actores de la Argentina, el problema no era yo, sino cualquier factor de la sociedad que no pudieran controlar.

Con la excusa de los intereses corporativos, se intentó negar legitimidad a la empresa periodística, que es, aquí y en el mundo, la base de sustentación del periodismo profesional.

Me parece que el caso de Clarín lo incomodaba [a Kirchner] especialmente por dos razones: percibía que tenía la autonomía financiera para sobrevivir sin la asistencia estatal, y no se sentía cómodo confrontándolo ideológicamente por la tradición desarrollista del diario y la mirada progresista de varios de sus periodistas.

Néstor Kirchner estuvo obsesionado desde el principio con nosotros. Diseccionaba cada tapa, cada título, cada epígrafe. Se quejaba con los periodistas y también llamaba a la empresa. No sólo cuestionaba análisis y opiniones, sino también el espacio que se les daba a las noticias. Buscaba siempre segundas intenciones, mensajes subliminales, conspiraciones. Desconocía o ninguneaba la lógica periodística.

A principios de 2004, con el secuestro de Axel Blumberg, el acto en la ESMA en el que Kirchner desconoció a Alfonsín y la toma de la comisaría de La Boca por parte de D’Elía, el gobierno recibió fuertes críticas en los medios durante una semana. La reacción de Kirchner fue destemplada. Según cuentan algunos de los integrantes de la comitiva que en esos meses lo acompañó en viajes oficiales a España y China, se irritaba cuando leía los diarios argentinos. Ellos lo escucharon insultarme a gritos por una columna de Van der Kooy, lo que refleja la concepción que tenía del periodismo: para él, todos eran escribas de los dueños.

Durante años, decenas de periodistas soportaron esta descalificación, sin más defensa que la de los colegas que se encontraban en una situación parecida, la de las empresas en las que trabajaban y la de una ética personal que demostró ser valiosa, porque les dio fuerza en medio de la tormenta.

En la calle, viví personalmente las dos cosas, las felicitaciones y los insultos.

Creo que el kirchnerismo, y algunas usinas académicas que terminaron siendo funcionales a él, mezclaron deliberadamente esos escándalos y fraudes con sus propios prejuicios sobre las empresas de medios, para establecer paralelismos más que forzados entre lo que pretendía hacer el gobierno argentino y los dilemas que enfrentaban los países desarrollados.

El objetivo era sentar las bases de un nuevo sistema de medios alineado con el poder político y desarticular al mismo tiempo un sistema de medios privado con posibilidades de autosustentación.

El kirchnerismo quería medios débiles, que necesitaran de la pauta o de otros negocios concecionados por el Estado. Que fueran para siempre tributarios del poder político. O si no, en el otro extremo, grandes corporaciones globales, que no tuvieran la más mínima intención de criticar al poder local. Aquí entran desde los grandes estudios de Hollywood hasta las corporaciones telefónicas o satelitales.

Un medio corrupto no tiene futuro: las audiencias lo detectan y lo abandonan.

En el mercado de medios argentino la competencia es muy intensa, lo ha sido históricamente. Proporcionalmente, hay mucho periodismo político en diarios, radio y televisión, y ha sido siempre muy diverso en términos ideológicos y partidarios.

Una estrategia razonable para un país más que fragmentar artificialmente medios para que terminen dependiendo de otras fuentes de financiamiento podría ser la de favorecer la existencia de diversos grupos de medios privados, autosustentados y diversificados. Y, en paralelo, establecer un sistema transparente de fomento para medios dedicados a atender segmentos específicos, comunidades puntuales, minorías, etc.

Cuando se empieza a hablar en serio de escalas, tecnologías y marcos regulatorios, se ve que los grupos de comunicación nacionales, entre ellos, Clarín, son chicos.

Las mismas posibilidades que tuvimos de integración […] o del ingreso posterior al mercado del cable e Internet, estuvieron disponibles para el resto de los actores de la industria.

Nos adjudicaron habernos beneficiado con la devaluación y la pesificación, cuando fuimos de los más perjudicados. Y obviamente, de haber apoyado el plan económico de la dictadura que Clarín fue el primero en cuestionar. Pero la verdad histórica poco importaba.

Uno de los objetivos de la estigmatización empresarial era disciplinar. Y lo hicieron muy bien con un grupo de empresas no menor, que prefirió hacer negocios a cambio de silenciar sus críticas. Fue otra impostura. Los Kirchner tuvieron un discurso de combate al capital, de enfrentarse a los intereses poderosos y concentrados. Pero la paradoja es que muchos de estos sectores convivieron pacíficamente con ellos sin hacer jamás planteos públicos críticos ni presentar objeciones a las decisiones de gobierno, por más dañinas que las consideraran.

Si podíamos ser atacados, denigrados y difamados todos los días a un nivel tan exasperante, era obvio que tan poderosos no éramos.

Creo que uno de los peores momentos fue cuando intentaron mezclar dos historias, el caso Noble y lo de Papel Prensa, para tratar de meternos presos a la señora de Noble y a mi. Era todo un delirio, pero contaron con la ayuda de algunos organismos de derechos humanos, de algunos fiscales y jueces amigos, y creo que estaban decididos a avanzar con eso incluso sin pruebas.

Cuanto más acorralados parecíamos estar, más gente confiaba en nuestra información.

Aguantamos, además -hay que decirlo-, porque teníamos espalda. Otros debieron vender, o prefirieron vender. No los juzgamos, porque quizás en algún caso era la única manera de proteger las inversiones y las fuentes de trabajo.

 

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@GrupoClarin se escindirá en dos sociedades: medios y contenidos, y telecomunicaciones

16 08 2016
El siguiente es el press release que difundió Grupo Clarín hoy por la tarde:
Grupo Clarín S.A. (ARG: GCLA; LSE: GCLA) (“Grupo Clarín”) anunció hoy que su Directorio aprobó la escisión (la “Escisión”) de la participación accionaria de Grupo Clarín en Cablevisión S.A. (“Cablevision S.A.”), la subsidiaria de Grupo Clarín que opera sus negocios de televisión por cable, internet y transmisión de datos, en una nueva sociedad argentina bajo el nombre de Cablevisión Holding S.A. (“CVH” o “Newco”). Grupo Clarín va a retener todos los activos y pasivos, y continuará con todas las actividades y operaciones de sus restantes segmentos de negocios que no serán asignados a CVH. Grupo Clarín espera que la transacción sea ejecutada de acuerdo con la Ley de Impuesto a las Ganancias y las normas reglamentarias aplicables a las reorganizaciones libres de impuestos.
La Escisión propuesta está sujeta a la aprobación final de los accionistas de Grupo Clarín. Una asamblea extraordinaria de accionistas de Grupo Clarín ha sido convocada para el 28 de Septiembre de 2016 para considerar y votar la Escisión y asuntos relacionados.
Grupo Clarín espera que las acciones de CVH sean listadas en el Mercado de Valores de Buenos Aires S.A. (“Merval”) a través de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, y en uno o más mercados de valores locales o extranjeros. El registro y la negociación de dichas acciones estarán sujetos a la aprobación de las autoridades regulatorias correspondientes.
El Vicepresidente de Grupo Clarín, Alejandro Urricelqui dijo “La Escisión nos va a permitir focalizarnos mejor en la visión y estrategia respectiva de cada uno de nuestros negocios fundamentales. En consecuencia, Grupo Clarin y CVH individualmente serán capaces de desarrollar estrategias de crecimiento y objetivos independientes a la medida de las demandas de los mercados específicos de cada compañía. CVH además se beneficiará de ser una compañía pública independiente en el atractivo sector de las telecomunicaciones, televisión por cable e internet.”.
La Escisión propuesta está sujeta a la obtención de ciertas autorizaciones regulatorias, aprobaciones  y consentimientos, según corresponda, incluyendo completar un proceso de revisión por parte de la Comisión Nacional de Valores (“CNV”) bajo las normas de mercados de capitales, entre otros. Grupo Clarín apunta a completar la transacción propuesta durante el primer trimestre del 2017.
De acuerdo con la ley argentina, Grupo Clarín va a preparar y publicar un prospecto describiendo la Escisión propuesta y aNewco antes de la asamblea de accionistas.
Goldman, Sachs & Co. actúa como asesor financiero de Grupo Clarín. Cleary Gottlieb Steen & Hamilton LLP and Saenz Valiente & Asociados S.R.L. actúan como asesores legales de Grupo Clarín S.A. en relación a la transacción propuesta.
Sobre Grupo Clarín S.A.
Grupo Clarín es la mayor compañía de medios de la Argentina y una compañía líder en los mercados de gráfica e impresión y televisión abierta y programación. Su diario—“Clarín”—es uno de los de mayor circulación en Latinomérica. Grupo Clarín es el mayor productor de contenidos de medios en la Argentina, incluyendo noticias, deportes y entretenimiento y accede sustancialmente a la totalidad de los segmentos de la población argentina en términos de poder adquisitivo, geográficos y etarios.
 
Sobre Cablevisión S.A.
Cablevisión es el mayor operador de servicios de televisión por cable y sistemas de trasmisión de datos de la Argentina y uno de los mayores proveedores de servicios de cable enLatinomérica en términos de cantidad de suscriptores.  Al 30 de junio de 2016, Cablevisión tenía 3,89 millones relaciones activas con clientes, de las cuales el 54% recibían servicios de banda ancha, el 90% recibía servicios de cable y el 43% recibía ambos servicios. Cablevisión también ofrece  servicios de telefonía móvil inalámbrica bajo la marca de Nextel Argentina, con 0,9 millones de suscriptores post-pagos y 0,5 millones de suscriptores pre-pagos. 




#TV Los argentinos, entre los cinco principales consumidores de noticias extranjeras del mundo

12 05 2016

Días atrás, recibí la siguiente gacetilla de PwC. Me pareció interesante y la comparto. No menos interesante me parece el hecho de que quien financió el estudio es el canal estatal ruso Russia Today, interesado en influir en la agenda de las audiencias globales (más que otros, a mi criterio).

PwC ha publicado recientemente el informe “The rise of cross-border news”, el cual analiza el impacto y crecimiento de las noticias cross-border, es decir, aquellas que se consumen fuera del país de origen. El estudio, resultado de una encuesta a más de 5000 televidentes alrededor del mundo -Argentina incluida-, destaca a la disponibilidad, curiosidad y movilidad como el motor del crecimiento de las noticias transfronterizas.

Con el 77% de respuestas positivas, Argentina se ubica entre los cinco países con más consumo de noticias transfronterizas por mes, junto con España, México, India y Egipto. Respecto del medio por el cual se consumen estas noticias, Argentina, España, México y Egipto optan por hacerlo mediante la web, mientras que India, que tiene el mayor porcentaje de consumo de noticias transfronterizas, todavía tiene a la televisión como el formato más dominante. Con respecto al contenido, el 53% de los argentinos consultados afirmó utilizar estos canales de información para acceder a noticias del país emitidas desde el  exterior.

“El uso de noticias transfronterizas tiene una alta prevalencia en todos los mercados, pero en especial en los emergentes. Los principales proveedores de noticias transfronterizas pertenecen a Estados Unidos y al Reino Unido, pero los que más rápido crecimiento presentan son los países de Medio Oriente, Asia y Rusia” sostiene Carolina Ares, gerente senior de Marketing y Comunicaciones de PwC Argentina. Y agrega: “Los consumidores de noticias transfronterizas son por lo general más jóvenes, más urbanos y de mayor poder adquisitivo. El auge se debe en parte a la movilidad, disponibilidad y a una búsqueda de perspectivas diversas sobre acontecimientos importantes. Hoy la gente está más conectada con el mundo y el hecho de contar con noticias de distintos perfiles y poder compartirlas hace que el aumento de noticias transfronterizas sea imparable”.

El objetivo del reporte es conocer el consumo de noticias y evaluar futuras tendencias mediante la aplicación de proyecciones de PwC a los datos de encuesta. Para la misma, se verificaron y pusieron a prueba las conclusiones en entrevistas con ejecutivos senior de medios de comunicación en cinco organizaciones globales de noticias: CNN, BBC Global News, Guardian Media Group, teleSUR y Vice Media. Para la elaboración del informe se contó además con la colaboración de la cadena de noticias RT, que validó los datos obtenidos.





Dos noticias sobre el #periodismo, una mala y otra buena

6 05 2016

 

El jueves 14 de abril de 2016 participé del acto de graduación de la Maestría en Periodismo del diario La Nación y la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT). Para la ocasión me habían invitado a dar lo que en la jerga académica se denomina “última clase”. Lejos de enseñar nada, me permití hacer la siguiente reflexión: 

Autoridades de la Universidad Torcuato Di Tella y del diario La Nación, queridos graduados de la Maestría en Periodismo, con algunos de los cuales me ha tocado trabajar en la redacción en los últimos meses; queridos ingresantes, muchas gracias por invitarme a compartir con ustedes algunas ideas, que me permití titular “Los medios pasan, el periodismo queda”.

Tengo dos noticias para darles, una buena y otra mala. Y esta vez elijo yo. Voy a empezar por la mala noticia.

Aunque les digan lo contrario, siempre la mala noticia va primero. Como el dolor, la mala noticia suele ser un aviso de que algo anda mal y debe ser reparado.

La mala noticia que tengo para darles es que es un pésimo momento para hacer periodismo.

Y es una mala época porque las empresas periodísticas en las que hasta ahora creció y se desarrolló el periodismo están en crisis. Lo están de manera estructural en todo el mundo, y lo están de manera dramática en la Argentina, donde anabólicos como la pauta oficial y los subsidios estatales habían disimulado aquella crisis y creado una burbuja a cuyo estallido estamos asistiendo ahora: cientos de periodistas se están quedando sin trabajo por el cierre de los medios en los que se desempeñaban. Los mejores de ellos seguramente esperaban este desenlace porque ningún medio de comunicación en ningún lugar del mundo democrático subsiste si el 100% de sus ingresos provienen de los recursos públicos.

Hacer oficialismo no es un buen negocio para el periodismo. No lo fue nunca y no lo será tampoco ahora.

En el mundo, la crisis estructural tiene que ver con los profundos cambios en los hábitos culturales de las audiencias, que además están ahora atomizadas en múltiples intereses, plataformas, pantallas, segmentos y temáticas. Cierran diarios y revistas y las emisoras de radio y TV tradicionales pierden audiencia.

El viejo modelo publicitario no alcanza para pagar la cuenta. La búsqueda de nuevos modelos de negocios todavía no ha dado resultados nítidos. Aparecieron muy interesantes experimentos de redacciones sin fines de lucro pero aún no lograron despegar. Hay quienes esperan la llegada de súper salvadores de billetera holgada y experiencia digital. Pero Jeff Bezos -fundador de Amazon y nuevo dueño del Washington Post- hay uno solo.

La cuestión del modelo de negocios que haga viable el periodismo no es un tema menor ni ajeno a nosotros. En el mundo desarrollado, cada periodista de investigación le cuesta a la organización informativa para la que trabaja 500.000 dólares. La investigación sobre pedofilia que sirvió de base para la película ganadora del Oscar Spotlight, costó en 2003, un millón de dólares. Duró ocho meses. ¿Cuánto habrá costado hasa ahora la de Hugo Alconada Mon que lleva siete años y aún no se publicó? El periodismo, de papel, audiovisual o digital, cuesta dinero. Un buen periodista debe ser consciente de todo esto. Debe ser consciente de este momento mundial y nacional de la profesión.

Por favor, respiren, tomen aire y no se depriman.

Siempre hay buenas noticias. Las buenas noticias también son importantes porque rompen el escepticismo y generan esperanza. Todas las sociedades necesitan ese oxígeno para avanzar y somos los periodistas quienes tenemos que aportarlo.

En el periodismo la buena noticia es que nunca en la historia hubo un mejor momento para ejercer este oficio, el mejor del mundo según Gabriel García Márquez.

Nunca estuvo al alcance de la mano una audiencia global de más 3000 millones de personas. Casi la mitad de la humanidad está conectada a Internet. Y más de la mitad, unos 4000 millones, usan teléfonos móviles (es decir, pueden llevarnos en el bolsillo o en la cartera).

Nunca fue tan activa la audiencia, que también es productora de contenidos y auxiliar de nuestro trabajo. No hay que tenerle miedo a la audiencia cuando nos corrige porque mejora nuestra tarea. Nos hace mejores profesionales. La marca personal del periodista -se lo habrán dicho ya muchas veces- se construye sobre la base de la credibilidad: precisión y prolijidad son ladrillos fundamentales de ese edificio. Y diálogo con las audiencias.

El periodismo se hace con datos. Dato a dato, con detalles reveladores. Hablando con todas las fuentes (incluso con aquellas que se niegan a hablar con nosotros). Consiguiendo y procesando documentos. Creando bases de datos y mapas de relaciones. Navegando las redes sociales pero también observando los hechos y viendo personalmente a aquellas fuentes que, como en las películas, siguen eligiendo el contacto personal en lugares que ahora nos parecen extravagantes. Un bar, por ejemplo.

Nunca hubo tantas y tan buenas herramientas para aplicar a la búsqueda, procesamiento y difusión de información. La tecnología no suplanta el olfato y el criterio del periodista sino que los potencia.

Nunca fue tan interesante la experimentación con nuevos géneros, narrativas y registros, nuevos modelos de negocios y nuevos momentos de consumo de información y entretenimiento.

Y, por lo tanto, nunca fue tan necesario el emprendedorismo en periodismo. Se buscan periodistas emprendedores, incluso dentro de las organizaciones tradicionales de noticias. El que no venga con ideas nuevas, que siga de largo. Por ejemplo, si alguien tiene ahora mismo una buena idea para atraer al público de 16 a 24 años, por favor me busca después del acto y conversamos.

Sobreinformada y a veces intoxicada de rumores, nunca esta enorme audiencia estuvo más necesitada confirmación y de sentido.

Sí, la buena noticia es que nuestra profesión sigue siendo vital. No le crean a los agoreros -siempre quise usar esa palabra en un discurso público- que anuncian el fin del periodismo: el periodismo está vivo porque es más necesario que nunca, es la profesión en la que la sociedad buscará el sentido de los hechos, sus causas y sus consecuencias. Las audiencias a veces quieren saber, pero aún cuando saben mucho y están sobreinformadas quieren y necesitan entender. Y ahí volvemos a ser necesarios.

Para poder explicar a una sociedad compuesta por individuos incapaces de prestar atención por más de 5 minutos, tenemos que estudiar mucho, y aunque seamos generalistas por naturaleza, lograr especializarnos en el tema de cada nota para lograr la hazaña de la síntesis.

La buena noticia es que es un gran momento para hacer periodismo. Aunque a veces nos rechace y nos de vuelta la cara, la sociedad necesita del periodismo. Hecho por periodistas.

Qué mal momento para hacer periodismo, y qué buen momento para no dejar de hacerlo

Bienvenidos a la aventura de buscar y contar las verdades de interés público. No se harán ricos si ejercen el oficio con honestidad, pero les aseguro que serán muy felices.





#Argentina Comentario sobre la declaración de académicos acerca de los cambios en las políticas de #comunicación

11 02 2016

Unos cuarenta investigadores de distintas universidades nacionales -algunos de los cuales participaron en la redacción de la ley de servicios de comunicación audiovisual de 2009- difundieron una declaración sobre las modificaciones introducidas por decreto en la norma audiovisual y en la ley de telecomunicaciones, pomposamente llamada Argentina Digital. En concreto, los académicos pusieron en la mira lo dispuesto por los decretos de necesidad y urgencia 13/2015 (que modificó la ley de ministerios) y 267/2015 (que modificó las leyes de medios y de telecomunicaciones).

 

Todos los investigadores que firman la declaración merecen el mayor de los respetos por el rigor y la pertinencia de sus trabajos, por sus trayectorias en el país y en el exterior y, sobre todas las cosas, por su honestidad intelectual en la búsqueda del bien común.

 

Dicho esto, me parece importante contextualizar cada párrafo de la declaración, en la que se expresa “preocupación (…) tanto en el procedimiento como en los contenidos de dichas medidas”, y enumera de manera “sintética” las que se consideran “principales” (destacados aparecen los párrafos de la declaración).

“La política de medios/comunicación tiene enormes y multifacéticas implicancias para la democracia y la libertad de expresión, en consecuencia su elaboración debe ser fruto de discusiones y consensos amplios que involucren una multiplicidad de actores políticos y sociales. No puede dirimirse a puertas cerradas entre funcionarios del Poder Ejecutivo y los principales actores empresariales. De hecho, tanto la vía del decreto como su contenido contravienen pactos internacionales –vigentes en la Argentina, así como leyes específicas- relativos a la protección de la libertad de expresión y a la regulación de medios.”

América latina en general, y la Argentina en particular, experimentaron con dramatismo en los últimos 15 años la implicancia que la política de medios/comunicación tiene para la democracia y la libertad de expresión. Las leyes Resorte (y su ampliación al universo digital) en Venezuela y  orgánica de comunicación en Ecuador, son los dos más nítidos ejemplos del retroceso de las libertades y de la concentración de la información en una sola voz (gubernamental). En Argentina, no puede equipararse a ellas la ley de medios -así llamada por el kirchnerismo gobernante los últimos 12 años- pero sí puede decirse que muchas de las prácticas adoptadas por ley, decreto o simplemente de facto en los últimos años -y que bien pueden caracterizarse como “políticas de comunicación”- buscaron crear un monopolio gubernamental y paragubernamental de la comunicación que incluyó la sanción de normas como la ley de medios (en cuyo diseño ya puede encontrarse la razón de su posterior aplicación sesgada y arbitraria), la ley Argentina Digital, la ley antiterrorista, la ley de desarrollo satelital, y la ley de declaración de interés público de la fabricación de pasta de celulosa y papel para diarios; las resoluciones de autorización de las fusiones de Cablevisión y Multicanal -sin la apertura a la competencia con las telefónicas- y del ingreso de Telefónica de España (controlante de Telefónica de Argentina) en Telecom Argentina a través de Telecom Italia; y las medidas administrativas tendientes a fijar el precio del abono de la TV por cable; la millonaria estatización de los derechos de televisación del fúbtol y el uso político de esas emisiones; la distribución arbitraria de la publicidad oficial y su uso para financiar medios adictos; y la manipulación partidaria y facciosa de los medios públicos (en particular Radio y Televisión Argentina SE). A eso deben sumarse acciones de facto, como la prohibición a las empresas de retail de consumo masivo (principalmente los supermercados) para que publiciten en los diarios nacionales de mayor circulación -medida que se conoció como “cepo publicitario”- o la persecución ideológica contra periodistas y dirigentes opositores con campañas de desprestigio orquestadas de manera organizada -y con intervención de organismos de inteligencia- desde el mismo aparato de propaganda gubernamental y paragubernamental. Este fue el contexto de las políticas de comunicación  en la Argentina en los últimos 12 años, con especial énfasis desde 2005 en adelante. Estas prácticas ya habían sido aplicadas a escala local en la ciudad de Río Gallegos y en la provincia de Santa Cruz, como bien retrató en su momento el periodista ya fallecido Daniel Osvaldo Gatti en su libro El amo del feudo, de 2003.

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Respuesta al ministro entrerriano @PedroaBaez sobre la TV digital oficial #TDT #Argentina

31 05 2014

El 29 de mayo pasado publiqué en el diario La Nación una nota periodística sobre las conclusiones de los duros informes de la Auditoría General de la Nación (AGN) sobre dos planes en los que el gobierno nacional lleva gastados -según cifras oficiales- $ 15.000 millones desde 2009: la TV digital terrestre y el despliegue de fibra óptica para telecomunicaciones. A propósito de esa información, los colegas Daniel Enz y Jorge Riani me entrevistaron en FM Radio de la Plaza, de Paraná.

Tras esa intervención, en la que cité algunos de los cuestionamientos hechos por la AGN a esos planes y algunas particularidades del despliegue de la TV digital estatal en Entre Ríos, el enorme y costoso aparato de propaganda montado con recursos públicos al servicio del gobernador Sergio Urribarri se volcó en mi contra con bastante fuerza. El ministro de Cultura y Comunicación, Pedro Báez y el secretario de Telecomunicaciones, Sergio Del Canto, entre otros funcionarios cuestionaron la veracidad de mis dichos y me acusaron de “desinformar maliciosamente” y de ser “empleado de La Nación”.

Además, algunos cibermilitantes me provocaron en la red social Twitter, esperando tal vez una respuesta destemplada, y -entre otros- los diarios ligados a Urribarri a través de su empresario fetiche, el rosarino Ramiro Nieto, difundieron ampliamente esa posición oficial. Nieto, a través de su productora VTS y otras empresas, recibe abundante publicidad oficial de la provincia (montos que el gobierno entrerriano no difunde), tiene un contrato anual de $ 1,9 millones para transmitir los actos del gobernador y recibió entre el 1° de enero de 2012 y el 30 de julio de 2013, $ 4,6 millones en publicidad oficial nacional (según cifras que pueden contrastarse aquí o, mejor, aquí; todo eso sin contar que es un importante proveedor de producción televisiva para el programa Fútbol para Todos.

En este texto me defiendo de las acusaciones de Báez, quien -en el apuro- pone en mi boca cuestionamientos señalados por la AGN, uno de los órganos de control del Estado creados por la Constitución Nacional. Por ejemplo, es esa auditoría y no yo quien sostiene -tras un análisis técnico de la información oficial- que no se sabe a quiénes fueron otorgados los decodificadores repartidos y si efectivamente fueron repartidos los 1,4 millones de dispositivos comprados por el Estado nacional a empresas como Cometrans (de los hermanos Cirigliano, ex operadores del siniestrado tren Sarmiento y del tren Mitre).

El funcionario me fustiga por el lugar donde me desempeño como periodista, desconociendo que también me emplean en relación de dependencia dos instituciones universitarias, en las que enseño e investigo. Y que en el pasado trabajé como periodista en otros medios (incluidos FM Nogoyá y Canal 4 Nogoyá Televisora Color, donde comencé mi formación). Sí, yo también soy entrerriano.

Tiene razón Báez cuando corrige mi referencia al despliegue de la TV digital en Entre Ríos, donde hay tres plantas transmisoras (Paraná, Gualeguaychú y Concordia) y no dos como señalé. Ante una pregunta concreta de mis colegas Enz y Riani, recurrí a la memoria y me falló. En el país, según reveló días atrás del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, existen más de 80 plantas transmisoras instaladas de la TDT, número que pronto superará las 100.

Báez es un optimista de la TV digital, que viola sistemáticamente varios artículos de la ley de medios con la coartada de ser una tecnología experimental (no lo es desde hace años en varios países europeos), y destaca el reparto de los receptores satelitales y las antenas instaladas en 1300 escuelas, como si las señales que allí se emiten (algunas de ellas de propiedad privada, como CN23 del grupo Garfunkel-Szpolski; C5N, de Cristóbal López; y 360 TV, de los dueños de Electroingeniería, Gerardo Ferreyra y Osvaldo Acosta) fueran claves en la formación de los niños y jóvenes.

Urribarri, como ha hecho saber a través de Báez, está en todo su derecho de creer que “la TDA es una de las políticas de mayor inclusión social y democratización del acceso a los bienes culturales que lleva adelante nuestro gobierno nacional”. La violación de la ley de medios y el deliberado sesgo que se da a la oferta televisiva de la TV digital gubernamental permiten asegurar que ocurre más bien lo contrario: lo que busca ese sistema no es democratizar sino desinformar. Pero además, Urribarri-Báez ignoran (o niegan) datos objetivos que permiten sostener que el sistema (en el que desde 2009 y hasta fin de este año se habrán invertido $ 6749 millones, según el ministro De Vido) no tuvo el éxito esperado.

Aún después de lanzada la TV digital, en 2009, la penetración de la TV por cable (que en Entre Ríos tiene una fuerte presencia de pequeñas y medianas empresas, muchas de ellas aún en manos de sus pioneros) siguió creciendo y llegó en la provincia al 68,7% de los hogares con TV en 2013 (en 2012, ese porcentaje había sido de 65%).Si en Argentina hubiera verdadera competencia, con productos de menor precio (como ocurre en otros países de la región), ese porcentaje sería mayor. En el promedio nacional, más del 80% de los hogares tienen TV paga (incluso buena parte de las familias de menores recursos). Esa situación no ha cambiado.

En donde la TV por cable parece haber empezado a retroceder (de la mano de lo que en la industria se conoce como cord cutters, en general jóvenes que se desconectan del servicio y privilegian su abono a la banda ancha) no crece la TV abierta (cuyos niveles de audiencia caen indefectiblemente) sino las plataformas de video a demanda como Netflix y otros servicios de streaming de video. Lamentablemente, la calidad de la banda ancha en Entre Ríos impide en la mayor parte del territorio la libertad de poder elegir ese tipo de contenidos y esa modalidad de consumo.

Investigaciones ad hoc de varias universidades nacionales han confirmado que la mayor parte de los decodificadores repartidos (sean los que fueren y los tenga quien sea) no se usan (lamentablemente, las universidades que cuentan con esos datos han preferido no revelarlos). En la misma línea, un trabajo de la filial local de la consultora francesa Dataxis reveló que sólo en 100.000 hogares argentinos la TV digital es la pantalla principal. Báez es optimista y piensa que la transmisión del Mundial de Brasil podría mejorar esa performance. Como ya he dicho, está en su derecho.

Báez, que además representa a Entre Ríos en el Consejo Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, CFSCA, órgano creado por la ley de medios, comete un grave lapsus en su réplica: sostiene que en la TV digital se pueden encontrar “señales de licencias privadas que aparecen en el sistema pago, pero que en este caso llegan al televidente sin costo alguno”. Las señales privadas transmitidas por la plataforma estatal no tienen licencia ni pasaron por concurso alguno tal como exige la ley de medios, que Báez debería defender desde el CFSCA). También modifica la historia al sostener que el canal Encuentro “ha sido resistido” por el grupo Clarín para incorporarla a la grilla de Cablevisión. Esa señal fue creada e incluida en la grilla de esa cableoperadora en 2005, cuando el CEO del conglomerado de medios, Héctor Magnetto, y el entonces presidente Néstor Kirchner, tenían una relación espléndida. Tan bueno era ese diálogo que muchas veces tuvo como escenario la residencia presidencial de Olivos en comidas a las que también asistieron la ahora presidenta Cristina Kirchner y su entonces jefe de gabinete, Alberto Fernández.

Deliberadamente o por descuido, Báez también pone en mi boca expresiones de la AGN en relación al despliegue de la red federal de fibra óptica, que comenzó a construirse en 2010 y aún no tiene ningún tramo iluminado (con excepción del salto continente-Tierra del Fuego operado por la empresa Telefónica). En total, este año la inversión en este proyecto sumará $ 9896 millones en poco más de cuatro años.

Como es ya evidente hasta para quienes apoyaron activamente la sanción de la ley de medios en 2009, no es cierto que la comunicación audiovisual se haya democratizado, tal como afirma Báez. Con excepción de los grupos de medios surgidos en estos años al ritmo de la pauta oficial y otros subsidios públicos, y en buena medida al margen de la ley de medios, no hay nuevas voces. Es más, tal como hemos publicado en La Nación y ha verificado la organización no gubernamental Chequeado, son mayoritariamente gubernamentales las radios y canales de TV creados con el nuevo marco jurídico.

Para Báez, “que argentinos para los que pagar un abono de televisión por cable resulta un lujo, como los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo, los jubilados, pensionados y ciudadanos de menores ingresos, puedan acceder a un servicio de calidad y gratuito, es algo que molesta los intereses concentrados de la economía, y encuentran en los medios hegemónicos voceros que se prestan para desacreditar políticas justas como la de la Televisión Digital Abierta”. Pedro, ¡fue la Presidenta la que destacó que las villas están llenas de antenas de DirecTV! 
PD: Hace menos de un mes, el gigante estadounidense de las telecomunicaciones AT&T ofreció US$ 48.500 millones por la operación continental de DirecTV. La fusión AT&T-DirecTV da origen a la mayor empresa de telecomunicaciones y medios audiovisuales del continente… ¿Quién es ahora el más hegemónico?





Llegó a la Justicia penal una pelea de cableros pymes y cooperativas por la #leydemedios

13 04 2014

La guerra silenciosa desatada entre pymes de la TV por cable y cooperativas de servicios públicos del interior del país tras la sanción de la ley de servicios de comunicación audiovisual llegó a la Justicia penal: empresarios pyme denunciaron a integrantes de los consejos de administración de dos cooperativas que se lanzaron a dar TV paga por “dañar” sus redes y “capturar” sus abonados. El escarceo había comenzado en 2009, durante el debate previo a la aprobación de la ley y se fue profundizando con los permisos que la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) fue entregando a las cooperativas para operar en estos mercados.

En el sector cooperativo creen que podría ser el comienzo de una oleada de acusaciones similares que los cables lanzarían para frenar su crecimiento en la TV por cable. En tanto, los cableoperadores acusan a las empresas de capital social de competencia desleal y depredatoria por subsidiar el cable con recursos provenientes de actividades monopólicas, como la distribución eléctrica o la telefonía.

El 26 de diciembre pasado, Dante Gigena, dueño de Televisión Cable Color TVCC SRL, de Villa del Rosario, Córdoba, denunció penalmente al presidente, el secretario y la secretaría de la Cooperativa de Servicios Públicos local (Coovilros), Edelmiro Prandi, José Luis Riviere y María Rosa Pavón, respectivamente, que fueron imputados por “daños a las redes de cable” de la empresa, que los acusó de cortarles los cables, desconectar los abonados al cable y reconectarlos al servicio cooperativo (es lo que llaman “captura de abonados”).

Además, en el contexto del expediente 504837, el fiscal de Río Segundo, Luis Nazar, dictó una orden de restricción que obliga al personal técnico de la cooperativa eléctrica a concurrir acompañados de la policía cada vez que operen sobre sus propios postes, de los que se sostiene el cableado de la empresa pyme.

Los directivos de la Coovilros tampoco pueden acercarse a Gigena, que con anterioridad, en las jornadas de la TV por cable de 2013, había denunciado públicamente a la misma cooperativa a la que había acusado de “monopólica”, por operar en once servicios públicos distintos, y a la que responsabilizó “descolgar y tirar al suelo los cables” de TVCC. Según me dijo Gigena a través de su abogado: “Desde agosto, la cooperativa está dando el servicio de TV por cable sin tener habilitación definitiva, algo que hemos denunciado administrativamente ante la Afsca y la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC)”. La habilitación llegará este miércoles, cuando el directorio de ese organismo le de la aprobación definitiva para que comience a funcionar legalmente.

“Esto empezó como un tema aislado pero ahora está extendiéndose. ¿Será una nueva forma de restringir a las cooperativas amenazando a sus consejeros con denuncias penales, como hacía la vieja ley que los obligaba a responder con sus patrimonios personales?, advirtió Marina Rosso Siverino, gerente de Titicom, una consultora que gestiona permisos ante la Afsca para estas empresas. En un reciente encuentro de la TV por cable bonaerense en Mar del Plata, las quejas fueron airadas: “Hay cooperativas que están dando el servicio de TV por cable totalmente gratis, de manera predatoria, como ya ocurrió en Villa Libertador Gral. San Martín, en Jujuy”, dijo un empresario del sector.

El presidente de la Coovilros había recibido la licencia para dar TV paga de manos de la propia presidenta Cristina Kirchner, pero debido al enfrentamiento con TVCC la cooperativa no logró aún la habilitación de la Afsca para dar el servicio, y está prestándolo de manera provisoria. La denuncia penal de Gigena contra los directivos de esa cooperativa fue imitada en los mismos términos por los propietarios de TV5 Cablesat Luque, contra la Cooperativa de Servicios Públicos y Sociales de esa localidad, en Córdoba. Sin llegar a la puja judicial, en la provincia de Santa Fe, Cablenet (de San Vicente) no puede extender su servicio a la vecina ciudad de Gálvez porque la cooperativa eléctrica de esa localidad se niega a alquilar sus postes, algo a lo que está obligada. Por el momento, esa empresa de cable fue autorizada por el municipio a sujetar sus cables con ménsulas en los frentes de las viviendas, pero eso es imposible en las zonas más alejadas del centro.

En la provincia de Córdoba nació y se hizo fuerte la Cooperativa de Provisión y Comercialización de Servicios Comunitarios de Radiodifusión (Colsecor), entidad que funciona como pull de compras (de tecnología y de contenidos) para cooperativas que dan TV por cable de todo el país. Colsecor es la versión cooperativa de Red Intercable, empresa que cumple la misma función para el sector pyme y que, sumando los abonados de todas sus asociadas, es el cuarto cableoperador del país. TVCC y TV5 integran esta última empresa.
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