Dos noticias sobre el #periodismo, una mala y otra buena

6 05 2016

 

El jueves 14 de abril de 2016 participé del acto de graduación de la Maestría en Periodismo del diario La Nación y la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT). Para la ocasión me habían invitado a dar lo que en la jerga académica se denomina “última clase”. Lejos de enseñar nada, me permití hacer la siguiente reflexión: 

Autoridades de la Universidad Torcuato Di Tella y del diario La Nación, queridos graduados de la Maestría en Periodismo, con algunos de los cuales me ha tocado trabajar en la redacción en los últimos meses; queridos ingresantes, muchas gracias por invitarme a compartir con ustedes algunas ideas, que me permití titular “Los medios pasan, el periodismo queda”.

Tengo dos noticias para darles, una buena y otra mala. Y esta vez elijo yo. Voy a empezar por la mala noticia.

Aunque les digan lo contrario, siempre la mala noticia va primero. Como el dolor, la mala noticia suele ser un aviso de que algo anda mal y debe ser reparado.

La mala noticia que tengo para darles es que es un pésimo momento para hacer periodismo.

Y es una mala época porque las empresas periodísticas en las que hasta ahora creció y se desarrolló el periodismo están en crisis. Lo están de manera estructural en todo el mundo, y lo están de manera dramática en la Argentina, donde anabólicos como la pauta oficial y los subsidios estatales habían disimulado aquella crisis y creado una burbuja a cuyo estallido estamos asistiendo ahora: cientos de periodistas se están quedando sin trabajo por el cierre de los medios en los que se desempeñaban. Los mejores de ellos seguramente esperaban este desenlace porque ningún medio de comunicación en ningún lugar del mundo democrático subsiste si el 100% de sus ingresos provienen de los recursos públicos.

Hacer oficialismo no es un buen negocio para el periodismo. No lo fue nunca y no lo será tampoco ahora.

En el mundo, la crisis estructural tiene que ver con los profundos cambios en los hábitos culturales de las audiencias, que además están ahora atomizadas en múltiples intereses, plataformas, pantallas, segmentos y temáticas. Cierran diarios y revistas y las emisoras de radio y TV tradicionales pierden audiencia.

El viejo modelo publicitario no alcanza para pagar la cuenta. La búsqueda de nuevos modelos de negocios todavía no ha dado resultados nítidos. Aparecieron muy interesantes experimentos de redacciones sin fines de lucro pero aún no lograron despegar. Hay quienes esperan la llegada de súper salvadores de billetera holgada y experiencia digital. Pero Jeff Bezos -fundador de Amazon y nuevo dueño del Washington Post- hay uno solo.

La cuestión del modelo de negocios que haga viable el periodismo no es un tema menor ni ajeno a nosotros. En el mundo desarrollado, cada periodista de investigación le cuesta a la organización informativa para la que trabaja 500.000 dólares. La investigación sobre pedofilia que sirvió de base para la película ganadora del Oscar Spotlight, costó en 2003, un millón de dólares. Duró ocho meses. ¿Cuánto habrá costado hasa ahora la de Hugo Alconada Mon que lleva siete años y aún no se publicó? El periodismo, de papel, audiovisual o digital, cuesta dinero. Un buen periodista debe ser consciente de todo esto. Debe ser consciente de este momento mundial y nacional de la profesión.

Por favor, respiren, tomen aire y no se depriman.

Siempre hay buenas noticias. Las buenas noticias también son importantes porque rompen el escepticismo y generan esperanza. Todas las sociedades necesitan ese oxígeno para avanzar y somos los periodistas quienes tenemos que aportarlo.

En el periodismo la buena noticia es que nunca en la historia hubo un mejor momento para ejercer este oficio, el mejor del mundo según Gabriel García Márquez.

Nunca estuvo al alcance de la mano una audiencia global de más 3000 millones de personas. Casi la mitad de la humanidad está conectada a Internet. Y más de la mitad, unos 4000 millones, usan teléfonos móviles (es decir, pueden llevarnos en el bolsillo o en la cartera).

Nunca fue tan activa la audiencia, que también es productora de contenidos y auxiliar de nuestro trabajo. No hay que tenerle miedo a la audiencia cuando nos corrige porque mejora nuestra tarea. Nos hace mejores profesionales. La marca personal del periodista -se lo habrán dicho ya muchas veces- se construye sobre la base de la credibilidad: precisión y prolijidad son ladrillos fundamentales de ese edificio. Y diálogo con las audiencias.

El periodismo se hace con datos. Dato a dato, con detalles reveladores. Hablando con todas las fuentes (incluso con aquellas que se niegan a hablar con nosotros). Consiguiendo y procesando documentos. Creando bases de datos y mapas de relaciones. Navegando las redes sociales pero también observando los hechos y viendo personalmente a aquellas fuentes que, como en las películas, siguen eligiendo el contacto personal en lugares que ahora nos parecen extravagantes. Un bar, por ejemplo.

Nunca hubo tantas y tan buenas herramientas para aplicar a la búsqueda, procesamiento y difusión de información. La tecnología no suplanta el olfato y el criterio del periodista sino que los potencia.

Nunca fue tan interesante la experimentación con nuevos géneros, narrativas y registros, nuevos modelos de negocios y nuevos momentos de consumo de información y entretenimiento.

Y, por lo tanto, nunca fue tan necesario el emprendedorismo en periodismo. Se buscan periodistas emprendedores, incluso dentro de las organizaciones tradicionales de noticias. El que no venga con ideas nuevas, que siga de largo. Por ejemplo, si alguien tiene ahora mismo una buena idea para atraer al público de 16 a 24 años, por favor me busca después del acto y conversamos.

Sobreinformada y a veces intoxicada de rumores, nunca esta enorme audiencia estuvo más necesitada confirmación y de sentido.

Sí, la buena noticia es que nuestra profesión sigue siendo vital. No le crean a los agoreros -siempre quise usar esa palabra en un discurso público- que anuncian el fin del periodismo: el periodismo está vivo porque es más necesario que nunca, es la profesión en la que la sociedad buscará el sentido de los hechos, sus causas y sus consecuencias. Las audiencias a veces quieren saber, pero aún cuando saben mucho y están sobreinformadas quieren y necesitan entender. Y ahí volvemos a ser necesarios.

Para poder explicar a una sociedad compuesta por individuos incapaces de prestar atención por más de 5 minutos, tenemos que estudiar mucho, y aunque seamos generalistas por naturaleza, lograr especializarnos en el tema de cada nota para lograr la hazaña de la síntesis.

La buena noticia es que es un gran momento para hacer periodismo. Aunque a veces nos rechace y nos de vuelta la cara, la sociedad necesita del periodismo. Hecho por periodistas.

Qué mal momento para hacer periodismo, y qué buen momento para no dejar de hacerlo

Bienvenidos a la aventura de buscar y contar las verdades de interés público. No se harán ricos si ejercen el oficio con honestidad, pero les aseguro que serán muy felices.

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El diario catalán Ara (y el contexto histórico como oportunidad)

8 03 2014

Editado en catalán, Ara.cat -como lo llaman sus seguidores- es el más reciente diario de Barcelona y una de las más interesantes cosas que vi en esa ciudad, a donde fui a participar del Mobile World Congress. La cabecera, que opera en multiplataforma y este año lanzará varias novedades innovadoras (sobre las que no puedo contar mucho), surgió con los primeros indicios de que el sentimiento independentista podría empezar a ser mayoría en Cataluña. El diario se presenta como promotor de que los catalanes puedan votar su futuro. Su público es ese: los que quieren el referendum para decidir. 

ara 1r aniversari

“Vendemos publicidad como todos los diarios pero nuestro eje del negocio son los lectores/usuarios y, por ende, los contenidos, es decir, el periodismo, nuestros columnistas, sus conferencias, seminarios y cursos…y hasta tenemos una tienda”, me contó Toni Piqué, chief user experience (CUE) de esta empresa periodística, en cuya redacción una pantalla refleja en tiempo real cuántos suscriptores tiene el diario y cuántos usuarios únicos visitan la página, entre otras cosas.

En La Botiga de l’Ara, la tienda que menciona Piqué, se consigue abundante merchandising soberanista…además de libros, música, películas, vinos y productos delicatessen, juguetes, parrillas y hasta sets de maquillaje, entre otras cosas. En la versión online de la tienda se puede ver también “el mejor cine  independiente catalán” en una suerte de Netflix en el que se paga 1.95 o 2.95 por película.

En circulación, el diario logró ubicarse tercero (con más de 30.000 ejemplares diarios), detrás del histórico La Vanguardia (que en tiempos de Franco y por imposición de éste se llamó La Vanguardia Española) que aunque cayó fuerte mente sigue liderando por lejos con unos 150.000 ejemplares diarios; y de El Periódico (100.000). Por detrás, en el cuarto lugar, se encuentra El Punt Avui. En la web (donde tiene un modelo freemium)Ara.cat logró 1,98 millones de usuarios únicos en febrero de 2014, un 40% más que un año atrás.

Films Ara Cat

Ara.cat (este es el dominio de Internet, el diario se llama simplemente Ara) podría traducirse literalmente como “Ahora Catalunya”. Con una redacción joven (que por todo concepto emplea a unas 100 personas), el diario se identificó desde el comienzo con el proceso soberanista catalán (al que en América Latina, en general, y en Argentina, en particular, no se le ha dado aún suficiente relevancia).

En el manifiesto fundacional, los propietarios afirman, entre otras cosas:

“A més, Catalunya, avui, quan travessa el tràngol de la delicada situació econòmica internacional, viu també la mutació dels paradigmes polítics sorgits de la Transició espanyola, tot preguntant-se per l’articulació com a país mentre al carrer la realitat és cada vegada més mestissa. S’obren grans interrogants i alternatives, grans reptes i grans decisions. ARA vol contribuir al debat, parlant de tot sense dogmes i sense límits, perquè Catalunya aposti pel futur amb tota la seva ambició i energia, i esdevingui aviat una de les societats europees amb més prosperitat i benestar, capaç de generar riquesa immaterial i material per als seus ciutadans, de manera permanent i sostenible.

ARA és un diari que neix en plena crisi, i això no és una casualitat. Vivim canvis profunds arreu del món. Canvis socials, tecnològics, demogràfics, productius i de valors. Canvis de tota mena que són les causes profundes de la crisi econòmica i financera actual. Aquests canvis generen reptes per al nostre país, i donar eines per transformar-los en oportunitats és una de les raons de ser d’ARA i la que explica per què ARA tria la crisi actual per néixer.”

Esa posición editorial le ha ido permitiendo sumar lectores fieles que están en la misma sintonía. El 11 de septiembre de 2013, el independentismo catalán formó una hilera humana de Norte a Sur de 430 km que juntó alrededor de 1,4 millones de personas, una parada al lado de la otra (en oportunidad de La Diada). Y ahora, toda España debate (algunos debaten, otros rechazan de plano) el desafío catalán de votar, el 9 de noviembre próximo, en una consulta popular de dos preguntas: “¿Quiere que Cataluña sea un estado?” y “En caso afirmativo ¿quiere que este Estado sea independiente?”

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Desmonopolización, transparencia y modernidad: tres grandes promesas incumplidas de la ley de medios audiovisuales

17 09 2012

Invitado por las senadoras Norma Morandini, María Eugenia Estensoro y Laura Montero, participé como panelista en la audiencia “Aplicación de la ley de servicios de comunicación audiovisual. A tres años de su sanción”. Compartí el panel con Henoch Aguiar y Guillermo Mastrini. También había confirmado su presencia el presidente de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), Santiago Aragón, cuya renuncia a ese cargo se publicó hoy en el Boletín Oficial. Por obvias razones no estuvo. Fue un honor estar sentado al lado de dos grandes profesionales, maestros en sus disciplinas, de esos que uno suele leer o escuchar en la vida universitaria, y tiene como referentes. Por todo esto, también era una gran responsabilidad lo que dijera, así que me lo terminé escribiendo. Lo que sigue a continuación es el texto completo de lo que pensaba leer en ese contexto. Por razones de tiempo, lo que leí fue un 70 u 80 por ciento de lo que sigue. A pedido de algunos interesados… ahí va.

Anoche, mi hijo mayor –que tiene 6 años y es muy futbolero- se quedó sin TV porque no cumplió con alguna indicación de su madre. Mi hijo mira todos los partidos que puede, y anoche se complicó. Pero TV no es PC. Y preguntó si podía usar la computadora. Se le dijo que sí porque después de todo aquella pequeña falta no era para tanto. Los siguientes pasos: Google, Roja Directa y, en pocos segundos, gracias a una conexión normal de 5 megas, allí estaba mirando en la PC los partidos en vivo. Como todo chico de esa edad con acceso a la web, prefiere ver TV en Internet. Y de hecho, contra lo que muchos aquí podrían llegar a pesar, mi hijo es fanático de José Zamba, el personaje principal de Paka-Paka. No dejó un solo capítulo sin ver –algunos más de una vez- .

Doy clases en la universidad, y cada comienzo de cuatrimestre hago una encuesta rápida entre los estudiantes, de 18 a 20 años aproximadamente, sobre qué ven y cómo ven. En los últimos años, ya contabilicé algunos primeros casos de alumnos universitarios que no tienen televisor en su casa, que ven TV por Internet. Y sobre películas y series: 11 millones de usuarios únicos mensuales llegó a tener Cuevana, el sitio de cine y series sobre el que los tribunales argentinos no han sabido todavía qué decir.

Estas anécdotas, me parece, vienen a cuento para poner en contexto de qué estamos hablando cuando hablamos de medios y de comunicación en estos tiempos, donde la convergencia tecnológica y las profundas transformaciones en el cambio de hábitos de las audiencias desdibujó completamente las fronteras entre la radio, la televisión y la prensa escrita, pero también está borrando los límites que nos permitían distinguir la radiodifusión de las telecomunicaciones, e incluso más, lo que distinguía a los fabricantes de dispositivos de los productores y distribuidores de contenidos. Hoy podemos decir que grandes conglomerados globales como Time Warner o Disney compiten por la audiencia con AT&T, pero también con Google, Microsoft, Sony o Apple.

Este es el verdadero contexto: convergente, miltimedial, global, hiperconectado, hipersocial y con una audiencia activa, que no sólo consume contenidos de manera pasiva sino que produce sus propios mensajes, o reinterpreta y reelabora los que recibe.

La ley de medios, a la que se intentó dotar de un carácter refundacional del país, prácticamente como si fuera una segunda Constitución, se debatió de espaldas a esas realidades. No obstante, es justo reconocer que esta norma trajo al marco regulatorio de la comunicación mediada algunas novedades positivas. En general, un conjunto de buenas intenciones que fueron el resultado de años de búsqueda, investigación y militancia de múltiples actores de la comunicación.

A tres años de su sanción, la ley de medios no cumplió ninguna de aquellas promesas. Quince minutos no alcanzan para un análisis extenso, por lo que sólo me voy a centrar en algunos aspectos:
– La promesa de la desmonopolización
– La promesa de la transparencia
– La promesa de la modernidad

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#leydemedios Manzano y Vila saben que no serán obligados a “adecuarse” y en (a) cambio podrían invertir en YPF

24 08 2012

Hoy, Francisco Olivera publicó en La Nación una muy divertida crónica del discurso del jefe de gabinete (y cerebro detrás de la política de comunicación kirchnerista), Juan Abal Medina, y de la reunión que el CEO de YPF, Miguel Galuccio, mantuvo con empresarios en el Consejo de las Américas. Allí, entre otras cosas, se cita una declaración del “empresario” y ex ministro menemista (involucrado en su momento en casos de corrupción) José Luis Manzano (socio de Daniel Vila en Grupo Uno Medios y en otros negocios energéticos y de servicios públicos). “‘Acuérdese de lo que le digo: en tres años, [el yacimiento de] Vaca Muerta va a ser Texas. Después dígame si miento’, apostó ante el cronista, y afirmó que él ya estaba trabajando con YPF. ¿A qué precio se sumaría?, se le preguntó, y ahí sí se diferenció de sus colegas: dijo que el valor actual neto del barril de crudo en el mercado interno (73 dólares) era suficiente y que, para el gas no convencional, alcanzaba con los 4,50 dólares por millón de BTU que ‘tiene en este momento todo el mercado por Gas Plus'”. Manzano -que según Olivera es “uno de los pocos empresarios de diálogo con la Casa Rosada”– ya no piensa en cómo la ley de medios audiovisuales obligará a Grupo Uno a “adecuarse” al nuevo marco regulatorio. ¿Será que ya está todo arreglado? El 20 de agosto pasado, publiqué en La Nación detalles de la estrategia consensuada con la administración kirchner. A continuación se reproduce ese texto.

Desde que volvió a recorrer los despachos de la Casa Rosada en el último año y medio, José Luis Manzano -ex ministro menemista reconvertido en empresario- está tranquilo. Los negocios que encabeza junto a Daniel Vila, comprovinciano y socio inseparable, están a salvo y podrían acrecentarse al calor de la relación que ambos lograron reconstruir con el kirchnerismo tras el abismo abierto con la sanción de la ley de medios audiovisuales. Ese renovado vínculo es un éxito no menor de Manzano, viejo compañero político de actuales funcionarios, legisladores y jueces. Y ya se nota en los contenidos de sus medios (lo que incluye las televisaciones del Fútbol para Todos y ficciones de producción estatal).

El 2 de septiembre de 2009, cuando la presidenta Cristina Kirchner ya había enviado al Congreso el proyecto que luego se convertiría en ley de medios, Vila pronunció un discurso sin rodeos transmitido por varias de sus emisoras y canales de TV. “A partir de este proyecto nos están sobrando sillas, gente y medios. Esto tiene una gravedad institucional y jurídica solamente comparable con el golpe de Estado de marzo de 1976. El matrimonio Kirchner es un especialista en cercenar la libertad de expresión y un especialista en ejercer la libertad de extorsión. ¿Cómo deben interpretarse los llamados insistentes a los distintos medios de comunicación para acallar las voces de aquellos periodistas que denuncian hechos de corrupción?”, se preguntó esa vez, y dijo: “Hoy soy el principal defensor de Clarín”.
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Verdad, honestidad y dictadura: las preguntas que Víctor Hugo no responde, por Leonardo Haberkorn (@leohaberkorn)

24 08 2012

[Este texto se publicó en La Nación el 24 de agosto de 2012 con el título “Dos sicarios y los Salieris de Víctor Hugo”]

Vamos a suponer que todos los ataques, insultos e infamias son ciertos. Supongamos que Luciano Alvarez y yo no tenemos una trayectoria detrás. Que no nos conoce nadie. Supongamos que nos alquiló Clarín, como dijo Víctor Hugo. Que, como dijo Hebe de Bonafini, somos “pseudoperiodistas” y “periodistas del amarillismo”. Que somos “legionarios talibanes” como dijo Susana Rinaldi.

Supongamos que Uruguay es un país muy pero muy grande. Inmenso. Que nadie conoce nuestra forma de vida, ni el modo en que nos ganamos el pan desde hace décadas. Supongamos que somos malos tipos, arribistas, oportunistas. Supongamos que, como escribió la decana de la facultad de Periodismo de la Universidad de La Plata, Alvarez y yo somos dos sujetos que pretendemos imponer nuestra “visión del mundo” mientras “abiertamente” renegamos “de los cambios culturales por los cuales el país viene luchando en los últimos años”.

Supongamos que, como dijeron Estela de Carlotto y Jaime Roos, el libro que nosotros escribimos y ellos no leyeron, Relato Oculto, las desmemorias de Víctor Hugo Morales, es parte de una “operación mediática”. Supongamos que tiene razón Beto Casella, y es posible admitir que uno no leyó un libro y al mismo tiempo calificarlo de “libro miserable”. Supongamos que Luis Bruschtein tuvo el mínimo rigor de leer el libro antes de escribir en Página 12 que todo es un “pequeño chisme” carente de interés periodístico. Supongamos que es legítimo hacer lo que hace Rodolfo Braceli: plantear todo el asunto como una pelea entre Víctor Hugo y Lanata, ignorando por completo el libro.

Lo que cuenta Relato Oculto, ¿es verdadero o falso? Esa debería ser la cuestión a discutir
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#leydemedios: @Grupo_Clarín prevé perder hasta $ 3000 millones si lo obligan a desinvertir

23 08 2012

Según el balance consolidado al segundo trimestre presentado por el Grupo Clarín ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), ese conglomerado de medios estima que podría perder entre $ 1.500 y $ 3.000 millones si en los próximos meses es obligado a desprenderse de empresas como consecuencia de la aplicación de la ley de servicios de comunicación audiovisual.

Así lo destacó el sitio web de la revista Punto a Punto:

“En el marco de los autos ‘Grupo Clarín S.A. y otros c/ Poder Ejecutivo Nacional s/ Acción Meramente Declarativa’ (Expte. N°119/10), los peritos, contable y económico, han presentado sus respectivos informes en los cuales, dentro de otras cuestiones relacionadas con la causa, han realizado un cálculo de las eventuales pérdidas contables y de valor compañía que sufriría la Sociedad si se viera obligada a realizar desinversiones en el plazo perentorio de un año. Basados sobre supuestos asumidos exclusivamente por dichos peritos, estiman que esta situación podría eventualmente derivar en una pérdida contable de entre $ 1,5 mil millones y $ 3,3 mil millones, y una eventual fuerte reducción del valor compañía”, subraya en su informe oficial.

En este contexto, Clarín recuerda que “como es de público conocimiento, se han planteado numerosos cuestionamientos a la norma sancionada, por entender que conlleva vicios de inconstitucionalidad, implica serios perjuicios para el desarrollo de la industria audiovisual y limita libertades fundamentales”. En esa línea, completa: “La Sociedad está evaluando las posibles consecuencias sobre sus negocios de la tan objetada Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, por lo que esta situación presenta un marco de incertidumbre sobre los negocios de la Sociedad”.

Por último, también cuestiona el “marco de continuada hostilidad contra los medios de comunicación”, pese a lo cual “reafirma su compromiso de continuar informando con independencia, mantener su habitual llegada a todos los sectores de la sociedad, y sostener los valores de calidad y credibilidad propios de sus medios”. “Independientemente del contexto, (la firma) no dejará de considerar eventuales oportunidades de crecimiento en el mercado local o internacional que puedan ofrecer valor incremental para sus accionistas y sean consistentes con su estrategia de negocios”, cierra Clarín.

La salud económico-financiera del grupo es excelente (con la sola excepción del diario, su nave insignia, que sigue perdiendo lectores).

En el artículo ya citado de Punto a Punto, se destaca:

Facturación: en el primer semestre, la sociedad alcanzó ventas netas totales por $ 5.345 millones, 22,8% por encima de los $ 4.350 millones de igual período de 2011. Es decir, que en un año facturó $ 1.000 millones más. De ese total, Cablevisión aportó $ 3.697 millones, $ 500 millones por encima del año anterior.

Resultado: pese a la mayor facturación, la ganancia se redujo 20% o $ 100 millones a valores reales, de $ 432,5 millones obtenidos en la primera mitad de 2011 a $ 544,5 millones entre enero y junio del corriente ejercicio. En el caso de Cablevisión fueron $ 10 millones menos, hasta $ 453,7 millones.

Por rubro: la televisión por cable e Internet significa casi el 70% de los ingresos del Grupo ($ 3.686 millones). Le sigue el rubro “Impresión y Publicación”, que es la sección en la que se incluyen todos los diarios bajo el paragüas del holding, con $ 1.124 millones. Completan “Producción y distribución de contenidos”: $ 563,8 millones y “Contenidos digitales y otros”: $ 174 millones.

Abonados: se sumaron 100.000 abonados a la TV por cable hasta superar la barrera de los 3,5 millones de abonados en todo el país. En lo que respecta al acceso a Internet, se creció en más de 200.000 clientes llegando a 1.432.826.





Las tres grandes migraciones en las industrias de #medios y #entretenimiento, según PwC

15 08 2012

De acuerdo con el informe Global Entertainment and Media Outlook de PwC, tres grandes migraciones revelan las grandes tendencias que experimenta este sector en el mundo:

– De lo impreso a lo digital: los libros electrónicos representarán en 2016 el 18% del total, contra el 5% actual.

– De lo fijo a lo móvil: los celulares representarán el 45% del gasto en acceso a internet, contra el 26% en 2007.

– De Oeste a Este y Norte a Sur: porque las regiones de más rápido crecimiento del negocio de entretenimiento y medios serán Asia y América Latina, con una tasa anual de 7,2% y 10% respectivamente.

En tanto, la larga marcha hacia la nueva normalidad de lo digital empieza a llegar a destino. “A nivel global, los segmentos de la Industria de Medios y Entretenimientos atraviesan diferentes etapas en lo que respecta a su transición a la era digital, y por supuesto el nivel profundidad del cambio también difiere en cada país. Por ejemplo, la música digital, que tiene una larga trayectoria, representaba tan sólo el 16% del total de inversiones del segmento en 2007, un tercio en 2011, y se elevará al 55% en 2016. En contraste, hay segmentos que se encuentran en el inicio del viaje: las revistas digitales sólo generan el 0,4% de la inversión total en el consumo del segmento en 2011. Sin embargo, las perspectivas no son malas: en 2016 representarán el 6,5%”, afirmó Estévez, de PwC Argentina.

“El acceso a Internet, la disponibilidad de contenidos y experiencias digitales, las inversiones y el conocimiento de los consumidores son factores que han marcado el ritmo del consumo y los diversos patrones de crecimiento de los productos y servicios de esta industria”, analizó Estévez. En América latina, la Argentina es el país con mayor penetración de banda ancha: el número de conexiones fijas se duplicó entre 2008 y 2011. Los hogares conectados pasarían de 5,6 millones de suscriptores el año pasado a 8,8 millones en 2016, con un crecimiento anual acumulado de 10 por ciento.

Este texto se publicó originalmente en La Nación el 12 de agosto de 2012