La situación de las radios privadas de gestión local, a cuatro años de la #leydemedios, por Lili Berardi (@Lilibertaria)

10 10 2013

Para el balance que escribí sobre los cuatro años de la ley de medios, le pedí a Lili Berardi (directora de La Radio FM 92.3 de San Pedro, Prov. de Buenos Aires) que me resuma en algunos tips la situación actual de las emisoras privadas de gestión local. Y aquí lo hizo a título personal.

Esto escribíamos en una solicitada en 2009: “Exigimos respeto y legalidad en un clima enrarecido para los hombres y mujeres que hemos dedicado la vida a la radiodifusión. Imploramos por nuestra inclusión en la nueva norma y su reglamentación. Pedimos protección para nuestras pequeñas empresas y reclamamos el reconocimiento de cada funcionario que, habiendo nacido en un pueblo, conoce nuestra actividad y nuestro apego a la legalidad. La Asociación de Radios Licenciatarias Independientes de Buenos Aires (Arliba) solicita una respuesta clara, urgente y justa para sus asociados y para todas las radios que en la misma situación creyeron que en el marco de la legalidad podía construirse una comunicación plural, federal y participativa, satisfaciendo las necesidades de cada pueblo de cada rincón de la república donde levantar una antena no era un negocio sino una necesidad”

En aquella oportunidad sólo obtuvimos un renglón en la ley que refiere a las localidades de menos de 100.000 habitantes. Las radios privadas de gestión local hemos sido consideradas del mismo modo que aquellas de alcance nacional.

Son incontables los radiodifusores que tras varias generaciones dedicadas a la comunicación se han visto obligados a depreciar sus programaciones e incluso a precarizar su relación laboral con su personal. Hablamos siempre de radios de gran arraigo local y con producciones periodísticas propias. Con personal contratado y en muchos casos con imposibilidad de cambios de programación por la antigüedad de locutores, periodistas, informativistas, operadores o movileros.
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Los cinco megamillonarios de la pauta oficial: Veintitrés, Telefé, Uno Medios, Página/12 y Canal 9

2 09 2013

[Esta nota se publicó en el diario La Nación el 2 de septiembre de 2013]

Los grupos Veintitrés, Telefé, Uno Medios, Página/12 y Albavisión (Canal 9) fueron, por lejos, las cinco empresas de medios más beneficiadas en el reparto de la pauta del gobierno nacional entre el segundo semestre de 2009 y el primer semestre de 2012, según los datos disponibles en la página web de la Jefatura de Gabinete ( http://www.jgm.gob.ar ).
Entre los cinco recibieron el 41% de los $ 1833,6 millones invertidos en este concepto en ese período. Son, además, los únicos en recibir cada uno más de $ 100 millones. Tres de esas compañías son dueñas de señales de TV abierta y una tiene inversiones en el cable, dos actividades cuya viabilidad económica fue uno de los ejes de las audiencias sobre la ley de medios convocadas por la Corte Suprema la semana pasada.
Como viene sucediendo desde hace años, las campañas publicitarias del Gobierno en esta etapa favorecieron a medios que, a excepción de Telefé y algunos del Grupo Uno, tienen muy bajos niveles de audiencia o circulación . Otra característica común es que se trata de empresas de comunicación cuya línea editorial está alineada políticamente con la Casa Rosada. El reparto arbitrario de la pauta oficial ha sido denunciado varias veces y condenado por la Justicia.

Final

* El grupo Veintitrés, de los kirchneristas Sergio Szpolski y Matías Garfunkel, le facturó al Estado en concepto de pauta $ 243,4 millones y fue el único en superar largamente los 200 millones. Los diarios Tiempo Argentino y El Argentino, Radio América y la señal de noticias CN23, entre otros medios de ese conglomerado, recibieron unos 223.000 pesos por día.

* Telefé, grupo de nueve canales de TV abierta propiedad de Telefónica de España, ingresó $ 136,7 millones en el mismo período, pero tuvo en 2011 un salto notorio en el monto percibido. Telefé tiene aún pendiente de aprobación su plan de “adecuación” a la ley de medios. Según afirmó el presidente de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), Martín Sabbatella, a mediados de noviembre de 2012, el grupo Telefé llega al 45,5% del país, pero la empresa entiende que su cobertura es apenas del 36% de la población y para reducir el 1% excedente propone vender sus canales de Neuquén y Bahía Blanca. Afsca no cuestiona que las licencias sean controladas por una empresa que también opera en la Argentina servicios públicos, actividad incompatible con la radiodifusión, según la ley de medios.

* Uno Medios, sociedad del ex ministro menemista José Luis Manzano con el empresario Daniel Vila, controlante de América TV y una extensa red de diarios y radios, además del segundo cableoperador del país, Supercanal, recibió en los tres años relevados $ 131,1 millones. El grupo Manzano-Vila también tiene pendiente de aprobación su plan de adecuación a la ley de medios, que, entre otras cosas, contempla el reparto de las licencias entre los actuales accionistas, sus familiares y amigos para evitar que en conjunto superen los topes máximos permitidos.

* Remigio González González, empresario mexicano dueño de Canal 9, FM Aspen y al menos dos canales de televisión digital terrestre, percibió $ 128,3 millones. González González vive en Estados Unidos y es dueño de Albavisión, una muy extensa red de radios y canales de TV abierta en Costa Rica, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Ecuador, Bolivia y Chile.

* Editorial La Página, editora del diario Página 12 y dirigida por el empresario Fernando Sokolowicz (también beneficiario de créditos oficiales para la producción cinematográfica), recibió $ 118 millones por la pauta oficial publicada en ese periódico.
Con $ 89,8 millones, el sexto en la lista de las empresas de medios que más dinero embolsaron está el Grupo Clarín (controlante de Cablevisión, Canal 13 y otras tres señales de TV abierta, Radio Mitre y otras seis emisoras, y una editorial de diarios y revistas, entre otros medios), aunque desde 2011 prácticamente no recibe publicidad oficial. Varios fallos judiciales (en causas iniciadas por Editorial Perfil y el diario Río Negro, entre otros) condenaron en los últimos años al Estado por usar la pauta oficial para castigar o premiar a los medios en función de sus líneas editoriales.

En el segundo semestre de 2009, la Jefatura de Gabinete -encargada de las decisiones sobre pauta oficial- dejó de identificar en qué medios o programas se difunden los spots publicitarios y desde entonces sólo indica la razón social o el nombre de quien emitió la factura. De entre las empresas que percibieron más de 100.000 pesos en tres años, LA NACION identificó la integración de cada sociedad según información publicada en la segunda sección del Boletín Oficial. Luego, sumó los montos correspondientes a compañías de un mismo grupo empresario. Por ejemplo, Szpolski-Garfunkel acumuló por las sociedades Balkbrug, Soluciones Logísticas, Comunidad Virtual, Desup, Periomundo, Manucorpo y Milke; grupo Telefé lo hizo sólo por Televisión Federal, y Página 12, sólo por Editorial La Página; Grupo Manzano-Vila lo hizo por Editorial La Capital, Supercanal, Cable Televisora Color, Uno Medios, América y Red Celeste y Blanca (estas últimas empresas tienen como accionista minoritario a la familia del diputado nacional Francisco de Narváez). En tanto, el grupo Albavisión, de González-González, suma por Telearte, RQP e IMC Radios.

Sólo 26 grupos de medios recibieron más de $ 10 millones en los 36 meses que incluye el relevamiento; esas empresas concentraron el 72% del dinero repartido.
Detrás de los seis primeros, y con $ 71,1 millones facturados, sigue el grupo de medios actualmente en manos de Cristóbal López, pero que hasta abril de 2012 fue controlado por Daniel Hadad. Grupo Crónica, de Raúl y Alejandro Olmos, percibió $ 70,8 millones. Luego, en orden decreciente en dinero recibido, siguen: Diario Popular (familia Fascetto), $ 54,6 millones; Grupo Ámbito Financiero (del rosarino Orlando Vignatti), $ 31,3 millones; los medios ahora en venta de Raúl Moneta, $ 24,2 millones; la estatal Radio y Televisión Argentina RTA, $ 23,4 millones; SA La Nación, $ 21,5 millones; Luis Cetrá (Radio Rivadavia y diario universitario La U), $ 20,7 millones; Grupo Publiexpress (Eduardo Lerner), $ 18,5 millones; Grupo Telecentro (Alberto Pierri), $ 18,2 millones; Grupo Alonso, de Mendoza, $ 18,1 millones, y el ex chofer de Néstor Kirchner, Rudy Ulloa, $ 15,2 millones.

Por debajo de los $ 15 millones acumulados en tres años aparecen: Grupo Gollan, de Rosario, $ 14,3 millones; Grupo De Narváez (por el diario El Cronista), $ 13,7 millones; el grupo mexicano Televisa, $ 12,8 millones; grupo Electroingeniería, dueño Radio del Plata y 360 TV y ganador de la licitación para la construcción de dos represas en Santa Cruz, $ 12,8 millones; La Mañana de Córdoba, atribuida por la Justicia a Ricardo Jaime, $ 12 millones; empresas deportivas de Marcelo Tinelli (Ideas Sports y Pro IDS), $ 11,6 millones, y Pinta Baires, la empresa publicitaria de los hijos del dirigente kirchnerista Dante Gullo, $ 10,9 millones.

Publicidad del Estado nacional 2009-2012

En la pauta oficial distribuida entre el segundo semestre de 2009 y el primer semestre de 2012, únicos datos oficiales publicados, el gobierno nacional repartió millones. Más de 50 empresas e individuos recibieron más de $ 3 millones en los tres años: entre ellos, medios tradicionales y de amplia audiencia, como los diarios Río Negro, de General Roca (Rajneri); La Nueva Provincia, de Bahía Blanca (Massot); El Tribuno, de Salta (Romero); La Capital, de Mar del Plata (Florencio Aldrey Iglesias); El Día, de La Plata (Kraiselburd); El Litoral, de Corrientes (Romero Feris); Editorial Perfil (Jorge Fontevecchia), y el grupo español Prisa (dueño en la Argentina de Radio Continental).

También aparecen los medios de la Fundación Octubre vinculada al sindicato de encargados de edificios que conduce el kirchnerista Víctor Santa María (AM 750, revista Caras y Caretas y semanario Diario Z), que sumó $ 8,2 millones; la productora WSM, propiedad de José María Núñez Carmona y Juan Carlos López (amigos del vicepresidente Amado Boudou), con $ 7,1 millones; Ideas + Ideas, la empresa que compartían Jorge Rial con su ahora ex esposa Silvia G. D’Auro, $ 5,9 millones; el grupo Jenefes, propiedad del ex senador y actual vicegobernador kirchnerista de Jujuy Guillermo Jenefes, $ 5 millones; Mauro Viale, $ 4,7 millones; la radio La Voz de las Madres, que conduce Hebe de Bonafini, $ 4,2 millones; el periodista de la señal de noticias C5N Roberto Daniel Navarro, $ 3,5 millones; Carlos Hugo Gianni y Marcos Artemio Marconi (de la agencia Turicentro, encargada de los viajes presidenciales), $ 2,4 millones, y la escuela de periodismo deportivo de Marcelo Araujo y Fernando Niembro, $ 1,3 millones.

A la lista se suman algunas entidades sin fines de lucro, como la Fundación Leo Messi, $ 1,9 millones; la Asociación de Clubes de Básquetbol, $ 1,8 millones; la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), $ 1,8 millones; la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentina (DAIA), $ 2,6 millones, y la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), $ 1,3 millones.

El reparto de la publicidad oficial está a cargo del jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina. Las últimas cifras oficiales sobre esa distribución datan de 2012 y pueden verse en la página web del organismo. Durante todo 2011, el Estado nacional invirtió $ 771.157.683 (18% más que en 2010). Según un reciente informe de la Auditoría General de la Nación (AGN), en el que ese organismo cuestionó la falta “de parámetros objetivos y precisos para su distribución”, la pauta oficial nacional fue en 2010 de $ 654.360.501 (un 20% menos que en el período anterior); en 2009, de $ 821.692.100 (75% más que el año anterior); en 2008, de $ 468.855.776 (23% más), y en 2007, de $ 381.365.668.





Los 25 principales canales de TV abierta de América Latina facturaron US$ 15.800 millones en publicidad

21 06 2013

Según un estudio de la consultora Dataxis, los ingresos por publicidad generados por los 25 principales canales de TV abierta en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú totalizaron US$ 15.800 millones en 2012. “Los canales brasileños se quedaron, una vez más, con el mayor porcentaje de esos ingresos: más del 61% del total. Las televisoras de los otros dos grandes mercados de América latina, México y Argentina, obtuvieron respectivamente el 18,1% y el 10,9% de la torta publicitaria de TV abierta regional”.

Multidistribución de TV

El estudio comercializado por Dataxis confirma además que esas emisoras ya están emitiendo una versión de televisión digital terrestre (TDT) en simultáneo a sus transmisiones analógicas. “Presionados por organismos reguladores que buscan despejar el espectro radioeléctrico para desplegar nuevos servicios de banda ancha inalámbrica y por audiencias que exigen acceso ilimitado a contenidos audiovisuales desde cualquier lugar, en cualquier momento y con cualquier dispositivo, los canales de aire de América Latina están inmersos en un proceso de transformación profunda de sus estrategias de distribución.

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#LeydeMedios, un repertorio de promesas incumplidas (y la necesidad de enfocarse en #telecomunicaciones), por Marcelo Stubrin

12 06 2013

A continuación se reproduce el texto leído por Marcelo Stubrin, director de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) en representación de la primera minoría parlamentaria (la UCR), en el Foro de la Ciudad del Club del Progreso el 22 de mayo de 2013. Estudioso del derecho (y del derecho administrativo en particular), Stubrin -que, aunque con larga trayectoria en el Estado, no tiene formación específica en comunicación-, señala varias inconsistencias de la ley y de su aplicación, y marca algunos puntos para empezar a pensar en su reforma, o en su reemplazo parcial por una norma más moderna, de convergencia o de telecomunicaciones.

La exitosa empresa de reconstrucción democrática iniciada en 1983, tenía una asignatura pendiente: la regulación de los medios de comunicación audiovisuales. El anhelado propósito consistía en proveer normativas que fortalezcan la sociedad civil frente a la posibilidad de que la opinión pública pueda ser manipulada por los gobiernos o por las empresas privadas propietarias de los medios de comunicación.
La libertad de acceso a la información pública, descendiente directa de la libertad de prensa y de la anterior libertad de imprenta se encuentra en el corazón del plexo normativo de las llamadas libertades de primera generación integrando todos los textos constitucionales de las repúblicas democráticas.
Frente a la tiranía y el autoritarismo oscurantista, es sencillo definirla, pero en la sociedad abierta y democrática se complejiza su interpretación sobre todo por el vertiginoso caudal informativo disponible, la incesante creación de nuevas plataformas de acceso y la disponibilidad de variada información global en tiempo real que es consumida por cada vez más amplias capas de la población del mundo. Todo esto ha dado lugar a nuevas interacciones que algunos definen como una ciudadanía universal.

La libertad nunca celebra su consagración plena, siempre hay que estar atentos.

Los inquisidores que mandaban a la hoguera a los libros y sus autores, se reconvirtieron muchas veces en censores de opiniones diferentes, ya sea para servir a los aparatos de propaganda de las tiranías, a dictaduras prepotentes y autoritarismos de diverso pelaje. También acompañaron el colonialismo y otras formas más sofisticadas de control sobre los más débiles, ya sea a través de gobiernos, grupos económicos o élites políticas locales o multinacionales beneficiarias de la empresa colonial.
La metáfora subyacente del oscurantismo es que “la realidad” es lo que aparece en la portada de un diario, una revista o se reproduce en la pantalla de televisores de millones de hogares, sin embargo la historia se encargó de demostrar lo contrario: la verdad prevalece, la pantalla adicta dura poco, no puede sofocar la verdad que se construye en el saber de los hombres y mujeres que constituyen la sociedad.
Los más grandes aparatos opresivos del Siglo XX han sucumbido y en su lugar han nacido sociedades más abiertas, que vuelven a sufrir amenazas que encienden nuevas alertas, lo que demuestra que libertad, democracia, república y garantías constitucionales son conquistas nunca definitivas que necesitan constante vigilancia y atención.
Este es el entramado en que se inscribe la necesidad de contar con una herramienta legal que, para los servicios abiertos al público en general, tales como la radio y la televisión, regule la disposición de un bien escaso: el espectro radioeléctrico, aunque teniendo en cuenta que esa escasez es cada vez menor, dados los adelantos tecnológicos que permiten una mayor participación en el uso de las frecuencias, sin interferencias.

Allí conviven ondas electromagnéticas cuyo uso debe ser administrado teniendo en cuenta que constituyen una ancha avenida pero con límites precisos que cuando se extralimitan arruinan el sistema, se superponen y perjudican simultáneamente a quienes ejercen su derecho a emitir y a la inmensa mayoría cuyo objetivo es buscar y recibir informaciones, entretenimiento e ideas de toda índole por cualquier sistema a su elección, entre ellos, los medios audiovisuales.

Todos los países del mundo cuentan con servicios de radio y televisión sujetos a regulaciones que difieren en su rigurosidad, y en la Argentina, además, prevalecía un sistema caracterizado por la discrecionalidad del gobierno en la administración de las reglas sobre quienes podían ser propietarios de radios y canales de televisión.

La llamada ley 22285 impuesta por el general Jorge Rafael Videla el 15 de setiembre de 1980, a partir del retorno al sistema democrático fue objeto de diversas modificaciones parciales en su texto, tratando de aplacar en algún caso su rigorismo de base, pero, en realidad, no llegaron a ser más que parches sobre un texto doctrinaria y jurídicamente insostenible en la primera década del siglo XXI, circunstancia que enmarcada en la ruptura del gobierno con el campo, el voto adverso del Vicepresidente de la República y el enfrentamiento con los medios nacionales, derivó, en la sanción por el Congreso Nacional de la Ley 26522, sancionada, promulgada y publicada con inusitada urgencia el día sábado 10 de octubre de 2009, pero que a más de 3 años continúa mayormente inaplicada.

Dicha norma, que mereció numerosas críticas de diferentes sectores políticos durante su tratamiento legislativo, también fue objeto de variadas impugnaciones a su constitucionalidad, por todos conocidas, no obstante lo cual, es la que rige en nuestro país, aunque están pendientes de consideración por la CSJN [Corte Suprema de Justicia de la Nación] algunos artículos cuestionados, que según sea la opinión del Alto Tribunal puede hacer muy dificultosa la futura aplicación lisa y llana de la ley tal como se encuentra redactada.
Sin perjuicio de que volvamos a considerar estos aspectos polémicos, considero necesario evaluar primero la norma en su conjunto, en aquellos aspectos que no han merecido reproches o que éstos no han sido atendidos por los magistrados encargados de evaluar su constitucionalidad.

No se puede más que coincidir con los Objetivos establecidos en el art. 3°. Con gran amplitud se expresa un consenso nacional acerca de los propósitos que deben inspirar a una legislación sobre estas materias, sin embargo es necesario formularse dos preguntas: la primera, sobre si el texto de la norma contribuye a concretar los objetivos propuestos o los dificulta; y la segunda sobre si el campo de aplicación permite abarcar de manera completa la materia bajo análisis.
Lamentablemente la respuesta a las dos preguntas es adversa al texto de la llamada Ley de Medios.

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La pasión por las #noticias es sólo cosa de porteños (en Argentina)

31 10 2012

Según el Consejo Latinoamericano de Publicidad en Multicanales (Lamac, por sus siglas en inglés), las audiencias de TV paga se comportan completamente distinto según el área geográfica que habiten: Capital o provincias.

“Las preferencias de los argentinos en relación a los contenidos de la TV Paga están afectadas por la ubicación geográfica. Las noticias son favoritas en Buenos Aires, pero caen 50% en el interior del país. Al contrario, la programación infantil y los documentales registran mayor afinidad en el interior. La televisión paga ofrece cobertura nacional para las campañas publicitarias, y este es uno de sus principales atributos como medio publicitario en Argentina”.

El principal objetivo de Lamac es impulsar el desarrollo de las señales pagas (sobre todo de entretenimiento) como plataforma publicitaria, de ahí su interés en destacar estas cifras.

“Lamac desarrolló un informe que compara el comportamiento de la audiencia entre Buenos Aires y el Interior del país, sobre la base de ciudades medidas por Ibope (Buenos Aires, Rosario, Córdoba y Mendoza). La diferencia más grande se observa en la audiencia del género “Noticias”, que es muy alta en Buenos Aires pero cae más del 50% en el interior. Para la planificación de TV Paga, LAMAC recomienda a los anunciantes utilizar los ratings de IBOPE de las 4 ciudades medidas por IBOPE con la misma metodología (people meters). La información se puede analizar consolidada, como un “promedio” Argentina, o incluso abierta por ciudad”.

En palabras de Valeria Beola, gerente nacional de Lamac Argentina: “Ahora que tenemos información sobre la audiencia de TV Paga en el interior del país, utilizar solamente la información de Buenos Aires implica tomar decisiones sobre una radiografía incompleta y errónea de la realidad del medio. Las campañas deben planificarse teniendo en cuenta la audiencia de las cuatro ciudades. El rating nacional, que promedia las cuatro ciudades, es el que mejor refleja el comportamiento real de la audiencia de los canales de TV Paga, que son nacionales”.
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Lo que los argentinos esperan de las apps, según Alberto Lopez Carnabucci (Deloitte)

4 10 2012

Para la nota, Apps, la revolución de los contenidos, que La Nación publicó el 4 de octubre de 2012, consulté a una veintena de fuentes (usuarios, especialistas y empresas). Entre ellos, me respondió Alberto Lopez Carnabucci, socio líder de la industria de TMT de Deloitte Argentina y Latinoamérica. Lamentablemente, su respuesta llegó después del cierre y no pude incorporar a aquel texto su muy interesante punto de vista, que arranca por este resumen sobre lo que los argentinos esperan de los medios en las nuevas ventanas tecnológicas.

“Para tener una idea del potencial de las apps de medios y contenidos en el mercado argentino, basten como muestra las respuestas recibidas a la pregunta hecha a los consumidores argentinos sobre qué tecnologías sería para ellos más deseable que tenga gran desarrollo en el futuro próximo:

1. Que libros, revistas y periódicos estén disponibles por completo en línea, para ser descargados en mi dispositivo móvil.

2. Tener la posibilidad de mover música, programas de televisión, podcasts, películas, etc. a cualquier dispositivo o plataforma que desee sin problemas.

3. Una aplicación que brinde noticias locales según mi ubicación geográfica.

4. Una aplicación que me permita acceder a mi servicio de televisión por cable en mi tablet.

5. Un servicio de almacenamiento en línea (por ejemplo, un baúl digital) que me permita almacenar varios tipos de contenido multimedia (películas, fotos, música, etc.) que pueda acceder en línea desde cualquier dispositivo digital.

-¿Cómo ves que está evolucionando el ámbito de las apps como forma de consumo de contenidos -música, video, texto- en Argentina?
– Vemos un consumidor argentino que adopta de moderada a rápidamente las nuevas tecnologías y patrones de consumo digital. Esta opinión la sustentamos con datos de campo: durante 2012 relevamos comportamiento y preferencias de más de 2.000 consumidores locales, y el resultado fue que tenemos una mayor tendencia a ser moderados early adopters de estas nuevas tecnologías y formas de consumo. Esto quiere decir que considerando patrones como nuestra posición subjetiva frente al cambio tecnológico, la cantidad y tipo de dispositivos que poseemos y cómo y cuánto los usamos, podemos decir que los argentinos tenemos una entre “moderada” y “alta” “adopción temprana” de estas nuevas tecnologías. Quienes se encuentran al tope de adopción temprana, en su mayoría, tiene uno o dos teléfonos inteligentes, 1 de cada 3 tiene una tableta, bajan un promedio de 6 aplicaciones por mes y gastan en promedio mensual $40 en las mismas.

Según nuestro relevamiento la penetración local en laptops está en 80%, en smartphones de alta gama en el 25% y en tablets en 15% y subiendo. Tres de cada cuadro usuarios de smartphones lo usan para conectarse a Internet, muy en línea con lo que vemos en otros países. De los usuarios argentinos de tabletas estudiados, pudimos ver que si bien siguen prevaleciendo los usos tradicionales como mail o búsqueda de información, 42% usa su tableta al menos una vez por semana para leer noticias, 40% para escuchar música online, 34% para ver video por streaming, y 16% juega online.
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Desmonopolización, transparencia y modernidad: tres grandes promesas incumplidas de la ley de medios audiovisuales

17 09 2012

Invitado por las senadoras Norma Morandini, María Eugenia Estensoro y Laura Montero, participé como panelista en la audiencia “Aplicación de la ley de servicios de comunicación audiovisual. A tres años de su sanción”. Compartí el panel con Henoch Aguiar y Guillermo Mastrini. También había confirmado su presencia el presidente de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), Santiago Aragón, cuya renuncia a ese cargo se publicó hoy en el Boletín Oficial. Por obvias razones no estuvo. Fue un honor estar sentado al lado de dos grandes profesionales, maestros en sus disciplinas, de esos que uno suele leer o escuchar en la vida universitaria, y tiene como referentes. Por todo esto, también era una gran responsabilidad lo que dijera, así que me lo terminé escribiendo. Lo que sigue a continuación es el texto completo de lo que pensaba leer en ese contexto. Por razones de tiempo, lo que leí fue un 70 u 80 por ciento de lo que sigue. A pedido de algunos interesados… ahí va.

Anoche, mi hijo mayor –que tiene 6 años y es muy futbolero- se quedó sin TV porque no cumplió con alguna indicación de su madre. Mi hijo mira todos los partidos que puede, y anoche se complicó. Pero TV no es PC. Y preguntó si podía usar la computadora. Se le dijo que sí porque después de todo aquella pequeña falta no era para tanto. Los siguientes pasos: Google, Roja Directa y, en pocos segundos, gracias a una conexión normal de 5 megas, allí estaba mirando en la PC los partidos en vivo. Como todo chico de esa edad con acceso a la web, prefiere ver TV en Internet. Y de hecho, contra lo que muchos aquí podrían llegar a pesar, mi hijo es fanático de José Zamba, el personaje principal de Paka-Paka. No dejó un solo capítulo sin ver –algunos más de una vez- .

Doy clases en la universidad, y cada comienzo de cuatrimestre hago una encuesta rápida entre los estudiantes, de 18 a 20 años aproximadamente, sobre qué ven y cómo ven. En los últimos años, ya contabilicé algunos primeros casos de alumnos universitarios que no tienen televisor en su casa, que ven TV por Internet. Y sobre películas y series: 11 millones de usuarios únicos mensuales llegó a tener Cuevana, el sitio de cine y series sobre el que los tribunales argentinos no han sabido todavía qué decir.

Estas anécdotas, me parece, vienen a cuento para poner en contexto de qué estamos hablando cuando hablamos de medios y de comunicación en estos tiempos, donde la convergencia tecnológica y las profundas transformaciones en el cambio de hábitos de las audiencias desdibujó completamente las fronteras entre la radio, la televisión y la prensa escrita, pero también está borrando los límites que nos permitían distinguir la radiodifusión de las telecomunicaciones, e incluso más, lo que distinguía a los fabricantes de dispositivos de los productores y distribuidores de contenidos. Hoy podemos decir que grandes conglomerados globales como Time Warner o Disney compiten por la audiencia con AT&T, pero también con Google, Microsoft, Sony o Apple.

Este es el verdadero contexto: convergente, miltimedial, global, hiperconectado, hipersocial y con una audiencia activa, que no sólo consume contenidos de manera pasiva sino que produce sus propios mensajes, o reinterpreta y reelabora los que recibe.

La ley de medios, a la que se intentó dotar de un carácter refundacional del país, prácticamente como si fuera una segunda Constitución, se debatió de espaldas a esas realidades. No obstante, es justo reconocer que esta norma trajo al marco regulatorio de la comunicación mediada algunas novedades positivas. En general, un conjunto de buenas intenciones que fueron el resultado de años de búsqueda, investigación y militancia de múltiples actores de la comunicación.

A tres años de su sanción, la ley de medios no cumplió ninguna de aquellas promesas. Quince minutos no alcanzan para un análisis extenso, por lo que sólo me voy a centrar en algunos aspectos:
– La promesa de la desmonopolización
– La promesa de la transparencia
– La promesa de la modernidad

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