Héctor Magnetto: “Nos demonizaron, quisieron convertir nuestra marca y nuestro logo en sinónimo de vergüenza”

3 12 2016

Terminé de leer el libro Así lo viví, la larga entrevista de Marcos Novaro a Héctor Magnetto. El libro tiene dos prólogos -uno de Carlos Pagni y otro de Marcelo Longobardi- y se estructura en cinco capítulos con un anexo documental que contiene fragmentos de los discursos del CEO del Grupo Clarín en los encuentros gerenciales de ese conglomerado en los últimos años. Debo decir que las preguntas de Novaro son muy buenas y no esquivan las acusaciones que Clarín recibió del kirchnerismo, y las respuestas (donde se aceptan errores y se señalan responsabilidades) no esquivan esos tópicos. Para mi, esto es lo más importante de ese trabajo.

asi-lo-vivi

1. Kirchner y la prensa

Argentina debería promover la existencia de varios grupos de medios sólidos y autosustentables; obviamente, no a costa de destruirlos que ya tiene.

Los medios no eligen presidentes. La historia lo ha demostrado claramente.

[El kirchnerismo] apuntó a consagrar un modelo de gobierno basado en la concentración de poder, la perpetuación familiar y el rechazo de cualquier forma de control.

Como quedó demostrado con muchos otros actores de la Argentina, el problema no era yo, sino cualquier factor de la sociedad que no pudieran controlar.

Con la excusa de los intereses corporativos, se intentó negar legitimidad a la empresa periodística, que es, aquí y en el mundo, la base de sustentación del periodismo profesional.

Me parece que el caso de Clarín lo incomodaba [a Kirchner] especialmente por dos razones: percibía que tenía la autonomía financiera para sobrevivir sin la asistencia estatal, y no se sentía cómodo confrontándolo ideológicamente por la tradición desarrollista del diario y la mirada progresista de varios de sus periodistas.

Néstor Kirchner estuvo obsesionado desde el principio con nosotros. Diseccionaba cada tapa, cada título, cada epígrafe. Se quejaba con los periodistas y también llamaba a la empresa. No sólo cuestionaba análisis y opiniones, sino también el espacio que se les daba a las noticias. Buscaba siempre segundas intenciones, mensajes subliminales, conspiraciones. Desconocía o ninguneaba la lógica periodística.

A principios de 2004, con el secuestro de Axel Blumberg, el acto en la ESMA en el que Kirchner desconoció a Alfonsín y la toma de la comisaría de La Boca por parte de D’Elía, el gobierno recibió fuertes críticas en los medios durante una semana. La reacción de Kirchner fue destemplada. Según cuentan algunos de los integrantes de la comitiva que en esos meses lo acompañó en viajes oficiales a España y China, se irritaba cuando leía los diarios argentinos. Ellos lo escucharon insultarme a gritos por una columna de Van der Kooy, lo que refleja la concepción que tenía del periodismo: para él, todos eran escribas de los dueños.

Durante años, decenas de periodistas soportaron esta descalificación, sin más defensa que la de los colegas que se encontraban en una situación parecida, la de las empresas en las que trabajaban y la de una ética personal que demostró ser valiosa, porque les dio fuerza en medio de la tormenta.

En la calle, viví personalmente las dos cosas, las felicitaciones y los insultos.

Creo que el kirchnerismo, y algunas usinas académicas que terminaron siendo funcionales a él, mezclaron deliberadamente esos escándalos y fraudes con sus propios prejuicios sobre las empresas de medios, para establecer paralelismos más que forzados entre lo que pretendía hacer el gobierno argentino y los dilemas que enfrentaban los países desarrollados.

El objetivo era sentar las bases de un nuevo sistema de medios alineado con el poder político y desarticular al mismo tiempo un sistema de medios privado con posibilidades de autosustentación.

El kirchnerismo quería medios débiles, que necesitaran de la pauta o de otros negocios concecionados por el Estado. Que fueran para siempre tributarios del poder político. O si no, en el otro extremo, grandes corporaciones globales, que no tuvieran la más mínima intención de criticar al poder local. Aquí entran desde los grandes estudios de Hollywood hasta las corporaciones telefónicas o satelitales.

Un medio corrupto no tiene futuro: las audiencias lo detectan y lo abandonan.

En el mercado de medios argentino la competencia es muy intensa, lo ha sido históricamente. Proporcionalmente, hay mucho periodismo político en diarios, radio y televisión, y ha sido siempre muy diverso en términos ideológicos y partidarios.

Una estrategia razonable para un país más que fragmentar artificialmente medios para que terminen dependiendo de otras fuentes de financiamiento podría ser la de favorecer la existencia de diversos grupos de medios privados, autosustentados y diversificados. Y, en paralelo, establecer un sistema transparente de fomento para medios dedicados a atender segmentos específicos, comunidades puntuales, minorías, etc.

Cuando se empieza a hablar en serio de escalas, tecnologías y marcos regulatorios, se ve que los grupos de comunicación nacionales, entre ellos, Clarín, son chicos.

Las mismas posibilidades que tuvimos de integración […] o del ingreso posterior al mercado del cable e Internet, estuvieron disponibles para el resto de los actores de la industria.

Nos adjudicaron habernos beneficiado con la devaluación y la pesificación, cuando fuimos de los más perjudicados. Y obviamente, de haber apoyado el plan económico de la dictadura que Clarín fue el primero en cuestionar. Pero la verdad histórica poco importaba.

Uno de los objetivos de la estigmatización empresarial era disciplinar. Y lo hicieron muy bien con un grupo de empresas no menor, que prefirió hacer negocios a cambio de silenciar sus críticas. Fue otra impostura. Los Kirchner tuvieron un discurso de combate al capital, de enfrentarse a los intereses poderosos y concentrados. Pero la paradoja es que muchos de estos sectores convivieron pacíficamente con ellos sin hacer jamás planteos públicos críticos ni presentar objeciones a las decisiones de gobierno, por más dañinas que las consideraran.

Si podíamos ser atacados, denigrados y difamados todos los días a un nivel tan exasperante, era obvio que tan poderosos no éramos.

Creo que uno de los peores momentos fue cuando intentaron mezclar dos historias, el caso Noble y lo de Papel Prensa, para tratar de meternos presos a la señora de Noble y a mi. Era todo un delirio, pero contaron con la ayuda de algunos organismos de derechos humanos, de algunos fiscales y jueces amigos, y creo que estaban decididos a avanzar con eso incluso sin pruebas.

Cuanto más acorralados parecíamos estar, más gente confiaba en nuestra información.

Aguantamos, además -hay que decirlo-, porque teníamos espalda. Otros debieron vender, o prefirieron vender. No los juzgamos, porque quizás en algún caso era la única manera de proteger las inversiones y las fuentes de trabajo.

 

Leer el resto de esta entrada »





@GrupoClarin se escindirá en dos sociedades: medios y contenidos, y telecomunicaciones

16 08 2016
El siguiente es el press release que difundió Grupo Clarín hoy por la tarde:
Grupo Clarín S.A. (ARG: GCLA; LSE: GCLA) (“Grupo Clarín”) anunció hoy que su Directorio aprobó la escisión (la “Escisión”) de la participación accionaria de Grupo Clarín en Cablevisión S.A. (“Cablevision S.A.”), la subsidiaria de Grupo Clarín que opera sus negocios de televisión por cable, internet y transmisión de datos, en una nueva sociedad argentina bajo el nombre de Cablevisión Holding S.A. (“CVH” o “Newco”). Grupo Clarín va a retener todos los activos y pasivos, y continuará con todas las actividades y operaciones de sus restantes segmentos de negocios que no serán asignados a CVH. Grupo Clarín espera que la transacción sea ejecutada de acuerdo con la Ley de Impuesto a las Ganancias y las normas reglamentarias aplicables a las reorganizaciones libres de impuestos.
La Escisión propuesta está sujeta a la aprobación final de los accionistas de Grupo Clarín. Una asamblea extraordinaria de accionistas de Grupo Clarín ha sido convocada para el 28 de Septiembre de 2016 para considerar y votar la Escisión y asuntos relacionados.
Grupo Clarín espera que las acciones de CVH sean listadas en el Mercado de Valores de Buenos Aires S.A. (“Merval”) a través de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, y en uno o más mercados de valores locales o extranjeros. El registro y la negociación de dichas acciones estarán sujetos a la aprobación de las autoridades regulatorias correspondientes.
El Vicepresidente de Grupo Clarín, Alejandro Urricelqui dijo “La Escisión nos va a permitir focalizarnos mejor en la visión y estrategia respectiva de cada uno de nuestros negocios fundamentales. En consecuencia, Grupo Clarin y CVH individualmente serán capaces de desarrollar estrategias de crecimiento y objetivos independientes a la medida de las demandas de los mercados específicos de cada compañía. CVH además se beneficiará de ser una compañía pública independiente en el atractivo sector de las telecomunicaciones, televisión por cable e internet.”.
La Escisión propuesta está sujeta a la obtención de ciertas autorizaciones regulatorias, aprobaciones  y consentimientos, según corresponda, incluyendo completar un proceso de revisión por parte de la Comisión Nacional de Valores (“CNV”) bajo las normas de mercados de capitales, entre otros. Grupo Clarín apunta a completar la transacción propuesta durante el primer trimestre del 2017.
De acuerdo con la ley argentina, Grupo Clarín va a preparar y publicar un prospecto describiendo la Escisión propuesta y aNewco antes de la asamblea de accionistas.
Goldman, Sachs & Co. actúa como asesor financiero de Grupo Clarín. Cleary Gottlieb Steen & Hamilton LLP and Saenz Valiente & Asociados S.R.L. actúan como asesores legales de Grupo Clarín S.A. en relación a la transacción propuesta.
Sobre Grupo Clarín S.A.
Grupo Clarín es la mayor compañía de medios de la Argentina y una compañía líder en los mercados de gráfica e impresión y televisión abierta y programación. Su diario—“Clarín”—es uno de los de mayor circulación en Latinomérica. Grupo Clarín es el mayor productor de contenidos de medios en la Argentina, incluyendo noticias, deportes y entretenimiento y accede sustancialmente a la totalidad de los segmentos de la población argentina en términos de poder adquisitivo, geográficos y etarios.
 
Sobre Cablevisión S.A.
Cablevisión es el mayor operador de servicios de televisión por cable y sistemas de trasmisión de datos de la Argentina y uno de los mayores proveedores de servicios de cable enLatinomérica en términos de cantidad de suscriptores.  Al 30 de junio de 2016, Cablevisión tenía 3,89 millones relaciones activas con clientes, de las cuales el 54% recibían servicios de banda ancha, el 90% recibía servicios de cable y el 43% recibía ambos servicios. Cablevisión también ofrece  servicios de telefonía móvil inalámbrica bajo la marca de Nextel Argentina, con 0,9 millones de suscriptores post-pagos y 0,5 millones de suscriptores pre-pagos. 




#leydemedios: la desmentida de la desmentida de la @afscadigital sobre el caso Clarín

15 04 2014

La Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), por medio de su director de Imagen y Comunicación, Fernando Torrillate, distribuyó ayer un texto titulado La Afsca desmintió dos artículos publicados hoy en La Nación, en referencia a las notas publicadas por Carlos Pagni y por mi. El texto fue amplificado primero por la agencia Télam y consecuentemente reproducido por medios de todo el país (como el diario Tiempo Argentino, que tituló Nueva desmentida de la Afsca a La Nación).

[Aprovecho la oportunidad para insistirle a Torrillate con el pedido que ya le he hecho en decenas de veces, en privado y en público, desde noviembre de 2012: ¿Podrá Martín Sabbatella darme una entrevista como la que le concedió a tantos periodistas desde que asumió? No quisiera pensar que le tiene miedo a las preguntas.]

Volviendo al tema, la desmentida que propone el texto de Torrillate está lejos de ese concepto, al menos en la segunda acepción del diccionario español: “Sostener o demostrar la falsedad de un dicho o hecho”

Tras dedicar el primer párrafo de su “desmentida” a agredir a quienes escribimos en La Nación y al diario mismo, Torrillate enumero lo que para él fueron “falsedades”. Primero se ocupó de la nota de Pagni, La Presidenta busca atajos para avanzar sobre la Justicia y los medios, y luego me atacó a mi y de esto último me ocupo en este post, párrafo por párrafo.

En lo que refiere a la nota que firmé en La Nación el 14 de abril, titulada El Gobierno amenaza con reactivar la pelea con Clarín, Torrillate sostiene:

– “En primer lugar, no hay ninguna amenaza; es una obligación de la AFSCA regularizar el mercado de medios, para que todas las empresas estén enmarcadas a los límites establecidos en la ley. Si un licenciatario se niega a hacerlo en forma voluntaria, el Estado lo hará de oficio; del mismo modo que si un automovilista se niega a retirar voluntariamente su coche estacionado en el medio de una ruta, el Estado tiene la responsabilidad de hacerlo”.

Hasta aquí Torrillate no desmiente nada, en todo caso no le gustó el verbo “amenazar” que en el título tiene el sentido de sus sinónimos “apercibir”, “amagar” o “advertir”. Para el kirchnerismo (al que Sabbatella llegó tardíamente, porque en las elecciones legislativas de 2009 enfrentó a Néstor Kirchner y le restó el puñado de votos con los que hubiera podido vencer a Francisco De Narváez), gobernar es editar los diarios. En lugar de trabajar sobre la realidad, prefiere hacerlo sobre la narración de la realidad.

– Sigue Torrillate: “Crettaz, al que le sobran adjetivos para intentar descalificar a Sabbatella o al periodista Víctor Hugo Morales, se queda corto de opiniones cuando se trata de analizar las denuncias hechas por el socio de Clarín, David Martínez, respecto de una posible maniobra ilegal pergeñada en las oficinas de Héctor Magnetto”

– Puede ser que me quede corto, pero Martínez (que está citado en mi nota que a su vez remite a un extenso reportaje publicado el día anterior en Perfil) en ningún momento advierte sobre “una posible maniobra ilegal”, más bien se cuida de utilizar esos términos (como Clarín también se cuida de calificar a Martínez, ambos en definitiva son socios).  Ahora bien, retomando la forma argumental de Torrillate, yo podría decir que la Afsca se queda corta al omitir, ignorar o tolerar que David Martínez siga conservando su 40% de Cablevisión tras haber tomado control de la mayoría accionaria de Telecom Argentina, una empresa de servicios públicos, algo expresamente prohibido por la ley de medios audiovisuales en sus artículos 24 y 25. No es la única empresa de servicios públicos en la que Fintech tiene acciones (también tiene una participación relevante en la distribuidora de gas Emgasud, ahora rebautizada Genneia). El fondo de Martínez, que ya tomó control de Telecom, espera el OK de varios organismos públicos argentinos sobre esa compra. Ahí estaría la clave de su reclamo público contra Clarín.

Claro, todo esto sin considerar que, además, Martínez es mexicano y podría ser alcanzado al menos por el espíritu de los incisos b y c de los ya citados artículos 24 y 25 que impiden a empresas e individuos extranjeros acceder al control de licencias de servicios de comunicación audiovisual.

Finalmente, es por lo menos curiosa la relación que Sabbatella y sus funcionarios tienen con Martínez, a quien reciben con frecuencia. No es raro si se tiene en cuenta que Martínez también se reúne con asiduidad con el jefe informal del ex intendente de Morón, Carlos Zaninni (secretario legal y técnico de la Presidencia de la Nación), quien atiende del mexicano consejos vinculados a la estrategia argentina en la pelea judicial contra los fondos buitres en Estados Unidos: Martínez, y su fondo Fintech, es uno de los principales tenedores de bonos de la deuda pública argentina renegociada. Martínez se jacta de “comprar barato” y “vender caro”. Zannini y Sabbatella, además de sus antepasados italianos y de una remota militancia en el Partido Comunista, evidentemente comparten un ortodoxo pragmatismo.

Además, la “maniobra ilegal” a la que se refiere Torrillate es la transferencia de licencias a hijos, amigos o empleados y ya fue avalada administrativamente por la Afsca en varios casos, tal como resumí en la nota de La Nación. En uno de esos,  el grupo Moneta, el propio vocero de Sabbatella –muy enojado en aquel momento– me envió una aclaración que se publicó en La Nación y que cito textualmente más adelante. En ese momento, habíamos dicho que el grupo Moneta estaba excedido en cantidad de licencias, pero Torrillate nos explicó que no, que una cosa es el viejo Moneta y su mujer, y otra cosa cada uno de sus  hijos.

“Se trata de tres sociedades independientes. Los padres, Raúl Moneta y su esposa, son accionistas de República Media LLC., sociedad que transfirió a Mayer Business Corp. su participación en Cicsa, la cual es accionista junto a South Media [Cristóbal López] en Radio 10, FM Mega y FM Pop. Los hijos Raúl Cruz y Belisario Moneta, en Radiodifusora Buenos Aires SA y Radiodifusora Metro SA, son licenciatarios de las radios Splendid, Rock&Pop y Metro FM. Por otra parte, otros dos hijos, Faustino y Rufino Moneta, son socios en Radio Libertad SA y San Isidro Labrador SA, licenciatarios de Radio Belgrano, FM Blue y FM San Isidro Labrador. Con tal composición accionaria, no se encuentra ningún integrante de la familia Moneta ni sus sociedades en incumplimiento alguno a los límites establecidos por los artículos 24, 25, 26 y 45 de la ley, como erróneamente señala Alejandro Pereyra, quien fuera ex director general de Asuntos Legales y Normativa del Comfer”.

Tengo el mail con el original por si Torrillate quiere revisarlo.

– Continúa Torrillate: “También le falta [a Crettaz] informar que los 35 planes de adecuación declarados admisibles por la AFSCA, entre los que está el de Clarín, aún no fueron aprobados y que, para ello, los licenciatarios deben cumplir sin excepciones las exigencias de la ley 26.522”.

Tercer párrafo y sigue sin desmentir. Vengo escribiendo de los planes de adecuación desde antes que Sabbatella y Torrillate imaginaran siquiera la oportunidad que iban a tener de conducir un organismos elefantiásico que les está permitiendo financiar la expansión territorial de su partido Nuevo Encuentro (el director de delegaciones de Afsca, Gustavo Hurtado, es el armador nacional del sabbatellismo y cada delegado en el interior es el principal referente local del Nuevo Encuentro, tal como han publicado ya muchos medios, entre ellos Clarín, pero si no gusta, también La Tecla). De los sueldos de los empleados de la Afsca también sale un porcentaje “voluntario” para financiar el partido.

En este punto, es llamativo que Torrillate le haya dado al relator kirchnerista Víctor Hugo Morales una versión deformada de su explicación haciéndole decir a Morales que es falso que se hayan aprobado planes de adecuación, algo que no está en mi nota (donde específicamente se habla de “declaración de admisibilidad”; de todas formas, esto es algo que al común de la gente no le interesa mucho).

Como recordó recientemente María O’Donnel, la pregunta es por qué Sabbatella prometió tener todos los planes de adecuación resueltos “a más tardar en marzo” y aún tiene pendientes varios que fueron presentados antes del 7 de diciembre de 2012, mucho antes que el del grupo Clarín. Y pendientes hay varios planes, entre ellos Telefe (Telefónica de España), Prisa (Radio Continental) y Telecentro (Alberto Pierri). Debería Sabbatella (o su vocero Torrillate) explicar a qué se debe esa demora y por qué cambió diametralmente su opinión sobre el caso Telefe (en diciembre de 2012 él mismo explicaba porqué ese canal estaba acorde con la ley de medios -lo hizo en TV en distintos programas- y hace unos meses pasó a decir que “hay que estudiarlo”). También deberían explicar en la Afsca por qué si Telefónica de España debe vender Telefe (por la cuestión de la incompatibilidad con servicio público), Martínez no debería hacer lo mismo con Cablevisión.

– Finaliza Torrillate: “Como el objetivo de ese diario no es informar sino manipular y desprestigiar la tarea del Estado, Crettaz le dedica apenas pocas líneas a una decisión muy importante de AFSCA como es la de declarar, de acuerdo al artículo 32 de la LSCA, en concurso público, abierto y permanente 70 llamados realizados en 2012 para la adjudicación de 138 frecuencias. Por distintos motivos, muchos participantes de esos concursos no llegaron a completar la documentación requerida, así que se tomó la decisión de mejorar los pliegos, reducir sus costos e invitar a quienes participaron a que vuelvan a hacerlo gratuitamente. A la par de ello, estamos tratando pasado mañana el concurso público de otras 317 frecuencias en las provincias de Córdoba, Jujuy y Formosa, que se agregan a los más de 1.000 ya realizados en 2012 y 2013”.

Termina Torrillate y sigue sin desmentir ninguno de los datos incluidos en mi nota. No es desprestigiar la tarea del Estado decir que el mismo Estado declara “fracasados” o “sin efecto” (y usa esos términos en los textos legales que produce) concursos para la creación de “nuevas voces”.  Ni hay una avalancha de nuevos medios, ni la mayoría de esos medios son de la sociedad (privados o sin fines de lucro), ni hubo suficientes interesados en los 220 canales de TV digital concursados en 2011, ni hubo suficientes interesados en las 140 radios FM concursadas en 2012; que cooperativas y pymes del cable se matan en la Justicia por los postes para colgar sus redes; que los sectores no cooptados de los pueblos originarios (como hizo Clarín en su momento) también reclaman la inconstitucionalidad de un artículo de la ley; que la situación de las productoras audiovisuales pymes del interior es trágica… Lo que le molesta a Torrillate es que se diga lo que Sabbatella no quiere: que el relato de la democratización de la palabra está completamente marchito. 

No es la primera vez que en las comunicaciones públicas de la Afsca se muestra desprecio por la verdad, algo que ya hemos hecho notar aquí (sobre un folleto y cable de Télam conmemorativo de la ley de medios) y que la organización no gubernamental Chequeado también retomó aquí (sobre la cantidad de nuevos medios creados con la nueva ley) y aquí (sobre el número de empleos que habría producido, pero no produjo, la ley de medios).





#leydemedios Manzano y Vila saben que no serán obligados a “adecuarse” y en (a) cambio podrían invertir en YPF

24 08 2012

Hoy, Francisco Olivera publicó en La Nación una muy divertida crónica del discurso del jefe de gabinete (y cerebro detrás de la política de comunicación kirchnerista), Juan Abal Medina, y de la reunión que el CEO de YPF, Miguel Galuccio, mantuvo con empresarios en el Consejo de las Américas. Allí, entre otras cosas, se cita una declaración del “empresario” y ex ministro menemista (involucrado en su momento en casos de corrupción) José Luis Manzano (socio de Daniel Vila en Grupo Uno Medios y en otros negocios energéticos y de servicios públicos). “‘Acuérdese de lo que le digo: en tres años, [el yacimiento de] Vaca Muerta va a ser Texas. Después dígame si miento’, apostó ante el cronista, y afirmó que él ya estaba trabajando con YPF. ¿A qué precio se sumaría?, se le preguntó, y ahí sí se diferenció de sus colegas: dijo que el valor actual neto del barril de crudo en el mercado interno (73 dólares) era suficiente y que, para el gas no convencional, alcanzaba con los 4,50 dólares por millón de BTU que ‘tiene en este momento todo el mercado por Gas Plus'”. Manzano -que según Olivera es “uno de los pocos empresarios de diálogo con la Casa Rosada”– ya no piensa en cómo la ley de medios audiovisuales obligará a Grupo Uno a “adecuarse” al nuevo marco regulatorio. ¿Será que ya está todo arreglado? El 20 de agosto pasado, publiqué en La Nación detalles de la estrategia consensuada con la administración kirchner. A continuación se reproduce ese texto.

Desde que volvió a recorrer los despachos de la Casa Rosada en el último año y medio, José Luis Manzano -ex ministro menemista reconvertido en empresario- está tranquilo. Los negocios que encabeza junto a Daniel Vila, comprovinciano y socio inseparable, están a salvo y podrían acrecentarse al calor de la relación que ambos lograron reconstruir con el kirchnerismo tras el abismo abierto con la sanción de la ley de medios audiovisuales. Ese renovado vínculo es un éxito no menor de Manzano, viejo compañero político de actuales funcionarios, legisladores y jueces. Y ya se nota en los contenidos de sus medios (lo que incluye las televisaciones del Fútbol para Todos y ficciones de producción estatal).

El 2 de septiembre de 2009, cuando la presidenta Cristina Kirchner ya había enviado al Congreso el proyecto que luego se convertiría en ley de medios, Vila pronunció un discurso sin rodeos transmitido por varias de sus emisoras y canales de TV. “A partir de este proyecto nos están sobrando sillas, gente y medios. Esto tiene una gravedad institucional y jurídica solamente comparable con el golpe de Estado de marzo de 1976. El matrimonio Kirchner es un especialista en cercenar la libertad de expresión y un especialista en ejercer la libertad de extorsión. ¿Cómo deben interpretarse los llamados insistentes a los distintos medios de comunicación para acallar las voces de aquellos periodistas que denuncian hechos de corrupción?”, se preguntó esa vez, y dijo: “Hoy soy el principal defensor de Clarín”.
Leer el resto de esta entrada »





Cristóbal López v. Héctor Magetto, poder contra poder ¿Quién gana?

2 05 2012

¿Quién es más poderoso? ¿Cristóbal López o Héctor Magnetto? ¿Cómo se mide el poder? ¿Se mide por el tamaño y la diversificación de sus propiedades? ¿Se mide por la cantidad de empleados que tienen sus empresas? ¿Se mide por la facturación total? ¿Se mide por su cercanía con el poder de hoy o con el poder de ayer o el de antes de ayer?

En los últimos días leí dos muy buenos perfiles de Cristóbal López, uno en La Nación, de Alfredo Sainz (que le hizo a López una de las pocas entrevistas periodísticas que se le conocen), y otro en Perfil, de Mariano Confalonieri (que además incluye una muy interesante infografía). Los reproduzco a continuación.

Leer el resto de esta entrada »





Martín Becerra: “Hay un consumo de medios que desborda la posibilidad regulatoria de la ley de medios”

18 09 2011

Hace unos días La Nación publicó la entrevista que mantuvimos con Martín Becerra sobre la aplicación de la ley de medios argentina. Becerra es uno de esos académicos que no le escapa al debate con quienes piensan distinto (una especie en extinción en un país que está en otro de sus ciclos de pensamiento único). La agrego aquí y le incluyo algunos videos en los que Becerra se refiere a otros temas vinculados al nuevo marco normativo en comunicación audiovisual.

Martín Becerra es doctor en comunicación, investigador independiente del Conicet, profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ). Dedicó buena parte de su trayectoria académica al estudio de la concentración de medios, sobre lo que tiene varios libros publicados. Desde su cátedra fue un defensor de la ley de medios, a la que considera un gran avance respecto de la situación previa. Sin embargo, a diferencia de muchos de sus colegas, también es un crítico contundente de algunos aspectos de la norma y, principalmente, de cómo el Gobierno está llevando adelante su aplicación. Para Becerra, la ley peca de “generalista” al darle el mismo tratamiento a situaciones totalmente distintas, “no es una norma preparada para la convergencia de medios” y carece de un capítulo que determine cómo se van a financiar los nuevos medios.

-¿Cómo se está aplicando la ley?
-La ley es compleja de poner en funcionamiento rápidamente. Por su naturaleza, por su complejidad y por los temas que regula no existiría esa posibilidad ni aún en un contexto más favorable que el actual. Actualmente tres obstáculos frenan la instrumentación de la norma: el propio Gobierno, la oposición y los grupos privados concentrados. El Gobierno porque está obsesionado con algunos artículos de la ley que están inspirados en la disputa con el grupo Clarín. Entonces enfoca la aplicación de la ley traccionando por el objetivo de atacar, disminuir o erosionar el poder que tiene el grupo. Los grupos privados evidentemente defienden sus intereses acostumbrados a muchas décadas de una regulación funcional con gobiernos dóciles, incluido el de Néstor Kirchner. Y, por último, la oposición política, que boicoteó la integración de los órganos republicanos de control, lo que le hace poco favor a su prédica republicana, lo cual ha sido percibido con claridad por la sociedad.

-¿Es una ley generalista?
La ley peca de generalista, por ejemplo, porque no es lo mismo retransmitir 24 horas contenidos de un canal analógico de televisión de Capital Federal en pueblos pequeños, donde la oferta televisiva propia por definición es limitada, que en ciudades de mediano tamaño. En radio FM, en cambio, el espectro analógico permite que haya una mayor cantidad de oferta de contenidos, y recibe un tratamiento similar al de la televisión analógica… no parece razonable. En general, la ley está redactada tomando como referencia las grandes ciudades argentinas y no está redactada pensando en la mayor parte del territorio, donde no hay grandes ciudades.

-La Argentina decidió regular radiodifusión y telecomunicaciones por separado, ¿es eso correcto?
-Es un error. Hay que pensar en términos de leyes convergentes. No se puede tener un objeto de regulación convergente y leyes divergentes. Así, el Estado tiene una mirada esquizofrénica. Un fracaso provocado por las fuerzas de oposición de centroizquierda al gobierno, es haber impedido que las telefónicas puedan dar TV por cable. Las telefónicas estuvieron, están y seguirán estando en el negocio de los medios; en lugar de prohibirlas el Estado debe exigirles contraprestaciones sociales.
Leer el resto de esta entrada »





La génesis de la ley de medios: los diálogos de Kirchner y Magnetto, reconstruidos por Majul

18 06 2011

El libro de Luis Majul, Él y Ella, sigue dando tela sobre el mundo de los medios. El capítulo sobre Víctor Hugo Morales es apenas la primera pieza de un dominó que empezó a tumbarse, pieza contra pieza.

Más allá de esos datos [el hasta ahora impoluto Víctor Hugo todavía no habló en su programa sobre el supuesto encuentro con un subgerente de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo ni cómo es eso de las facturas y empresas a nombre de otros], Majul reconstruye [vale aclararlo, es su reconstrucción sobre la base de lo que seguramente escuchó del propio Magnetto] varios diálogos entre el poderoso CEO del grupo Clarín y el extinto ex presidente Néstor Kirchner. El texto que copio a continuación fue extraído del adelanto del libro que publicó ayer la revista Noticias. Ahí va:


-Yo te puedo convertir en el hombre más rico de la Argentina. Y a nosotros no nos para nadie: propuso el ex presidente al empresario.

-Te lo agradezco, Néstor. Pero más de dos bifes no me puedo comer.

La propuesta, según el accionista de Clarín, fue realizada entre las elecciones legislativas de 2005 y antes de la operación de Magnetto, en 2006, cuando le extrajeron parte de la garganta.

El empresario ignoró de manera elegante. Y la recuerda con cierto humor negro, porque desde la intervención quirúrgica no puede [Sic] comer ni tomar nada por vía oral.

(…) Afirma Magnetto… que a principios de 2007, y antes de terminar su mandato, Kirchner lo recibió en su despacho de la Casa Rosada y le adelantó:

-La próxima presidenta va a ser Cristina.

-¿Sí?

-Se lo digo a todo el mundo. Pero nadie me cree.

-¿Nadie te cree?

-No.

-Yo tampoco.

-Ya lo sé. Igual te voy a explicar por qué. Estoy demasiado cansado. Y ella le va a poner más institucionalidad a la gestión -relata Magnetto que le dijo el ex jefe de Estado.

Leer el resto de esta entrada »