#TiempoLibre en #BuenosAires: 40% le dedica entre una y tres horas; a mayor nivel educativo, más ocio; para vacacionar, 50% prefiere mar y playa

8 01 2013

La Universidad Argentina de la Empresa (UADE) realizó una muy interesante encuesta sobre tiempo libre y ocio. A continuación, el resumen de los resultados:


Los individuos elijen diversas actividades para realizar en su tiempo libre. Sin embargo, en líneas generales, el objetivo común es la búsqueda de la satisfacción personal. El deporte y las actividades coordinadas, que requieren de determinado esfuerzo físico y mental, contribuyen al bienestar general, no sólo por el logro al que se asocian sino también en un nivel puramente fisiológico.

La investigación “Ocio y Tiempo Libre en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Gran Buenos Aires” del Observatorio de Opinión Pública del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) indaga acerca de las preferencias personales en diferentes áreas vinculadas con el ocio y el tiempo libre. Por ejemplo, la elección de puntos vacacionales. Esta consideración da cuenta, entre otras cosas, de las preferencias asociadas al uso del tiempo. Por ejemplo, quienes prefieren la playa por sobre las sierras tienden a realizar ciertas actividades y a tener modelos de ocio particulares.

Las actividades escogidas durante el tiempo libre revelan la disposición, la asignación del tiempo, la motivación y algunos aspectos del estilo de vida. Independientemente de los gustos específicos, se podría pensar a prior, que hay deportes o actividades que ciertos estratos sociales tienden a practicar más que otros. Lo mismo en cuanto a la distribución por género, rango etáreo, o nivel educativo.

PRINCIPALES CONCLUSIONES:

Tiempo libre
El 40% de las personas dedica entre 1 y 3 horas diarias al tiempo libre. Solo el 20% dedica menos de 1 hora por día. El 40% pasa tiempo con su familia; el 25% practica deportes o realiza hobbies. Solo el 10% dice mirar televisión en su tiempo de ocio.
• Las mujeres dedican más tiempo diario al ocio (entre 1 a 3 horas) que los hombres. Aunque ambos sexos eligen pasar su tiempo libre con la familia, los hombres muestran mayor preferencia que las mujeres a hacer deporte o mirar televisión.
A menor nivel educativo, mayor preferencia a pasar el tiempo libre con la familia. A mayor nivel educativo (terciario/universitario), mayor preferencia por el deporte, las salidas sociales o los hobbies.
• A mayor nivel educativo, mayor tiempo libre. El 68% de las personas egresadas de universidades y terciarios dedican entre 1 y 5 horas por día al tiempo libre.
Existe una distribución de pirámide invertida en la cantidad de tiempo libre en función de la edad. Los individuos más jóvenes (18-25 años) tienen más tiempo libre; a medida que aumenta la edad (26-35 y, especialmente, 36-45) esta asignación disminuye; finalmente, luego de los 45 y, en especial, de los 60 años, el tiempo dedicado al ocio vuelve a aumentar.
• Los más jóvenes prefieren hacer salidas sociales o dedicar el tiempo libre a sus hobbies. Las personas entre 36 y 45 años, mirar televisión o practicar algún deporte. Los mayores de 60, sólo mirar televisión.

Cuántas horas diarias dedica al tiempo libre

Qué prefiere hacer principalmente en su tiempo libre
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@Mancini: “Las #apps ofrecen segmentación y personalización, son el fin de la ‘cultura broadcast’”

4 10 2012

Para la nota, Apps, la revolución de los contenidos, que La Nación publicó el 4 de octubre de 2012, consulté a una veintena de fuentes (usuarios, especialistas y empresas). Entre ellos, me respondió Pablo Mancini, director de Estrategia Digital de Infobae.com, docente de la Universidad del Pacífico Chile, colaborador de The Huffington Post y autor del blog Amphibia (entre otras cosas). Esto fue lo que me respondió:

En agosto de 2010 la revista Wired publicó en su portada un artículo sobre la muerte de la Web. Era una discusión sobre si el futuro estaba minado de aplicaciones o si el consumo de contenidos seguiría siendo “navegable” en sitios. Discutían dos titanes de la tecnología aplicada a medios: Chris Anderson y Michael Wolff.

Dos años después, es claro que ninguna corriente se impuso. Una vez más, se comprueba que la producción y consumo de contenidos se dirige hacia formas combinadas. No parece haber ni que pueda imponerse en el mediano plazo un modelo único de éxito. Del mismo modo que, por ejemplo, fabricar autos y aviones implica cada vez más partes, más complejidad, el destino de los medios es diversificarse. Los formatos ya no importan. Lo único que queda es la marca que tiene el desafío de estar disponible en cualquier instancia de conectividad posible, incluso en aquellas que hoy no podemos imaginar, o que son meros prototipos.

Las aplicaciones seducen a los editores de contenidos porque ven en ellas una posibilidad de consumo y experiencia controlados para sus públicos. Para quienes comercializan los contenidos, representan un nuevo packaging: una novedosa forma de presentar lo de siempre que en la web fue gratis, ahora cobrando. Las aplicaciones de los medios son, al menos por ahora, una forma de estar en las tabletas, como hace 17 años había que “estar” en Internet.

El paso natural de las apps de los medios en dispositivos móviles es la personalización de sus productos editoriales. Ahora, en todos los soportes, los medios ofrecen un contenido para todos los públicos. La ventana de oportunidad que ofrecen las aplicaciones es generar tantos productos, tantas portadas por ejemplo, como usuarios tenga el medio. El consumo de contenidos periodísticos en la web es anónimo y masivo. Las aplicaciones ofrecen segmentación y personalización. Es el fin de la cultura broadcast.

En los próximos años, en todo el mundo, se van a “plantar” más antenas que árboles. La naturaleza de esas antenas se va a diversificar, pero tendrán algo en común: van a transmitir información. La pregunta es: cómo van a aprovechar los medios ese escenario soñado: un mundo donde todo es un soporte capaz de ofrecer información. El alcance de la disponibilidad de la marca sólo tiene el límite de nuestra imaginación.





De cómo las #apps están transformando la industria de la #música, según @FerIsella

4 10 2012

Para la nota, Apps, la revolución de los contenidos, que La Nación publicó el 4 de octubre de 2012, consulté a una veintena de fuentes (usuarios, especialistas y empresas). Entre ellos, me respondió Fer Isella, músico, productor y socio de Limbo Music -empresa que distribuye/agrega directamente discos a todos los music store de Apple-. Esto fue lo que me respondió:

El desarrollo de un ecosistema de apps para industria de la música se ha resignificado al mutar entre diferentes formas de funcionalidad. Existen aplicaciones móviles que permiten a los artistas estar en constante contacto con sus fans, proveer contenido y novedades, difusión de música y anuncio de shows, como es el caso del desarrollo digital del retorno de la banda Pixies.

Pero también existen otras formas de darle uso a esta nueva herramienta. Nuevos “discos” basados en la “experiencia app”, en donde el usuario interactua, juega y construye a partir del material de los artistas. Ejemplos: el último trabajo de Brian Eno para iPad, la magnífica obra Biophilia de Björk, y hasta discos “location-based” en donde la música va cambiando según el lugar físico en donde se encuentra la persona.

El concepto app también ha transformado la percepción de lo que es un “music video”, como ejemplo los últimos trabajos interactivos para Goolgle Chrome de Arcade Fire, en donde el usuario interactúa hasta con sus propios movimientos frente a la cámara de su PC para modificar el video: sprawl2.com, thewildernessdowntown.com y beonlineb.com

Las apps plantean un re-concepto del contenido, que se transforma en servicio, casos como los de Spotify, en donde la música toma forma de apps desarrolladas según diferentes parámetros sobre su propio sistema. Creo para esto es vital comprender que el desarrollo de APIs eficientes benefician al ecosistema de inter-relación entre la creación de servicios proveedores y la construcción de contenidos. La conjunción de The Echo Nest Open con EMI API y Def Jam hace re-pensar los catálogos discográficos como APIs abiertas para inserción en apps. Música como open data, no solamente en contenido musical, sino también en plataformas abiertas que centralizan información de shows en vivo como lo hace SongKick

Las apps en Facebook, smart TV, navegadores, móviles y tablets, no hacen más que unificar nuestro entorno como consumidores, reproduciendo la experiencia del usuario en diversos ámbitos, y fortaleciendo a la industria de la música que sepa mutar y llevar sus contenidos y acceso a estos nuevos emergentes canales.

Creo en Argentina están comenzando a surgir desarrollos y pensamientos de “hackear la música”, potenciar herramientas y permitir el acceso más simple y eficaz al contenido. Pienso hace falta un mayor desarrollo desde la industria a adaptarse a pensar los nuevos métodos interactivos de consumo de música, y una clara comprensión de las innovadoras plataformas que se están desarrollando para beneficiar la experiencia del consumo de música.





Lo que los argentinos esperan de las apps, según Alberto Lopez Carnabucci (Deloitte)

4 10 2012

Para la nota, Apps, la revolución de los contenidos, que La Nación publicó el 4 de octubre de 2012, consulté a una veintena de fuentes (usuarios, especialistas y empresas). Entre ellos, me respondió Alberto Lopez Carnabucci, socio líder de la industria de TMT de Deloitte Argentina y Latinoamérica. Lamentablemente, su respuesta llegó después del cierre y no pude incorporar a aquel texto su muy interesante punto de vista, que arranca por este resumen sobre lo que los argentinos esperan de los medios en las nuevas ventanas tecnológicas.

“Para tener una idea del potencial de las apps de medios y contenidos en el mercado argentino, basten como muestra las respuestas recibidas a la pregunta hecha a los consumidores argentinos sobre qué tecnologías sería para ellos más deseable que tenga gran desarrollo en el futuro próximo:

1. Que libros, revistas y periódicos estén disponibles por completo en línea, para ser descargados en mi dispositivo móvil.

2. Tener la posibilidad de mover música, programas de televisión, podcasts, películas, etc. a cualquier dispositivo o plataforma que desee sin problemas.

3. Una aplicación que brinde noticias locales según mi ubicación geográfica.

4. Una aplicación que me permita acceder a mi servicio de televisión por cable en mi tablet.

5. Un servicio de almacenamiento en línea (por ejemplo, un baúl digital) que me permita almacenar varios tipos de contenido multimedia (películas, fotos, música, etc.) que pueda acceder en línea desde cualquier dispositivo digital.

-¿Cómo ves que está evolucionando el ámbito de las apps como forma de consumo de contenidos -música, video, texto- en Argentina?
– Vemos un consumidor argentino que adopta de moderada a rápidamente las nuevas tecnologías y patrones de consumo digital. Esta opinión la sustentamos con datos de campo: durante 2012 relevamos comportamiento y preferencias de más de 2.000 consumidores locales, y el resultado fue que tenemos una mayor tendencia a ser moderados early adopters de estas nuevas tecnologías y formas de consumo. Esto quiere decir que considerando patrones como nuestra posición subjetiva frente al cambio tecnológico, la cantidad y tipo de dispositivos que poseemos y cómo y cuánto los usamos, podemos decir que los argentinos tenemos una entre “moderada” y “alta” “adopción temprana” de estas nuevas tecnologías. Quienes se encuentran al tope de adopción temprana, en su mayoría, tiene uno o dos teléfonos inteligentes, 1 de cada 3 tiene una tableta, bajan un promedio de 6 aplicaciones por mes y gastan en promedio mensual $40 en las mismas.

Según nuestro relevamiento la penetración local en laptops está en 80%, en smartphones de alta gama en el 25% y en tablets en 15% y subiendo. Tres de cada cuadro usuarios de smartphones lo usan para conectarse a Internet, muy en línea con lo que vemos en otros países. De los usuarios argentinos de tabletas estudiados, pudimos ver que si bien siguen prevaleciendo los usos tradicionales como mail o búsqueda de información, 42% usa su tableta al menos una vez por semana para leer noticias, 40% para escuchar música online, 34% para ver video por streaming, y 16% juega online.
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Desmonopolización, transparencia y modernidad: tres grandes promesas incumplidas de la ley de medios audiovisuales

17 09 2012

Invitado por las senadoras Norma Morandini, María Eugenia Estensoro y Laura Montero, participé como panelista en la audiencia “Aplicación de la ley de servicios de comunicación audiovisual. A tres años de su sanción”. Compartí el panel con Henoch Aguiar y Guillermo Mastrini. También había confirmado su presencia el presidente de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), Santiago Aragón, cuya renuncia a ese cargo se publicó hoy en el Boletín Oficial. Por obvias razones no estuvo. Fue un honor estar sentado al lado de dos grandes profesionales, maestros en sus disciplinas, de esos que uno suele leer o escuchar en la vida universitaria, y tiene como referentes. Por todo esto, también era una gran responsabilidad lo que dijera, así que me lo terminé escribiendo. Lo que sigue a continuación es el texto completo de lo que pensaba leer en ese contexto. Por razones de tiempo, lo que leí fue un 70 u 80 por ciento de lo que sigue. A pedido de algunos interesados… ahí va.

Anoche, mi hijo mayor –que tiene 6 años y es muy futbolero- se quedó sin TV porque no cumplió con alguna indicación de su madre. Mi hijo mira todos los partidos que puede, y anoche se complicó. Pero TV no es PC. Y preguntó si podía usar la computadora. Se le dijo que sí porque después de todo aquella pequeña falta no era para tanto. Los siguientes pasos: Google, Roja Directa y, en pocos segundos, gracias a una conexión normal de 5 megas, allí estaba mirando en la PC los partidos en vivo. Como todo chico de esa edad con acceso a la web, prefiere ver TV en Internet. Y de hecho, contra lo que muchos aquí podrían llegar a pesar, mi hijo es fanático de José Zamba, el personaje principal de Paka-Paka. No dejó un solo capítulo sin ver –algunos más de una vez- .

Doy clases en la universidad, y cada comienzo de cuatrimestre hago una encuesta rápida entre los estudiantes, de 18 a 20 años aproximadamente, sobre qué ven y cómo ven. En los últimos años, ya contabilicé algunos primeros casos de alumnos universitarios que no tienen televisor en su casa, que ven TV por Internet. Y sobre películas y series: 11 millones de usuarios únicos mensuales llegó a tener Cuevana, el sitio de cine y series sobre el que los tribunales argentinos no han sabido todavía qué decir.

Estas anécdotas, me parece, vienen a cuento para poner en contexto de qué estamos hablando cuando hablamos de medios y de comunicación en estos tiempos, donde la convergencia tecnológica y las profundas transformaciones en el cambio de hábitos de las audiencias desdibujó completamente las fronteras entre la radio, la televisión y la prensa escrita, pero también está borrando los límites que nos permitían distinguir la radiodifusión de las telecomunicaciones, e incluso más, lo que distinguía a los fabricantes de dispositivos de los productores y distribuidores de contenidos. Hoy podemos decir que grandes conglomerados globales como Time Warner o Disney compiten por la audiencia con AT&T, pero también con Google, Microsoft, Sony o Apple.

Este es el verdadero contexto: convergente, miltimedial, global, hiperconectado, hipersocial y con una audiencia activa, que no sólo consume contenidos de manera pasiva sino que produce sus propios mensajes, o reinterpreta y reelabora los que recibe.

La ley de medios, a la que se intentó dotar de un carácter refundacional del país, prácticamente como si fuera una segunda Constitución, se debatió de espaldas a esas realidades. No obstante, es justo reconocer que esta norma trajo al marco regulatorio de la comunicación mediada algunas novedades positivas. En general, un conjunto de buenas intenciones que fueron el resultado de años de búsqueda, investigación y militancia de múltiples actores de la comunicación.

A tres años de su sanción, la ley de medios no cumplió ninguna de aquellas promesas. Quince minutos no alcanzan para un análisis extenso, por lo que sólo me voy a centrar en algunos aspectos:
– La promesa de la desmonopolización
– La promesa de la transparencia
– La promesa de la modernidad

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Enrique Carrier: “En lo que va de 2012, apenas el 0,2% de los teléfonos ingresados al país cuenta con capacidad para sintonizar TDT”

8 09 2012

“En lo que va de 2012, apenas el 0,2% de los teléfonos ingresados al país cuentan con capacidad para sintonizar TDT. Esto equivale a 11.000 equipos (sobre 6,5 millones). El año pasado fueron unos 10.000 en todo el año”, me respondió Enrique Carrier, uno de los consultores que más sabe sobre el mercado argentino de la movilidad. Para la nota sobre la Televisión Digital Terrestre (TDT) que publicó La Nación, “TV digital, la pantalla que no miramos”, también le pregunté su opinión general sobre el despliegue de la TDT (o TDA, Televisión Digital Abierta), y me remitió a este post de su blog Comentarios (que recomiendo vivamente). Me permito reproducirlo aquí con los links correspondientes.

Esta semana el gobierno nacional convocó a operadores de telefonía móvil y fabricantes de dispositivos (no a las marcas) con el fin de instarlos a presentar planes para ofrecer celulares que sintonicen TDT. Si bien la tecnología adoptada por Argentina contempla en forma nativa su utilización desde equipos móviles, la incorporación de ésta en los celulares no está exenta de desafíos.
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#clusters ¿Polo inmobiliario mata distrito audiovisual?, una película Made in Argentina

30 08 2012

[Un texto similar a este pero más breve fue publicado el jueves 30 de agosto de 2012 en La Nación]

En su 15° cadena nacional del año, la presidenta Cristina Kirchner anunció ayer la creación un polo audiovisual en Buenos Aires, una ciudad que tiene un distrito específico para esa industria a en Palermo y Chacarita, la zona en la que a lo largo de los años se fueron instalando productoras y canales de televisión. Allí hay actualmente unas 50 empresas que no pagan ni el ABL ni ingresos brutos por una ley de fomento que votó la Legislatura local, incluidos muchos diputados del kirchnerismo.

A pesar de eso, la Presidenta le pidió al Gobierno de la Ciudad que también genere una promoción a través “de ordenanzas” locales que, en rigor, ya existen. Ayer la mandataria firmó también el decreto que reconoce como industria a este sector, que en la jurisdicción porteña obtuvo ese mismo status en septiembre de 2011. En su discurso, Fernández de Kirchner invitó “a participar” de la iniciativa del polo a la administración porteña, a la que –según afirman los ministros Francisco Cabrera y Hernán Lombardi– ni siquiera notificó previamente.
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