Dos noticias sobre el #periodismo, una mala y otra buena

6 05 2016

 

El jueves 14 de abril de 2016 participé del acto de graduación de la Maestría en Periodismo del diario La Nación y la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT). Para la ocasión me habían invitado a dar lo que en la jerga académica se denomina “última clase”. Lejos de enseñar nada, me permití hacer la siguiente reflexión: 

Autoridades de la Universidad Torcuato Di Tella y del diario La Nación, queridos graduados de la Maestría en Periodismo, con algunos de los cuales me ha tocado trabajar en la redacción en los últimos meses; queridos ingresantes, muchas gracias por invitarme a compartir con ustedes algunas ideas, que me permití titular “Los medios pasan, el periodismo queda”.

Tengo dos noticias para darles, una buena y otra mala. Y esta vez elijo yo. Voy a empezar por la mala noticia.

Aunque les digan lo contrario, siempre la mala noticia va primero. Como el dolor, la mala noticia suele ser un aviso de que algo anda mal y debe ser reparado.

La mala noticia que tengo para darles es que es un pésimo momento para hacer periodismo.

Y es una mala época porque las empresas periodísticas en las que hasta ahora creció y se desarrolló el periodismo están en crisis. Lo están de manera estructural en todo el mundo, y lo están de manera dramática en la Argentina, donde anabólicos como la pauta oficial y los subsidios estatales habían disimulado aquella crisis y creado una burbuja a cuyo estallido estamos asistiendo ahora: cientos de periodistas se están quedando sin trabajo por el cierre de los medios en los que se desempeñaban. Los mejores de ellos seguramente esperaban este desenlace porque ningún medio de comunicación en ningún lugar del mundo democrático subsiste si el 100% de sus ingresos provienen de los recursos públicos.

Hacer oficialismo no es un buen negocio para el periodismo. No lo fue nunca y no lo será tampoco ahora.

En el mundo, la crisis estructural tiene que ver con los profundos cambios en los hábitos culturales de las audiencias, que además están ahora atomizadas en múltiples intereses, plataformas, pantallas, segmentos y temáticas. Cierran diarios y revistas y las emisoras de radio y TV tradicionales pierden audiencia.

El viejo modelo publicitario no alcanza para pagar la cuenta. La búsqueda de nuevos modelos de negocios todavía no ha dado resultados nítidos. Aparecieron muy interesantes experimentos de redacciones sin fines de lucro pero aún no lograron despegar. Hay quienes esperan la llegada de súper salvadores de billetera holgada y experiencia digital. Pero Jeff Bezos -fundador de Amazon y nuevo dueño del Washington Post- hay uno solo.

La cuestión del modelo de negocios que haga viable el periodismo no es un tema menor ni ajeno a nosotros. En el mundo desarrollado, cada periodista de investigación le cuesta a la organización informativa para la que trabaja 500.000 dólares. La investigación sobre pedofilia que sirvió de base para la película ganadora del Oscar Spotlight, costó en 2003, un millón de dólares. Duró ocho meses. ¿Cuánto habrá costado hasa ahora la de Hugo Alconada Mon que lleva siete años y aún no se publicó? El periodismo, de papel, audiovisual o digital, cuesta dinero. Un buen periodista debe ser consciente de todo esto. Debe ser consciente de este momento mundial y nacional de la profesión.

Por favor, respiren, tomen aire y no se depriman.

Siempre hay buenas noticias. Las buenas noticias también son importantes porque rompen el escepticismo y generan esperanza. Todas las sociedades necesitan ese oxígeno para avanzar y somos los periodistas quienes tenemos que aportarlo.

En el periodismo la buena noticia es que nunca en la historia hubo un mejor momento para ejercer este oficio, el mejor del mundo según Gabriel García Márquez.

Nunca estuvo al alcance de la mano una audiencia global de más 3000 millones de personas. Casi la mitad de la humanidad está conectada a Internet. Y más de la mitad, unos 4000 millones, usan teléfonos móviles (es decir, pueden llevarnos en el bolsillo o en la cartera).

Nunca fue tan activa la audiencia, que también es productora de contenidos y auxiliar de nuestro trabajo. No hay que tenerle miedo a la audiencia cuando nos corrige porque mejora nuestra tarea. Nos hace mejores profesionales. La marca personal del periodista -se lo habrán dicho ya muchas veces- se construye sobre la base de la credibilidad: precisión y prolijidad son ladrillos fundamentales de ese edificio. Y diálogo con las audiencias.

El periodismo se hace con datos. Dato a dato, con detalles reveladores. Hablando con todas las fuentes (incluso con aquellas que se niegan a hablar con nosotros). Consiguiendo y procesando documentos. Creando bases de datos y mapas de relaciones. Navegando las redes sociales pero también observando los hechos y viendo personalmente a aquellas fuentes que, como en las películas, siguen eligiendo el contacto personal en lugares que ahora nos parecen extravagantes. Un bar, por ejemplo.

Nunca hubo tantas y tan buenas herramientas para aplicar a la búsqueda, procesamiento y difusión de información. La tecnología no suplanta el olfato y el criterio del periodista sino que los potencia.

Nunca fue tan interesante la experimentación con nuevos géneros, narrativas y registros, nuevos modelos de negocios y nuevos momentos de consumo de información y entretenimiento.

Y, por lo tanto, nunca fue tan necesario el emprendedorismo en periodismo. Se buscan periodistas emprendedores, incluso dentro de las organizaciones tradicionales de noticias. El que no venga con ideas nuevas, que siga de largo. Por ejemplo, si alguien tiene ahora mismo una buena idea para atraer al público de 16 a 24 años, por favor me busca después del acto y conversamos.

Sobreinformada y a veces intoxicada de rumores, nunca esta enorme audiencia estuvo más necesitada confirmación y de sentido.

Sí, la buena noticia es que nuestra profesión sigue siendo vital. No le crean a los agoreros -siempre quise usar esa palabra en un discurso público- que anuncian el fin del periodismo: el periodismo está vivo porque es más necesario que nunca, es la profesión en la que la sociedad buscará el sentido de los hechos, sus causas y sus consecuencias. Las audiencias a veces quieren saber, pero aún cuando saben mucho y están sobreinformadas quieren y necesitan entender. Y ahí volvemos a ser necesarios.

Para poder explicar a una sociedad compuesta por individuos incapaces de prestar atención por más de 5 minutos, tenemos que estudiar mucho, y aunque seamos generalistas por naturaleza, lograr especializarnos en el tema de cada nota para lograr la hazaña de la síntesis.

La buena noticia es que es un gran momento para hacer periodismo. Aunque a veces nos rechace y nos de vuelta la cara, la sociedad necesita del periodismo. Hecho por periodistas.

Qué mal momento para hacer periodismo, y qué buen momento para no dejar de hacerlo

Bienvenidos a la aventura de buscar y contar las verdades de interés público. No se harán ricos si ejercen el oficio con honestidad, pero les aseguro que serán muy felices.





Las tres grandes migraciones en las industrias de #medios y #entretenimiento, según PwC

15 08 2012

De acuerdo con el informe Global Entertainment and Media Outlook de PwC, tres grandes migraciones revelan las grandes tendencias que experimenta este sector en el mundo:

– De lo impreso a lo digital: los libros electrónicos representarán en 2016 el 18% del total, contra el 5% actual.

– De lo fijo a lo móvil: los celulares representarán el 45% del gasto en acceso a internet, contra el 26% en 2007.

– De Oeste a Este y Norte a Sur: porque las regiones de más rápido crecimiento del negocio de entretenimiento y medios serán Asia y América Latina, con una tasa anual de 7,2% y 10% respectivamente.

En tanto, la larga marcha hacia la nueva normalidad de lo digital empieza a llegar a destino. “A nivel global, los segmentos de la Industria de Medios y Entretenimientos atraviesan diferentes etapas en lo que respecta a su transición a la era digital, y por supuesto el nivel profundidad del cambio también difiere en cada país. Por ejemplo, la música digital, que tiene una larga trayectoria, representaba tan sólo el 16% del total de inversiones del segmento en 2007, un tercio en 2011, y se elevará al 55% en 2016. En contraste, hay segmentos que se encuentran en el inicio del viaje: las revistas digitales sólo generan el 0,4% de la inversión total en el consumo del segmento en 2011. Sin embargo, las perspectivas no son malas: en 2016 representarán el 6,5%”, afirmó Estévez, de PwC Argentina.

“El acceso a Internet, la disponibilidad de contenidos y experiencias digitales, las inversiones y el conocimiento de los consumidores son factores que han marcado el ritmo del consumo y los diversos patrones de crecimiento de los productos y servicios de esta industria”, analizó Estévez. En América latina, la Argentina es el país con mayor penetración de banda ancha: el número de conexiones fijas se duplicó entre 2008 y 2011. Los hogares conectados pasarían de 5,6 millones de suscriptores el año pasado a 8,8 millones en 2016, con un crecimiento anual acumulado de 10 por ciento.

Este texto se publicó originalmente en La Nación el 12 de agosto de 2012





Las industrias de #medios y #entretenimiento duplicarán su facturación en #Argentina para 2016

15 08 2012

El negocio del entretenimiento y los medios en Argentina se duplicará en los próximos cuatro años: pasará de US$ 8649 millones este año a US$ 13.669 millones en 2016. Ese año, además, lo digital dejará de ser “lo nuevo” para convertirse en el nuevo estándar dominante en un contexto donde el consumidor tendrá el poder.

“La civilización del espectáculo”, como la llamó un preocupado y (en términos de Umberto Eco) apocalíptico Mario Vargas Llosa en su último libro, es un fenómeno global cada vez más profundo. Se alimenta de televisores, teléfonos y otros dispositivos cada vez más inteligentes, de contenidos ubicuos a demanda y en alta definición, con una creciente oferta de aplicaciones móviles y, sobre todo, del adictivo encanto de las redes sociales, entre otras cosas.

Más de un tercio de lo que los argentinos gastarán en entretenerse e informarse en los próximos años será aportado por la inversión de los anunciantes en publicidad (US$ 4584 millones) y otro tercio provendrá de lo que los usuarios en su conjunto destinen al acceso a Internet tanto móvil como fija: unos US$ 4271 millones. El gasto de los consumidores finales en abonos de TV paga, entradas de cine, videojuegos, y diarios y revistas, entre otras cosas, sumará otros US$ 4814 millones).
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En Argentina, las industrias creativas representaron el 3,5% del PBI en 2009

12 06 2011

Garbriela Samela hizo este domingo una interesante nota-resumen sobre las industrias creativas porteñas en Clarín. La copio a continuación, y le agrego inmediatamente después otro resumen que hizo hace unos meses Emilia Subiza en La Nación.

La producción de contenidos les da aire a los negocios creativos, por Gabriela Samela

Empujadas por la digitalización y los cambios en los hábitos de consumo cultural, las industrias llamadas “creativas” se mueven y cambian. Pero no dejan de crecer.Según datos del Sistema de Información Cultural de la Argentina, las actividades culturales pasaron de representar el 2,35% del PBI en 2004, al 3,5% en 2009, algo por encima de la media representada por estas industrias en América Latina (3%).

En la Ciudad de Buenos Aires, las industrias creativas representan un 10% del producto y crecieron un 68,1% entre 2003 y 2008, según el Observatorio de Industrias Creativas (OIC). “El año 2009 fue el peor momento de la industria, sobre todo de los sectores vinculados con la exportación”, dice Francisco Cabrera, ministro de Desarrollo Económico de la Ciudad. “No tenemos datos todavía, pero la percepción es que en 2010 hubo una mejora significativa, de entre el 10 y 15%”, agrega.
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Dos redacciones que se aplanan y se interesan en una agenda más actual

7 04 2011

Siempre me llamó la atención lo “raras” que pueden ser las redacciones on line de diarios tradicionales. Mientras el mundo digital tiende desde siempre a la horizontalidad, la interdisciplinariedad y el trabajo colaborativo, las redacciones on line tomaron de los diarios su estructura hiperjerárquica y la extrema compartimentalización de los temas. Alguna opinión expresé sobre el tema cuando participé de un congreso porteño sobre educación.

La semana pasada estuve en Londres (una ciudad impresionante) porque el gobierno británico invitó a varios medios latinoamericanos a “descubrir” el renovado interés de ese país por nuestra región. En ese contexto, visité las redacciones de The Guardian y The Economist y me llevé dos gratas sorpresas: la horizontalidad con jerarquías y el creciente interés por lo que muchos llaman una “nueva agenda”, más cerca de las tendencias sociales y las preocupaciones de la época.
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Últimas noticias sobre el estado de las industrias creativas de Buenos Aires

19 12 2010

El Anuario de las Industrias Creativas ya es un clásico de la Ciudad de Buenos Aires. Y podría decirse que es una política de estado (es decir, una buena noticia) en una ciudad que cambió la tendencia ideológica de su gobierno municipal.
El Observatorio de Industrias Creativas porteño (dependiente de la Dirección de Industrias Creativas y Comercio Exterior, que encabeza Enrique Avogadro) ya publicó la nueva edición de este trabajo, que es de consulta obligatoria para mis alumnos de Estructura Económica de la Industria del Entretenimiento, la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). A continuación, un resumen de las principales tendencias en las industrias basadas en el talento.
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La televisión sigue siendo el canal de comunicación publicitaria con mayor impacto

7 10 2010


La semana pasada publiqué en La Nación un resumen de esta interesante encuesta global de Deloitte, que destaca una serie de tendencias mundiales que pueden ayudar a las compañías de tecnología, de medios y de telecomunicaciones (TMT) a desarrollar estrategias de negocio efectivas y a alcanzar un crecimiento a largo plazo

Es interesante remarcar también el análisis conjunto que hace Deloitte de tres sectores que muchos siguen considerando separadamente: tecnología, medios y telecomunicaciones. Sobre este enfoque encontré en algún momento una muy buena investigación sobre la cadena de valor del sector TMT y la evolución de su valor de capitalización.

En esta oportunidad, el trabajo de Deloitte sobre el Estado de la democracia mediática, fue dirigida por firmas de investigación independientes entre finales de 2009 y principios de 2010. Los resultados del estudio incluyeron datos de 12999 consumidores y siete países incluyendo Brasil, Alemania, Japón, el Reino Unidos y los Estados Unidos, y nuevo para este año, Corea del Sur y la India.
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