En Argentina, las industrias creativas representaron el 3,5% del PBI en 2009

12 06 2011

Garbriela Samela hizo este domingo una interesante nota-resumen sobre las industrias creativas porteñas en Clarín. La copio a continuación, y le agrego inmediatamente después otro resumen que hizo hace unos meses Emilia Subiza en La Nación.

La producción de contenidos les da aire a los negocios creativos, por Gabriela Samela

Empujadas por la digitalización y los cambios en los hábitos de consumo cultural, las industrias llamadas “creativas” se mueven y cambian. Pero no dejan de crecer.Según datos del Sistema de Información Cultural de la Argentina, las actividades culturales pasaron de representar el 2,35% del PBI en 2004, al 3,5% en 2009, algo por encima de la media representada por estas industrias en América Latina (3%).

En la Ciudad de Buenos Aires, las industrias creativas representan un 10% del producto y crecieron un 68,1% entre 2003 y 2008, según el Observatorio de Industrias Creativas (OIC). “El año 2009 fue el peor momento de la industria, sobre todo de los sectores vinculados con la exportación”, dice Francisco Cabrera, ministro de Desarrollo Económico de la Ciudad. “No tenemos datos todavía, pero la percepción es que en 2010 hubo una mejora significativa, de entre el 10 y 15%”, agrega.

Este panorama no parece condecirse con las amenazas de extinción de los negocios culturales que se vaticinaban por la explosión de lo digital. Con distinto impacto en las diversas ramas de la actividad, la que sale fortalecida es la producción de contenidos que pueda tomar una variedad de formatos.

“Casi todas las industrias creativas están virando hacia industrias de contenidos, lo que significa concebir un producto para diferentes formatos. Esto implica generar cruces entre distintos tipos de empresas: videojuegos con música, tecnología con productoras de contenidos, editoriales o audiovisuales”, dice Enrique Avogadro, director de Industrias Creativas.

También se dieron variaciones en los modelos de negocio. El caso más notable es el de la industria de la música: la caída estrepitosa en la venta de discos movió la actividad empresaria hacia los recitales, principal fuente de ingresos de músicos y productoras. Así, según una investigación de la Dirección de Industrias Creativas, entre 2005-2009 el crecimiento acumulado del sector en la Ciudad fue cercano al 100%, sostenido “por la venta de entradas a los shows musicales, que permite compensar la franca caída en la venta de discos que se evidencia desde 2007”, asegura el informe.

Para Martín Becerra, investigador y docente de la Maestría en Industrias Culturales de la Universidad Nacional de Quilmes, “existe un lugar común instalado que presupone que la digitalización es una amenaza. Pero en algunos casos, actúa como un complemento”. Becerra ejemplifica con la industria editorial, que “todavía no sufre un impacto negativo. Probablemente, la digitalización ayuda en este caso a la difusión de contenidos analógicos, a diferencia de la industria discográfica, donde el soporte disco desaparece”, agrega.

Otro fenómeno asociado al avance de las nuevas tecnologías es el crecimiento de los servicios informáticos, que cruzan todos los sectores de la actividad cultural. Este tipo de servicio representa la tercera parte del total de los empleos de las industrias creativas en la Ciudad de Buenos Aires (52.354 puestos de trabajo). Le siguen el sector audiovisual con 36.476 empleos y el conjunto editorial, gráfico y fonográfico, con 24.679.

En total, las industrias creativas generaron en 2010 el 9,61% del empleo registrado en el sector privado de la Ciudad (147.102 puestos de trabajo).

En el resto de las provincias, la dinámica cambia. “Si consideramos los mercados de acceso y consumo, el interior tiene entre un tercio y la mitad del mercado argentino. Pero en producción, el 80% de lo que es industrial –música, cine, televisión, editorial– se hace en el AMBA”, advierte Becerra.

De los discos a los conciertos en vivo
La programación y explotación de giras y recitales se convirtió en el núcleo del negocio musical, que parecía amenazado de muerte por la digitalización, con sus subidas y bajadas de canciones.

Según una investigación de la Dirección de Industrias Creativas del Gobierno de la Ciudad, el crecimiento del sectro no se detuvo: entre 2005 y 2009 fue cercano al 100% en la Ciudad y del orden del 86,5% para todo el país. La principal responsable de estos números es la venta de entradas a los shows, que compensa, de acuerdo al estudio, la caída en la venta de discos que se evidencia desde 2007 y “el escaso desarrollo del mercado digital legal”. La venta de fonogramas en formato físico representaba más de la mitad de los ingresos de la industria en 2005. Cuatro años después, suman sólo la cuarta parte del total. Al mismo tiempo, los ingresos provenientes de la música en vivo duplicaron su participación del 24 a casi el 50% del total. Según fuentes de la industria, sólo en 2010 se vendieron alrededor de 1,5 millones de entradas para asistir a recitales.

En 2009, la facturación total del sector fue de 1.200 millones de pesos en el país. En este cálculo se incluyen los ingresos directos generados por los tres segmentos principales de este mercado: la venta de fonogramas en formato físico, la venta de entradas de shows en vivo y las descargas por Internet y ringtones. También incluye ingresos indirectos generados en la gestión de derechos por la difusión musical en radio y televisión y por la comercialización de derechos de sincronización de música.

El estudio de Industrias Creativas verificó que existen en la Ciudad al menos 273 empresas que corresponden al sector y estas emplean un total de 2.370 personas. El estudio incluyó las empresas vinculadas al segmento discográfico tradicional (sellos y editoras, distribuidoras y duplicadoras), que representan la mitad de las firmas y concentran el 51% del empleo.

El segmento del vivo, donde se ubica a los espacios de música en vivo y a las productoras, reúne el 35% de las firmas y el 40% del empleo.

La categoría “actividades auxiliares”, que incluye los estudios de grabación, salas de ensayo y venta de instrumentos musicales, representa el 14% de las empresas y el 9% del empleo.

Audiovisual, calidad más allá de los vaivenes
Las calles de Buenos Aires siguen siendo escenario privilegiado para las producciones cinematográficas y publicitarias de todo el mundo. Pero como buena parte de la actividad audiovisual depende del mercado externo, la crisis financiera internacional sumada al aumento de los costos locales en dólares detuvieron el crecimiento del sector en la Ciudad e implicaron caídas del 2,2% en la producción de cine publicitario y del 2,6% en largometrajes en 2009. El año pasado, sin embargo, el segmento se recuperó. Según el Observatorio de Industrias Creativas, la producción de comerciales repuntó un 20%. “A pesar de la baja en la rentabilidad que sufrieron las empresas, lo que mejoró mucho fue la calidad. Y cuando el servicio es de calidad, el precio deja de tener tanto impacto”, asegura Francisco Cabrera, ministro de Desarrollo Económico de la Ciudad, para explicar el fenómeno. En Buenos Aires hay 250 productoras de cine, televisión y publicidad. Si se suman otros segmentos de la producción audiovisual, como los de videojuegos y animación, el número de productoras se eleva a 321.

Editorial, menos ejemplares pero más títulos
Por primera vez desde 2003, en 2009 la producción de libros cayó. Lo hizo un 7,9% ese año y un 15,26% en 2010. Sin embargo, la cantidad de títulos editados siguió en aumento. El fenómeno forma parte de un cambio en este sector de la industria cultural: se editan más títulos, pero con tiradas más pequeñas. “La producción se abarató mucho y hoy existen sistemas de impresión a demanda que permiten editar un único libro si hace falta. Esto reduce los costos porque no es necesario tener stock, ni hacer una tirada masiva”, explica Enrique Avogadro, director de Industrias Creativas de la Ciudad.

Por otro lado, hubo un proceso de concentración y trasnacionalización de las grandes editoriales. “En consecuencia, muchos de los personajes que estaban en la industria salieron a abrir sus propias empresas, orientadas a determinados nichos”, sigue Avogadro. “Hoy se ve una camada interesante de editoriales pequeñas y medianas que tiene capacidad de editar a autores nóveles y que está explorando permanentemente”, asegura. El principal problema que enfrentan las editoriales independientes es la difusión de sus títulos. “Pero hay estrategias de promoción alternativas a las de los grandes grupos y una de las fortalezas de nuestra ciudad es la capacidad de generar contenido atractivo y empaquetarlo de manera atractiva”, dice Avogadro. Por otro lado, en 2010 se editaron 1.586 títulos en formato e-book, un 62% más que tres años atrás, aunque todavía no está muy claro cómo funcionará este soporte. El 75% de los libros argentinos se editan en la Ciudad, donde se ubican 770 editoriales de las 2.625 que existen en el país. Las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba se reparten casi un 20% del resto de la producción editorial, según datos de la Cámara del Libro correspondientes a 2008.

Videojuegos, la mirada puesta en el mercado externo
En la Argentina existen unas 65 productoras de videojuegos, un negocio que factura US$50 millones y emplea a unas 2.000 personas. Se trata del nicho más dinámico de la industria del software, que arrancó a caballo de la competitividad que le otorgaban los bajos costos locales y que hoy se mantiene vivo en base a la creatividad y calidad de su producción. Además de expertos en software, esta industria involucra a dibujantes, animadores, diseñadores, guionistas y músicos. El 95% de la producción está enfocada a la exportación y desarrollan entretenimientos para distintas plataformas: redes sociales, iPhones, celulares, consolas e Internet, entre otras. Un relevamiento del Ministerio de Desarrollo porteño revela que el sector tiene “elevadas tasas de natalidad y mortandad”: sólo el 40% de las empresas que existían en 2006 sobrevivían en 2009. En 2008, apenas 6 empresas locales obtuvieron ingresos de entre $1 y $5 millones. Y sólo una estuvo por encima de ese rango. La facturación promedio de cada firma es de $840.000. En un mercado muy atomizado, la probabilidad de éxito es muy baja.

Buenos Aires creativa: el sector innovador crece más que el resto, por Emilia Subiza

Buenos Aires ciudad del diseño, city of design, cidade de diseño reza la leyenda del colectivo descapotable que pasea a los turistas por las calles porteñas. Por talento, formación, diversidad cultural y capacidad de innovar con los recursos disponibles, la Argentina ocupa un rol cada vez más relevante en distintas industrias creativas a nivel mundial.

En la mayoría de los países desarrollados las industrias creativas son el principal factor de crecimiento económico, del empleo y el comercio. Para Buenos Aires, que inauguró la lista de ciudades del diseño que elabora la Unesco, las industrias creativas ya representan el 8% de su producto bruto geográfico (PBG), el 18,7% de sus exportaciones y el 9,7% del empleo privado.

La definición y el alcance de estas industrias varía según los países. Esencialmente, se trata de aquellas actividades que tienen su origen en la creatividad y las habilidades individuales, y que tienen potencial para la generación de valor agregado y trabajo. En conjunto, engloban un conjunto de actividades tan diversas como la edición de libros, la filmación de largometrajes, la realización de publicidad y el desarrollo de software, por nombrar algunos ejemplos.

“La industria de videojuegos en la Web está creciendo monstruosamente en Buenos Aires, gracias a la combinación de arte y tecnología, que no es tan común en otros lugares. Hay capacidad para generar productos de muy buena calidad en diseño y desarrollo”, dice el CEO de Three Melons, Mariano Suárez Battan. Y señala que una de las fortalezas de la Argentina es que hay mucha gente con habilidad en disciplinas múltiples, algo que es muy útil para los videojuegos.

Three Melons es una desarrolladora de videojuegos que nació en 2005 a partir del impulso de unos jóvenes universitarios. Luego de trabajar para clientes, como Mattel, Lego, Pepsi y MTV, fue adquirida por Playdom, de Disney, en marzo pasado. Bola, el juego de fútbol “estrella” para Facebook, es jugado diariamente por medio millón de personas alrededor del mundo.

Las industrias creativas son en la ciudad de Buenos Aires la quinta actividad económica más importante, según el valor agregado que generan, por delante de la construcción, la hotelería y la salud, entre otras. En 2009 generaron $ 17.535 millones, lo que representa 8% del valor agregado de la Capital. Entre 2003 y 2008, crecieron un 68,1%, a un ritmo superior que el de la economía porteña en su conjunto, que lo hizo en un 63 por ciento.

El ministro de Desarrollo Económico porteño, Francisco Cabrera, opina: “Las industrias creativas van a ser las más importantes de la Argentina en un futuro, como hoy lo son las vinculadas al agro. Tienen capacidad de generar empleo, exportación y posicionamiento mundial”. El año pasado, las industrias creativas supusieron 9,69% del empleo registrado en el sector privado en la ciudad, a pesar de sufrir la primera caída (-3,7%) en siete años, por efecto de la crisis internacional.

En conjunto crean 146.811 puestos de trabajo. Superan al comercio minorista, con 111.133 empleos. Enrique Avogadro, director porteño de Comercio Exterior e Industrias Creativas, explica: “Más allá del impacto cultural, hay una importancia económica fundamental. No es casualidad que se les dé un apoyo estratégico desde el Ministerio de Desarrollo Económico”. Desde la devaluación de 2002, que abarató la mano de obra local, los diversos gobiernos porteños alentaron estas industrias.

Las exportaciones de bienes y servicios creativos argentinos también evidencian un desempeño muy positivo: entre 2002 y 2009, quintuplicaron su monto de US$ 437 millones a 2355 millones. Aumentaron su participación sobre el total de los ingresos por exportaciones del 1,5 al 3,5%. Los servicios creativos como software, cine, publicidad y técnicos son el segmento de mayor potencialidad. Luego de la devaluación, incrementaron su participación en el total de los servicios exportados un 93% entre 2002-2009.

Fue justo después de la crisis de 2001/2002 cuando nació Globant en Buenos Aires, la desarrolladora de software que hoy cuenta con más de 1500 empleados en las oficinas de Boston, Silicon Valley, Londres, México, Bogotá, Buenos Aires, Tandil, Córdoba, Rosario y La Plata. “La Argentina se ganó un lugar en exportación de servicios esencialmente por los buenos recursos humanos y el alto valor agregado con que se desarrolla software”, dice Néstor Nocetti, uno de los fundadores. Y destaca la fortaleza de la educación pública en la Argentina, que permite estudiar ingenierías y carreras técnicas sin más recursos que la vocación.

La publicidad también tuvo un impulso gracias a la devaluación y a la competitividad del tipo de cambio. Ahora que las ventajas de costos ya no son tan resonantes, es la calidad y el prestigio lo que la posiciona en el nivel mundial. “Ya no somos tan baratos, pero se aprovechó bien la posibilidad de mostrarnos. El potencial de la Argentina en publicidad estuvo siempre, pero a partir de la crisis se abrieron posibilidades para trabajar desde acá regional y globalmente”, sostiene Martín Mercado, director creativo de Young & Rubicam, una de las agencias de publicidad más grandes de la Argentina, creadora de la reciente campaña por los 120 años de la cerveza Quilmes.

Según Mercado, la Argentina es muy bien vista por la creatividad, aunque los presupuestos limitados impiden alcanzar el nivel de producción que se logra en el exterior. “Hay una mezcla de talento y visión cosmopolita que permite hacer cosas que funcionen afuera. El argentino es de por sí una persona creativa que está acostumbrado a buscar soluciones donde no las hay”, agrega.

Su colega, Carlos Bayala, director creativo de Madre, que recientemente desarrolló la campaña de Mamá Lucchetti, explica que la Argentina ocupa un lugar importante tanto por los argentinos que trabajan en el exterior como por lo que se produce y se exporta desde aquí.
“Hoy Occidente mira a la Argentina con la sensación de que hay una energía creativa y confianza en nuestros talentos y posibilidades de comunicar. Hay una ambición en la forma de construir el mensaje publicitario que supera lo local”, dice Bayala.

Bayala cuenta que un tercio del equipo de Madre está compuesto por extranjeros que vienen a trabajar a la Argentina porque los atrae la potencialidad creativa, más allá de que las posibilidades económicas son limitadas. Ingleses, suecos, asiáticos, franceses, chilenos y brasileños conforman el equipo. “El argentino está acostumbrado a vivir en crisis y caos, y a los que vienen de afuera les encanta la sensación de libertad y flexibilidad que son tan útiles al proceso creativo.”

Calidad y contenidos, más allá de los costos, es una ecuación que aplica a la industria del cine local, que afianza su protagonismo en el exterior en el año en que la Argentina ganó el segundo Oscar de su historia con la película El secreto de sus ojos . Desde 2003 en adelante, se filma un promedio de 60 películas argentinas por año gracias a una creciente demanda por este cine, que se diferencia por el contenido y por la identidad. Muchos festivales internacionales ponen foco en él.

Javier Krause, CEO de Americine, una empresa de distribución, producción y consultoría para medios audiovisuales, recientemente adquirida por la estadounidense D Street Media Group, da su visión. “Hay una industria del cine muy consolidada desde fines de los 90. A nivel profesional, las condiciones de trabajo son excelentes, porque hay una mano de obra que técnicamente está supercapacitada”, dice Krause, que trabajó por más de diez años en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), que subvenciona películas locales.

Y finalmente, en el siguiente video, la directora nacional de Políticas Culturales, de la Secretaría de Cultura, Mónica Guariglio, se refiere a lo que representa la industria cultural en materia económica para el país. En diálogo con la agencia gubernamental Télam, Guariglio remarcó que “el concepto de industrias culturales quedó superado por el de industrias creativas”. Y explicó que “históricamente (cuando se hablaba de industrias culturales) se pensaba en la música, la industria editorial y lo audiovisual. Hoy hay que sumar todo lo relacionado con el diseño, el sector de las artesanías y las nuevas tecnologías”. Con respecto a la cifras, dijo que hoy “el sector creativo de la cultura aporta más del 3% del PBI”. Y aclaró: “Es un sector en permanente dinamismo y crecimiento lo cual quiere decir que sus cifras siguen aumentando porque cada vez hay más demanda de este tipo de bienes”.

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