Desmonopolización, transparencia y modernidad: tres grandes promesas incumplidas de la ley de medios audiovisuales

17 09 2012

Invitado por las senadoras Norma Morandini, María Eugenia Estensoro y Laura Montero, participé como panelista en la audiencia “Aplicación de la ley de servicios de comunicación audiovisual. A tres años de su sanción”. Compartí el panel con Henoch Aguiar y Guillermo Mastrini. También había confirmado su presencia el presidente de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), Santiago Aragón, cuya renuncia a ese cargo se publicó hoy en el Boletín Oficial. Por obvias razones no estuvo. Fue un honor estar sentado al lado de dos grandes profesionales, maestros en sus disciplinas, de esos que uno suele leer o escuchar en la vida universitaria, y tiene como referentes. Por todo esto, también era una gran responsabilidad lo que dijera, así que me lo terminé escribiendo. Lo que sigue a continuación es el texto completo de lo que pensaba leer en ese contexto. Por razones de tiempo, lo que leí fue un 70 u 80 por ciento de lo que sigue. A pedido de algunos interesados… ahí va.

Anoche, mi hijo mayor –que tiene 6 años y es muy futbolero- se quedó sin TV porque no cumplió con alguna indicación de su madre. Mi hijo mira todos los partidos que puede, y anoche se complicó. Pero TV no es PC. Y preguntó si podía usar la computadora. Se le dijo que sí porque después de todo aquella pequeña falta no era para tanto. Los siguientes pasos: Google, Roja Directa y, en pocos segundos, gracias a una conexión normal de 5 megas, allí estaba mirando en la PC los partidos en vivo. Como todo chico de esa edad con acceso a la web, prefiere ver TV en Internet. Y de hecho, contra lo que muchos aquí podrían llegar a pesar, mi hijo es fanático de José Zamba, el personaje principal de Paka-Paka. No dejó un solo capítulo sin ver –algunos más de una vez- .

Doy clases en la universidad, y cada comienzo de cuatrimestre hago una encuesta rápida entre los estudiantes, de 18 a 20 años aproximadamente, sobre qué ven y cómo ven. En los últimos años, ya contabilicé algunos primeros casos de alumnos universitarios que no tienen televisor en su casa, que ven TV por Internet. Y sobre películas y series: 11 millones de usuarios únicos mensuales llegó a tener Cuevana, el sitio de cine y series sobre el que los tribunales argentinos no han sabido todavía qué decir.

Estas anécdotas, me parece, vienen a cuento para poner en contexto de qué estamos hablando cuando hablamos de medios y de comunicación en estos tiempos, donde la convergencia tecnológica y las profundas transformaciones en el cambio de hábitos de las audiencias desdibujó completamente las fronteras entre la radio, la televisión y la prensa escrita, pero también está borrando los límites que nos permitían distinguir la radiodifusión de las telecomunicaciones, e incluso más, lo que distinguía a los fabricantes de dispositivos de los productores y distribuidores de contenidos. Hoy podemos decir que grandes conglomerados globales como Time Warner o Disney compiten por la audiencia con AT&T, pero también con Google, Microsoft, Sony o Apple.

Este es el verdadero contexto: convergente, miltimedial, global, hiperconectado, hipersocial y con una audiencia activa, que no sólo consume contenidos de manera pasiva sino que produce sus propios mensajes, o reinterpreta y reelabora los que recibe.

La ley de medios, a la que se intentó dotar de un carácter refundacional del país, prácticamente como si fuera una segunda Constitución, se debatió de espaldas a esas realidades. No obstante, es justo reconocer que esta norma trajo al marco regulatorio de la comunicación mediada algunas novedades positivas. En general, un conjunto de buenas intenciones que fueron el resultado de años de búsqueda, investigación y militancia de múltiples actores de la comunicación.

A tres años de su sanción, la ley de medios no cumplió ninguna de aquellas promesas. Quince minutos no alcanzan para un análisis extenso, por lo que sólo me voy a centrar en algunos aspectos:
– La promesa de la desmonopolización
– La promesa de la transparencia
– La promesa de la modernidad

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FTTH: la fibra directa al hogar da sus primeros pasos en Argentina

13 09 2011

Internet será una luz: la era de la fibra óptica directa al hogar, que pondrá fin a las limitaciones de ancho de banda que caracterizan al cable de cobre, llegó a la Argentina. Y, al revés de lo que es tradición, esta vez el avance tecnológico empezó por el interior, donde varias empresas pequeñas y medianas ya ofrecen conexión de alta velocidad con esta tecnología, y empiezan a ejercer presión sobre los grandes proveedores que cubren las principales ciudades del país.

El creciente uso de video online, en alta definición y, próximamente, en 3D, y juegos que conectan consolas en red, y un horizonte lleno de posibilidades en telemedicina, educación virtual y aplicaciones de cloud computing (o compuntación en la nube), demandan anchos de banda cada vez mayores. En Capital Federal, en sólo un año se pasó de ofertas masivas de 1 a 3 megas, luego a 6 y 7, según el proveedor, y esta semana Cablevisión saldrá a competir con hasta 30 megas. La carrera por la velocidad recién empieza y sólo podrán darla quienes dispongan de redes de fibra más robustas, que lleguen a los hogares, o como mínimo, muy cerca. No será necesario hablar de megas o gigas porque cada usuario tendrá lo que quiera y pueda pagar.
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El gobierno porteño impide el ingreso de un nuevo operador de triple play pero no sabe cómo justificarlo

14 03 2011

A principios de mes, publiqué en La Nación esta información: Macri frena el ingreso de un nuevo operador de triple play. El tema fue levantado por Fortunaweb.com, el sitio de la revista económica del diario Perfil; lapoliticaonline.com.ar, radiodifusiondata.com.ar, diariosobrediarios.com.ar y la agencia Nova, entre otros sitios. Ese mismo día recibí un mail de un colega y amigo de un medio del Grupo Szpolski que me pedía referencias sobre la empresa a la que se le niegan los permisos municipales para operar. Hasta ahora no vi en los medios de ese grupo (que destinan varias páginas al análisis de su competencia con referencias siempre críticas sobre lo que hacen sus colegas) ni una breve sobre el caso.

La empresa a la que el gobierno de la ciudad le niega los permisos se llama Gigared. Conocí de su existencia por un mail subido de tono que me escribió uno de sus directivos de la firma enojadísimo porque no había incluido a esa empresa en un panorama sobre el sector del triple play en Argentina. Tras aquel primer contacto pasaron varios meses hasta que finalmente pude visitar las instalaciones de la empresa, en el barrio porteño de Villa Ortúzar.

No tengo ningún compromiso comercial ni personal con Gigared (lo aclaro porque en el país de hoy hay que aclarar todo: ah, y durante la dictadura era un niño). No me contrataron ni me pagan para escribir este post. Me llama la atención que los medios alineados con el Gobierno Kirchner se hayan perdido la oportunidad de fustigar a su archienemigos, Clarín y Macri, con este tema, lo que me termina de confirmar lo difícil que es ser empresario en Argentina. Así, empresario sin más. Ni pro ni contra. Ni K, ni anti K. Parece que hay que estar alineado para sacar ventaja (ser “expertos en mercados regulados”, como diría un amigo). Y eso no deja de causarme cierta tristeza. No por Gigared, cuyos dueños no son unos pobrecitos sin recursos, sino por el desarrollo del país, que requiere más y mejor conectividad, y mayor inclusión digital (lo que se logra también generando competencia para bajar los precios y mejorar los servicios).

Para quienes quieran saber más sobre el caso Gigared, aquí copio el cruce de explicaciones del que fui intermediario. Qué dice el gobierno de Mauricio Macri y qué responde Gigared. Al final, para quienes no están en tema, incluyo la nota publicada en La Nación.

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Algunas consideraciones sobre el triple play en Argentina y América Latina

30 10 2010


Hace un tiempo escribí en La Nación una nota sobre el poco desarrollo que tiene el triple play en el país. Se tituló: Mientras avanza en el mundo, el triple play se estancó en el país. En este post quiero retomar el tema y aportar alguna otra información específica, fruto de una serie de consultas con distintos actores de la industria de las telecomunicaciones. Sobre este sector, hacia el final del post, se encontrará información actualizada sobre facturación y market share.

Básicamente, decíamos en aquella nota:

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