Un año después de su sanción, la ley de medios se encamina hacia el ridículo

10 10 2010

En la película, algo vieja ya, El complot, Mel Gibson encarna a un taxista desquiciado, con un pasado sombrío en una de esas fuerzas especiales de inteligencia política que las películas muestran y que los gobiernos desmienten. Allí, el tipo se lee todos los diarios y revistas, recorta pedazos sueltos de cada uno, rearma la historia y escribe un análisis que envía por correo a algunos pocos lectores (mensaje interno: como diría DiariosobreDiarios, no queda muy claro a quiénes).

Bueno, no soy Mel Gibson, no tengo su fortuna (ni la tendré aunque viva mil vidas), pero sí algo de desquicio como su personaje de El Complot. Y me puse hoy a recortar y pegar algunas de las cosas que estuve leyendo, con la idea de elaborar una síntesis que sirva para algo. No lo logré, pero igual la comparto:
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