El diario catalán Ara (y el contexto histórico como oportunidad)

8 03 2014

Editado en catalán, Ara.cat -como lo llaman sus seguidores- es el más reciente diario de Barcelona y una de las más interesantes cosas que vi en esa ciudad, a donde fui a participar del Mobile World Congress. La cabecera, que opera en multiplataforma y este año lanzará varias novedades innovadoras (sobre las que no puedo contar mucho), surgió con los primeros indicios de que el sentimiento independentista podría empezar a ser mayoría en Cataluña. El diario se presenta como promotor de que los catalanes puedan votar su futuro. Su público es ese: los que quieren el referendum para decidir. 

ara 1r aniversari

“Vendemos publicidad como todos los diarios pero nuestro eje del negocio son los lectores/usuarios y, por ende, los contenidos, es decir, el periodismo, nuestros columnistas, sus conferencias, seminarios y cursos…y hasta tenemos una tienda”, me contó Toni Piqué, chief user experience (CUE) de esta empresa periodística, en cuya redacción una pantalla refleja en tiempo real cuántos suscriptores tiene el diario y cuántos usuarios únicos visitan la página, entre otras cosas.

En La Botiga de l’Ara, la tienda que menciona Piqué, se consigue abundante merchandising soberanista…además de libros, música, películas, vinos y productos delicatessen, juguetes, parrillas y hasta sets de maquillaje, entre otras cosas. En la versión online de la tienda se puede ver también “el mejor cine  independiente catalán” en una suerte de Netflix en el que se paga 1.95 o 2.95 por película.

En circulación, el diario logró ubicarse tercero (con más de 30.000 ejemplares diarios), detrás del histórico La Vanguardia (que en tiempos de Franco y por imposición de éste se llamó La Vanguardia Española) que aunque cayó fuerte mente sigue liderando por lejos con unos 150.000 ejemplares diarios; y de El Periódico (100.000). Por detrás, en el cuarto lugar, se encuentra El Punt Avui. En la web (donde tiene un modelo freemium)Ara.cat logró 1,98 millones de usuarios únicos en febrero de 2014, un 40% más que un año atrás.

Films Ara Cat

Ara.cat (este es el dominio de Internet, el diario se llama simplemente Ara) podría traducirse literalmente como “Ahora Catalunya”. Con una redacción joven (que por todo concepto emplea a unas 100 personas), el diario se identificó desde el comienzo con el proceso soberanista catalán (al que en América Latina, en general, y en Argentina, en particular, no se le ha dado aún suficiente relevancia).

En el manifiesto fundacional, los propietarios afirman, entre otras cosas:

“A més, Catalunya, avui, quan travessa el tràngol de la delicada situació econòmica internacional, viu també la mutació dels paradigmes polítics sorgits de la Transició espanyola, tot preguntant-se per l’articulació com a país mentre al carrer la realitat és cada vegada més mestissa. S’obren grans interrogants i alternatives, grans reptes i grans decisions. ARA vol contribuir al debat, parlant de tot sense dogmes i sense límits, perquè Catalunya aposti pel futur amb tota la seva ambició i energia, i esdevingui aviat una de les societats europees amb més prosperitat i benestar, capaç de generar riquesa immaterial i material per als seus ciutadans, de manera permanent i sostenible.

ARA és un diari que neix en plena crisi, i això no és una casualitat. Vivim canvis profunds arreu del món. Canvis socials, tecnològics, demogràfics, productius i de valors. Canvis de tota mena que són les causes profundes de la crisi econòmica i financera actual. Aquests canvis generen reptes per al nostre país, i donar eines per transformar-los en oportunitats és una de les raons de ser d’ARA i la que explica per què ARA tria la crisi actual per néixer.”

Esa posición editorial le ha ido permitiendo sumar lectores fieles que están en la misma sintonía. El 11 de septiembre de 2013, el independentismo catalán formó una hilera humana de Norte a Sur de 430 km que juntó alrededor de 1,4 millones de personas, una parada al lado de la otra (en oportunidad de La Diada). Y ahora, toda España debate (algunos debaten, otros rechazan de plano) el desafío catalán de votar, el 9 de noviembre próximo, en una consulta popular de dos preguntas: “¿Quiere que Cataluña sea un estado?” y “En caso afirmativo ¿quiere que este Estado sea independiente?”

Victus Barcelona 1714La movida soberanista también se observa en las generosas góndolas de libros referidos al tema, entre ellos el best seller Victus, Barcelona 1714, que narra la caída de la capital catalana el 11 de septiembre de 1714, cuando el último bastión austricista (partidario de un monarca que por entonces ya se había desentendido del reclamo) cayó a manos de los borbones tras una larga guerra de sucesión (1705-1714).

El auge del soberanismo –que puede palparse manifestado en las banderas catalanas (la oficial, con barras amarillas y rojas, y las dos versiones no oficiales de la soberanista “estelada”, que suman un triángulo y una estrella, que en un caso es azul y blanco y en otro, amarillo y rojo) descolocó a los medios tradicionales. En La Vanguardia, el más antiguo y prestigioso diario local, conviven independentistas moderados y antiindependentistas, como el propio dueño de la empresa, Javier de Godó, conde de Godó. El aristócrata integra un grupo de empresarios catalanes y españoles, bautizado “puente aéreo”, que busca calmar el reclamo. La salida de Ara, en 2010, se señala como la principal razón por la cual La Vanguardia lanzó una edición de su diario en catalán.

El contexto cambió drásticamente, y Ara.cat busca hacerse fuerte en ese público, pacífico y democrático pero convencido de su reclamo (vale la aclaración teniendo en cuenta el antecedente vasco). Esa identificación por el lado del soberanismo ha hecho que algunos vean a Ara.cat como un diario progresista (yo lo escuché, doy fe) y otros lo pongan en el centroderecha del “pijo-independentismo”. Para Piqué, esas clasificaciones no alcanzan. “Las explicaciones nacionalistas e historicistas que da el estado español sobre el proceso catalán no resuelven las preguntas sencillas que se le hacen desde otros países. ¿Por qué no les dejan votar?”

Pero la apuesta de Ara no sólo se basa en una postura política sino también de una concepción generacional de la agenda de temas y de la búsqueda de innovación en las formas de llegar al público. En breve, en el sitio web se podrá ver un innovador noticiero en video que resumirá las noticias de la jornada en pocos minutos (y eso no es lo más interesante… quisiera contar más pero no puedo).

Ser una organización nueva, pequeña y joven tiene la ventaja de la versatilidad, pero también las dificultades derivadas de esas características: la necesidad de asegurarse financiamiento hasta llegar al punto de equilibrio (Ara aún tiene un recorrido para eso), la falta de experiencia y la audacia para innovar sin desesperarse por lograr resultados inmediatos. Innovar no sólo en la presentación de los contenidos sino también en los modelos de negocios. “Si alguien tiene sólo 5 euros y me los pone sobre la mesa, yo quiero tener algo para ofrecerle. No me puedo limitar a los cm de publicidad o las suscripciones, tengo que tener newsletters u otros productos”, dice Piqué. En efecto, el diario vende combos de todo tipo, el más demandado de los cuales es la suscripción digital de cuatro días a la semana -en distintas versiones, web y app- con el diario impreso del sábado o del domingo.

La gestión de las suscripciones ofrece una paleta para todos los gustos. Hay una promoción de tres meses de acceso digital y 30 vouchers por diarios en papel, por 30 euros. Una suscripción para la versión papel y la digital cuesta 76 euros por trimestre el primer trimestre y 85 euros desde el segundo trimestre. Una segunda posibilidad de suscripción (al papel viernes, sábado y domingo, y a la versión digital full), cuesta 40 euros el primer trimestre, y 49 a partir del segundo. La suscripción digital trimestral cuesta 5 euros el primer trimestre y 30 euros el segundo. La suscripción digital anual tiene un costo de 95 euros. La oferta incluye varios combos que pueden regalarse, descuentos para estudiantes (pagan 0,99 euros por mes por la suscripción digital completa y 4 euros a partir del segundo mes) y escuelas. Las suscripciones incluyen el diario en PDF, contenidos premium, acceso a las columnas de opinión desde las 21 del día anterior a su publicación, acceso a la edición del diario completo desde las 23 del día anterior a la publicación, entrevistas en video en Ara TV, descuentos para las compras en las tiendas, entre otros beneficios).

Voces opositoras a la independencia acusan a los diarios catalanes de haber hecho una apuesta más económica que ideológica porque, según el sitio El Plural, recibieron del gobierno local (la Generalitat) 7 millones de euros en los últimos dos años (3 millones habrían ido para La Vanguardia; 1,5 millones para El Periódico, y otro tanto para Punt Avui, y 850.000 euros para Ara). En ese ranking, Ara también sale bien parado.


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