La situación de las radios privadas de gestión local, a cuatro años de la #leydemedios, por Lili Berardi (@Lilibertaria)

10 10 2013

Para el balance que escribí sobre los cuatro años de la ley de medios, le pedí a Lili Berardi (directora de La Radio FM 92.3 de San Pedro, Prov. de Buenos Aires) que me resuma en algunos tips la situación actual de las emisoras privadas de gestión local. Y aquí lo hizo a título personal.

Esto escribíamos en una solicitada en 2009: “Exigimos respeto y legalidad en un clima enrarecido para los hombres y mujeres que hemos dedicado la vida a la radiodifusión. Imploramos por nuestra inclusión en la nueva norma y su reglamentación. Pedimos protección para nuestras pequeñas empresas y reclamamos el reconocimiento de cada funcionario que, habiendo nacido en un pueblo, conoce nuestra actividad y nuestro apego a la legalidad. La Asociación de Radios Licenciatarias Independientes de Buenos Aires (Arliba) solicita una respuesta clara, urgente y justa para sus asociados y para todas las radios que en la misma situación creyeron que en el marco de la legalidad podía construirse una comunicación plural, federal y participativa, satisfaciendo las necesidades de cada pueblo de cada rincón de la república donde levantar una antena no era un negocio sino una necesidad”

En aquella oportunidad sólo obtuvimos un renglón en la ley que refiere a las localidades de menos de 100.000 habitantes. Las radios privadas de gestión local hemos sido consideradas del mismo modo que aquellas de alcance nacional.

Son incontables los radiodifusores que tras varias generaciones dedicadas a la comunicación se han visto obligados a depreciar sus programaciones e incluso a precarizar su relación laboral con su personal. Hablamos siempre de radios de gran arraigo local y con producciones periodísticas propias. Con personal contratado y en muchos casos con imposibilidad de cambios de programación por la antigüedad de locutores, periodistas, informativistas, operadores o movileros.

Se las ha obligado a competir con prestadores de servicios monopólicos como cooperativas que suministran agua o luz y que se sustentan con recursos procedentes de los propios ciudadanos. También los municipios han comenzado a operar sus emisoras contratando incluso en mejores condiciones a empleados de las pymes ya que siempre les será más conveniente ser empleados del Estado local que trabajadores en relación de dependencia o proveedores de programas para las radios en las que trabajaban.

El temor a las delegaciones de la Afsca, por el escaso conocimiento del personal designado sobre radiodifusión, es uno de los principales problemas. La ignorancia sobre el uso del espacio radioeléctrico, el impulso de nuevas emisoras clandestinas a las que visitan con frecuencia, la cooptación de sus programaciones a cambio de “vista gorda” a inscripciones en la AFIP, facturación, control sindical y otras cuestiones propias para quienes venimos de la legalidad, hacen que el trabajo del radiodifusor sea doble: defenderse y explicar o enseñar a quien en su calidad de contralor no ha estado jamás en una emisora.

Los mercados para las pymes son los comercios de los pueblos donde están instalados estos emprendimientos. Sin publicidad oficial y con pautas que en las ciudades pequeñas se reducen a montos irrisorios (10 avisos de 30 segundos por día durante un mes se cotizan entre 500 y 900 pesos) no hay empresa que resista. O se venden espacios a cualquier costo o se reducen insumos imprescindibles para el ejercicio de nuestra profesión.
La figura del Defensor del Pueblo siempre será una espada de Damocles cuando te imaginás ciudades de 5000 o 30.000 habitantes ya que la ley de medios no distingue en ese sentido quién y cómo denuncia. Este punto es clave para la libertad de expresión.

Tengo amigos que están recortando programación o vendiendo sus radios. Un caso singular tuvo lugar en Baradero con el titular de una licencia que comenzó con un circuito cerrado de audio y propaladora y terminó con su FM alquilada al municipio. Al cabo de un año y con otra licencia el mismo intendente instala otra radio para que manejen tres integrantes de su gabinete. Así de rápido, así de impune. Se han vendido las AM de Zárate y San Nicolás, dos emisoras con larguísima trayectoria.

Un tema a tener en cuenta es que la mayoría de los radiodifusores somos periodistas multirrubro; los que no hacen la mañana se dedican al deporte pero no son gerentes que se van a su casa y manejan desde allí sus radios.


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One response

10 10 2013
Desesperada búsqueda oficial de los supuestoslogros de la #leydemedios | Latin American Media & Entertainment Observatory

[…] Los números no cierran. En cambio, algunas radios preexistentes plantean una realidad distinta, como acaba de contar aquí Lili Berardi, de La Radio 92,3 de San […]

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