Qué significa Cablevisión para el Grupo Clarín

11 02 2012

Contra lo que mucha gente cree, el corazón del Grupo Clarín, el conglomerado de medios de comunicación y entretenimiento más grande del país, no es el diario que le da nombre, sino Cablevisión, su subsidiaria de televisión paga y banda ancha.

En 2010, el grupo tuvo una facturación acumulada de 7632 millones de pesos y una ganancia antes de impuestos de $ 2351,8 millones. El 77% de esas ganancias, unos $ 1829,5 millones, se originó en la operación de Cablevisión; el 12,9%, en impresión y publicación (entre ellos el diario Clarín), y el 9%, en las emisoras de radio y TV.

Clarín llegó tarde al negocio del cable, en 1991, cuando ya existían otros grandes operadores en el sector. Sin embargo, creció rápidamente y consolidó la mayor empresa del rubro (y un potencial competidor en telecomunicaciones para Telefónica y Telecom) en 2006, cuando se anunció la fusión de Multicanal y Cablevisión, operación aprobada definitivamente pocos días antes del final de su mandato por el entonces presidente Néstor Kirchner.

Después del conflicto con el sector agropecuario que mantuvo en vilo a la sociedad argentina durante tres meses en 2008, ya con Cristina Kirchner al frente del Poder Ejecutivo, el gobierno puso en marcha una fuerte embestida contra los medios de comunicación privados, especialmente contra el Grupo Clarín. Y aunque esa cruzada incluyó un megaoperativo de la AFIP en el diario y podría seguir con el control estatal de Papel Prensa, el principal blanco fue Cablevisión.

En 2008, puso en revisión la fusión que había autorizado meses antes e impulsó la aprobación de una ley de medios cuyo principal objetivo es el desguace de ese grupo, aunque la norma también debería alcanzar a otras empresas, como el Grupo Uno, que también supera el nuevo tope de licencias legalmente autorizado por la ley de medios.

Basándose en las resoluciones anteriores a la nueva ley, la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) interpreta que las licencias de TV paga que Cablevisión acordó devolver tras la fusión (en localidades donde antes competían las empresas fusionadas) deben ir acompañadas de las redes y demás equipos, algo que para la compañía se trata de una confiscación.

En 2010, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, anunció la caducidad de la licencia de Cablevisión para dar Internet con su marca Fibertel, y fijó un plazo de 90 días para que los clientes migraran hacia otros proveedores. El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, es un actor relevante en la puja de la administración Kirchner contra la empresa: en marzo de este año el funcionario fijó en $ 109 el precio del abono que la empresa puede cobrar por el servicio de cable, una actividad desregulada en el país.

A principios de este mes, la empresa había denunciado ante Afsca ser “blanco de discriminación y hostigamiento”. En lo que va de 2011, fue objeto de 488 sanciones, casi el 95% de todas las penalidades que aplicó aquel organismo. Hasta ahora, todas estas peleas se libran en la Justicia.

Este texto fue publicado originalmente en La Nación, el 21 de diciembre de 2010


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