Martín Becerra: “Hay un consumo de medios que desborda la posibilidad regulatoria de la ley de medios”

18 09 2011

Hace unos días La Nación publicó la entrevista que mantuvimos con Martín Becerra sobre la aplicación de la ley de medios argentina. Becerra es uno de esos académicos que no le escapa al debate con quienes piensan distinto (una especie en extinción en un país que está en otro de sus ciclos de pensamiento único). La agrego aquí y le incluyo algunos videos en los que Becerra se refiere a otros temas vinculados al nuevo marco normativo en comunicación audiovisual.

Martín Becerra es doctor en comunicación, investigador independiente del Conicet, profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ). Dedicó buena parte de su trayectoria académica al estudio de la concentración de medios, sobre lo que tiene varios libros publicados. Desde su cátedra fue un defensor de la ley de medios, a la que considera un gran avance respecto de la situación previa. Sin embargo, a diferencia de muchos de sus colegas, también es un crítico contundente de algunos aspectos de la norma y, principalmente, de cómo el Gobierno está llevando adelante su aplicación. Para Becerra, la ley peca de “generalista” al darle el mismo tratamiento a situaciones totalmente distintas, “no es una norma preparada para la convergencia de medios” y carece de un capítulo que determine cómo se van a financiar los nuevos medios.

-¿Cómo se está aplicando la ley?
-La ley es compleja de poner en funcionamiento rápidamente. Por su naturaleza, por su complejidad y por los temas que regula no existiría esa posibilidad ni aún en un contexto más favorable que el actual. Actualmente tres obstáculos frenan la instrumentación de la norma: el propio Gobierno, la oposición y los grupos privados concentrados. El Gobierno porque está obsesionado con algunos artículos de la ley que están inspirados en la disputa con el grupo Clarín. Entonces enfoca la aplicación de la ley traccionando por el objetivo de atacar, disminuir o erosionar el poder que tiene el grupo. Los grupos privados evidentemente defienden sus intereses acostumbrados a muchas décadas de una regulación funcional con gobiernos dóciles, incluido el de Néstor Kirchner. Y, por último, la oposición política, que boicoteó la integración de los órganos republicanos de control, lo que le hace poco favor a su prédica republicana, lo cual ha sido percibido con claridad por la sociedad.

-¿Es una ley generalista?
La ley peca de generalista, por ejemplo, porque no es lo mismo retransmitir 24 horas contenidos de un canal analógico de televisión de Capital Federal en pueblos pequeños, donde la oferta televisiva propia por definición es limitada, que en ciudades de mediano tamaño. En radio FM, en cambio, el espectro analógico permite que haya una mayor cantidad de oferta de contenidos, y recibe un tratamiento similar al de la televisión analógica… no parece razonable. En general, la ley está redactada tomando como referencia las grandes ciudades argentinas y no está redactada pensando en la mayor parte del territorio, donde no hay grandes ciudades.

-La Argentina decidió regular radiodifusión y telecomunicaciones por separado, ¿es eso correcto?
-Es un error. Hay que pensar en términos de leyes convergentes. No se puede tener un objeto de regulación convergente y leyes divergentes. Así, el Estado tiene una mirada esquizofrénica. Un fracaso provocado por las fuerzas de oposición de centroizquierda al gobierno, es haber impedido que las telefónicas puedan dar TV por cable. Las telefónicas estuvieron, están y seguirán estando en el negocio de los medios; en lugar de prohibirlas el Estado debe exigirles contraprestaciones sociales.

Tenemos ejemplos de países que separan y otros que tienden con mucho esfuerzo a converger también en la regulación entre medios y telecomunicaciones. En este último caso, el desafío es mayor, pero se puede lograr una mirada integrada. La sociedad no ve a los medios y a las telecomunicaciones (incluyendo Internet) como algo dicotómico. La gente va a la cancha de fútbol con el celular y escucha el partido por ese teléfono móvil a través de la radio FM, y de ahí la famosa oposición de Victor Hugo Morales a Gabriel Mariotto y al Comfer cuando en 2008 se impidió que el grupo español Prisa transmitiera el mismo contenido en cadena desde AM Continental y en la FM 104.3. Víctor Hugo en ese momento tuvo una posición muy dura con Mariotto. Es un discurso parecido al que tienen hoy los grandes medios cuando critican la prohibición de emitir en cadena.

-¿Qué te parece el caso del programa de Juan Pablo Varsky, por citar un ejemplo, que dejó de transmitirse en las repetidoras de Rock&Pop en el interior? Ante sus oyentes, Varsky -que apoyó la sanción de la ley- dijo que le parecía bien la medida porque eso generaba posibilidades de trabajo y contenidos locales. Pero en Córdoba, como en la mayoría de las ciudades del país no falta diversidad de contenidos, al contrario. Es probable que haya allí unas 50 FM y la salida de Varsky del aire no suma sino que resta diversidad. ¿No va la ley en este punto contra su propio espíritu?
-En primer lugar, la ley no dice que no pueda transmitirse a Juan Pablo Varsky, dice que esa repetidora no puede retransmitir las 24 horas la programación de Buenos Aires y tiene que elegir entre retransmitir a Varsky, por ejemplo, y a Mario Pergolini. En segundo lugar, la gente que quiere escuchar a Varsky lo va a seguir escuchando por Internet. Afortunadamente estamos en un escenario tecnológico que lo permite. Los estudios que hay de consumo de medios de las nuevas generaciones dicen que el consumo audiovisual se hace en paralelo a Internet.

Hay un consumo de medios que desborda la posibilidad regulatoria de esta ley y posiblemente de cualquier otra. En ese sentido no me parece algo tan preocupante, si estuviésemos en 1989 me parecería más preocupante. Hoy hay métodos alternativos que son las nuevas tecnologías, sobre todo para los oyentes de Varsky que seguramente son más duchos en el consumo de ese tipo de medios que otro tipo de audiencias, mayores. Por otro lado, están las reglas propias del mercado: cuando exista un mercado tan consistente en Córdoba como para retransmitir contenidos de Capital, en este caso por el ejemplo, el programa de radio de Varsky, seguramente habrá algún empresario que irá con la propuesta a Rock&Pop.

-¿Será posible ordenar el espectro sin afectar el statu quo, es decir sin sacar emisoras del aire que aunque de manera ilegal hace años que transmiten?

-Es posible porque la ley cuenta con un hecho contemporáneo, que es la digitalización del espectro. En ese punto hay una coincidencia entre la intención regulatoria y las condiciones tecnológicas que facilitan esa intención, si se aprovecha bien. La multiplicación del aprovechamiento del espectro derivada de la digiltaizaicón facilitará la posibilidad de no ser arbitrarios con los operadores existentes pero al mismo tiempo dará la posibilidad técnica y política de habilitar nuevos actores. Otra cosa es el gran interrogante de tipo económico porque no se va a poder pagar la multiplicación de la oferta, a través de nuevos operadores ingresantes al mercado, con la torta publicitaria actual.

-Ni siquiera sumándole la pauta publicitaria oficial
-Ahí tengo una diferencia con algunos especialistas que reducen la cuestión de la economía a la torta publicitaria comercial más la pauta oficial: no es sólo eso.

-De hecho, hoy buena parte de la producción se sustenta con lo que se paga de abono al cable.

-Y también por el alquiler de espacios y la extensión de licencias, además de subsidios directos e indirectos, entre otras cosas. Por ejemplo, ¿bajo qué condiciones se van a poder transferir, vender y comprar los nuevos medios? Supongamos que, como ocurrió en otros países, en la implementación de la Televisión Digital Terrestre (TDT) tengamos casos exitosos, pero en otros casos algunas señales o canales que el Gobierno licite no resulten comercialmente viables. ¿Se va a exigir como dice la ley que la licencia sea devuelta al Estado y este organice un nuevo concurso? ¿Se va a autorizar directamente la emisión, sin existir siquiera concurso público, como sucede con [Daniel] Hadad, [Raúl] Moneta, [Sergio] Szpolski y tanti altri? ¿Se va a permitir de facto que haya un mercado negro de compra y venta de licencias al que la mayoría de los argentinos no estamos invitados? ¿Cómo es el tema? Esto tiene que estar claro también. Lo que sería inconveniente es que se regule ex post, que es lo que sucede en la historia de la regulación de los medios en Argentina.

-DirecTV, que tiene una imposibilidad técnica para subir a su oferta todos los canales que le pide Afsca, le está proponiendo al Estado que sus decodificadores incluyan un sintonizador que pueda captar por aire los canales de la televisión digital terrestre. ¿Sirve hacer una televisión digital, abierta, terrestre y gratuita si la gente la va a ver por cable?

-O por Internet.

– Eso no sería tan grave. Acá hablamos de que la gente está abonada al cable o satélite y está pagando a un privado para ver la televisión abierta, que se supone que es gratuita. En la misma situación está el Fútbol para Todos.

– Lo que el Gobierno te contestaría es que se va a garantizar un acceso abierto, otra cosa es que esos servicios se incorporen en el menú. Sería como preguntarse si tiene sentido que Canal 7 esté en el menú de Cablevisión. Pues para mi sí, tiene sentido

– En el caso del fútbol, cualquiera sabe que la mayor parte de la audiencia ve los partidos por cable por la alta penetración que tiene. Pero si había alguna duda, la despejó la última fecha del torneo anterior, cuando el Estado se quedó sin suficientes pantallas (por los múltiples partidos simultáneos) y Crónica y Canal 26 transmitieron partidos en exclusiva. Todavía peor es con el HD: sólo ven alta definición por aire y gratuitamente los pocos hogares que tengan televisor full HD entre los 600.000 que ya tienen el decodificador que reparte el Gobierno.

-No se cómo vas a resolver esto en la entrevista, pero yo creo que la sociedad paga el fútbol. Sea Clarín o sea el Gobierno con el programa Fútbol para Todos supuestamente en abierto: en ambos casos la factura la paga la sociedad, ya sea por la publicidad, es decir el incremento del costo de los productos que se anuncian publicitariamente

Ver fútbol exige que la sociedad pague, no es gratis ver fútbol. Luego, ¿prefiero que esa transmisión, dado que la paga la sociedad, tenga derechos de televisación exclusivos y sólo lo puedan ver los que pagan un abono, o lo incluyo en un menú de TV abierta? Prefiero esta última perspectiva. Desde ya te adelanto que, desde luego, creo que las condiciones de transparencia de manejo de esos recursos deberían cambiar de manera copernicana.

En cuanto al ejemplo de la fecha que señalás, mi lectura es que faltó planificación. No lo veo como una prueba de que el modelo falle, creo que es un error. Es un problema claro de planificación, de la improvisación con la que el gobierno maneja buena parte de los asuntos públicos. No lo veo adrede. Si el gobierno hubiera sido capaz de preverlo seguramente no hubiera ocurrido. No cuestiona centralmente la idea de que el fútbol esté en abierto. Luego, que efectivamente por las condiciones de funcionamiento del mercado de TV en Argentina, sólo las grandes ciudades tengan canales de TV que puedan transmitir en abierto porque el resto del país tiene un menú de TV de pago, eso no cuestiona el Fútbol para Todos, en todo caso alentaría los esfuerzos para maximizar el acceso a la TDT a través del programa de decodificadores. Además, me parece una buena medida haber empezado a distribuir decodificadores, en comodato, por los sectores más pobres, con mayores carencias de la sociedad con la implementación de esta tecnología.

-¿Es razonable que el Ministerio de Planificación sea uno de los principales productores de contenidos audiovisuales del país?

– Eh. No. No parece que esté entre sus funciones producir contenidos audiovisuales.

-Es un producto conjunto entre Planificación y el Incaa, pero fondos salen del ministerio que conduce Julio De Vido.
Allí hay que introducir la cuestión del elitismo que subyace a las gestiones del Incca. Esto no me va a ganar amigos entre los productores cinematográficos, pero la verdad es que tienen una mirada sobre la cultura masiva muy distinta de la de los productores televisivos. En definitiva, no parecen ser funciones de Planificación, aunque sí es una función del Incaa y también podría hacerlo la Secretaría de Cultura o Radio y Televisión Argentina SE (RTE) si funcionara como un ente efectivamente con cierta autonomía del Gobierno, que no es el caso, y si la oposición se dignara a integrar el directorio. De todas formas, no es lo mismo criticar la esfera donde se está haciendo y la falta de transparencia con la que se hace, que criticar que no se hace. Prefiero criticar las condiciones en las que se está haciendo.

– Alguna vez publicaste una columna sobre los encuentros entre Néstor Kirchner y Héctor Magnetto y venís estudiando procesos de concentración de medios y la formación de grandes grupos ¿Qué te imaginás que pasó entre Kirchner y Magnetto?
– Me imagino que hay un problema de negocios pero la explicación que le dio Néstor Kirchner en una entrevista a Horacio Vertbitsky en Página 12, en enero de 2010, en el sentido de que Clarín le pide participar de Telecom Argentina y que Kirchner considera eso una afrenta ética, para mi no es una explicación satisfactoria.

– También hay una explicación de Magnetto recogida en el libro de Luis Majul, según la cual Kirchner le habría pedido apoyo al empresario durante el conflicto con el campo, y Magnetto le habría respondido que sus medios iban a ser objetivos.

-Para mi son visiones muy cándidas. Sobre todo si se tiene en cuenta a Héctor Magnetto como cabeza del grupo Clarín y a Kirchner como cabeza del estamento político gobernante de la Argentina. Para mi Kirchner no fue un loco, sino un político muy representativo del sentir de muchos otros políticos que no supieron, no quisieron o no se atrevieron a avanzar como él. Kirchner y Magnetto, en el período 2003-2007, hicieron enormes negocios beneficiosos para ambos en términos cortoplacistas con recursos públicos, de modo tal que la explicación que dan, acerca de que “me piden Telecom y me están tocando la ética”, me resulta inconcebible. Si como presidente (Kirchner) firmaste el decreto 527 en mayo 2005 [extensión de licencias de TV abierta], si autorizaste el último día de tu mandato en diciembre de 2007 la fusión Cablevisión-Multicanal y en diciembre de 2004 prorrogaste 10 años, a libro cerrado sin mirar si se habían cumplido las cláusulas de la licitación de 1989, no vengas a decir que te están tocando la ética, y que vos no podés ceder, etcétera. Y por el lado de Magnetto, no vendamos objetividad periodística cuando Clarín durante el período 2003 hasta marzo de 2008, incluido, tuvo una línea editorial absolutamente oficialista.

No conozco verdaderamente los motivos pero sí se que las explicaciones no se condicen con la historia, y no estoy ni siquiera juzgándolos. Simplemente no se sabe. Es una incógnita importante que los investigadores tendremos que trabajar porque es uno de los factores que explican el momento político post 2008 en la Argentina.

-En un mundo globalizado en el que todos los países quieren tener su impronta internacional, transmitir su cultura, su identidad y demás, ¿los grupos económicos tienen un lugar para jugar? En otras palabras ¿Brasil vendería tantas telenovelas si no existiera Globo, o México si no existieran Televisa y TV Azteca?
Sí, es verdad que son actividades que requieren de una escala económica que tiende a la concentración. Lo que hacen muchos países es regular hasta cuánto se permite esa concentración; regular algo que a mi me parece central y que en la cultura política argentina no está presente (tampoco en la brasileña ni en la mexicana), que es definir cuáles son las contraprestaciones que se les exigen a los grupos concentrados, entendiendo que esa concentración está sostenida sobre un privilegio que ese grupo puede detentar y los otros no. Yo diría: “mire Telefónica, dado que la explotación del servicio telefónico tiende a la concertación, como autoridad estatal yo le exijo tales contraprestaciones porque le tolero ser un operador predominante”. Lo mismo para Clarín, Globo o Televisa. Hay algo que muchos otros colegas y yo trabajamos que es la noción del patrimonialismo, la apropiación de los recursos públicos por parte de un grupo estatal o privado. Eso es lo que ocurre con los grupos concentrados y el estamento político.

En cuanto a qué actividades tienden a la concentración: las industrias culturales, es decir la cinematográfica, la editorial, los medios audiovisuales. Debemos preguntarnos primero si estas actividades están vinculadas a la cultura y la identidad, y la respuesta es que sí, lo están. Segundo, ¿son actividades que requieren escala económica?, pues sí, la requieren. Tercero, ¿los grupos económicos que producen en el país pueden estimular que haya una representación de esa identidad y esa cultura?, y sí, también estoy de acuerdo. Con lo que no estoy de acuerdo es con el hecho de que porque se respondió que sí a estas condiciones, entonces sea piedra libre y tierra arrasada para que los grupos por un lado y el estamento político por el otro negocien condiciones ocultas para el resto de la sociedad acerca de cómo esos grupos ostentan su posición dominante sin dar cuenta de la responsabilidad social que tienen. Creo que lo que sucedió con los derechos de retransmisión del fútbol es una muestra de eso.

Si un grupo tiene una posición dominante, tiene que tener la sensibilidad o la conciencia cultural de que debe de alguna manera beneficiar a la sociedad que está sosteniendo esa posición dominante. Porque no esa posición no se produce porque los grupos sean superdotados, genios, no: esa posición se construye con medidas políticas y económicas. El grupo Godó en Cataluña es un grupo que consigue del estamento político favores y posiciones, por ejemplo en TV digital, que no todos los grupos consiguen y por supuesto si yo viviera en Cataluña criticaría esas condiciones, pero son distintas a las que se establecen entre estamentos políticos y grupos concentrados en nuestros países, allá hay contraprestaciones que aquí no existen. Y la inexistencia de contraprestaciones en nuestros países nos conduce a aquella lógica patrimonialista, donde no se advierte dónde está el beneficio para la sociedad. Por ejemplo, si un grupo tiene una posición dominante en cinematrografía o en editorial, pues lo mínimo es que produzca en el interior del país. ¿Hace falta un enfrentamiento tan binario como el que estamos viviendo para comprender que hace falta producir en el interior del país?

-¿Cómo resolvieron esto en otros países o bloques? Pienso en Bertelsmann en Europa, News Corp, Time Warner o Viacom, en Estados Unidos…
-Es una tensión muy difícil de resolver y sobre la que existen leyendas algunas dignas de crédito, por ejemplo el caso de Telmex y el PRI, que no son precisamente ejemplos virtuosos. Ahora, en Gran Bretaña esa tensión se resuelve a través de una fuerte inversión en actores públicos. La decisión de la BBC con la TV digital terrestre ha sido lanzar plataformas de libre acceso que compiten con Sky y donde le han comido parte del mercado de abonados. Claro, son actores públicos no gubernamentales. De paso te digo que me parece una aberración lo que se dice acerca de que nosotros no podemos tener una BBC porque no forma parte de nuestra idiosincrasia.

-Bueno, sin ir más lejos, el propio Gabriel Mariotto ha dicho en 678 que el diseño de Radio y Televisión Argentina (RTA) es mejor que el de la BBC.
-Sí, también ha dicho que es de tilinguería. Yo les contesto que la esclavitud fue parte de nuestra idiosincrasia hasta 1813 y hubo una asamblea y dijo esto está mal. O que no ha sido parte de nuestra idiosincracia controlar la concentración de medios, pero que gracias al aporte de un importante sector de nuestra sociedad, ahora es un tema de la regulación. En definitiva, que tengamos medios gubernamentales desde 1951 en televisión y desde el 1937 en radio en Argentina a mi no me sirve como consuelo, me sirve como una importante prueba de que eso no funcionó bien y de que hay que cambiarlo.

– ¿Qué opinás de la prohibición de las telefónicas de ingresar en el negocio audiovisual?
– Eso es un fracaso. Las telefónicas ya están en el negocio de los medios. Telefónica esta en el negocio de los medios mucho antes de la ley audiovisual, en Telefe y en ocho canales más en el interior del país, y estuvo antes en Radio Continental. Estuvieron, están y estarán. Me parece que en lugar de prohibirlo hay que realizar un mejor diagnóstico de la evolución convergente de las tecnologías y esto es una crítica a la oposición de centroizquierda, que estaba convencida de que el gobierno quería meter a las Telefónicas para hacer su propio negocio. Esa hipótesis era verosímil, pero quitarlas del medio no fue la solución. Ahí se nuevo se trata de qué contraprestaciones se le exigen a las telefónicas, se les puede decir, como ha hecho Gran Bretaña, “usted tiene que desagregar el bucle local” para alentar la competencia, por ejemplo. Las telefónicas pueden ser la plataforma para dar triple play, desagregando la llegada a los hogares, estimulando la existencia de pymes, de cooperativas, de empresas de mediano tamaño para que agreguen valor en la última milla. Otra posibilidad es exigir que desinviertan en telefonía como condición de acceso al mercado de medios, o regular las tarifas de telefonía móvil para revertir esta situación complicada que es que los pobres subsidian a los ricos a través de las tarifas desreguladas de la telefonía móvil, ya que las tarifas reguladas en telecomunicaciones en Argentina son las de telefonía fija, a cuya red accedemos las clases medias y altas. Sería importante al respecto reflotar parte del decreto 764 de Henoch Aguiar del año 2000, que a once años casi no se ha aplicado.

-¿Habría un beneficio real en términos de mayor competencia?
-Sí, con un regulador atento y activo y con una sociedad que tenga la atribución de auditoría del funcionamiento de ese mercado, y con un tribunal de defensa de la competencia, las mejoras serían sustanciales, sobre todo para los sectores de menores recursos.

-¿Hay desconocimiento sobre la nueva realidad sociotecnológica? ¿Hay una mirada antigua de los dirigentes sobre la tecnología?
-Estoy de acuerdo con vos. Hay un poco de todo. Primero hay un desconocimiento por el vértigo de la innovación tecnológica. Es decir, aunque se dispusiera del MIT y demás, igual habría desconocimiento sobre la evolución del sector. Hay una dinámica de evolución de la tecnología y de uso social de la tecnología que es difícil de prever de modo concluyente. Por lo tanto, hay ignorancia de parte de todos. Por supuesto, en el caso argentino, hay una batalla política innegable que se asume como “natural”, con lo cual al enemigo, ni agua. Y esto erosiona la capacidad de entender mejor la evolución del sector, tan atravesada como está por la batalla política. Como dice el refrán, “ la primera víctima de la guerra es la verdad”. Hay un aprovechamiento simplista de los recursos informacionales para cohesionar la propia tropa y debilitar el ánimo del oponente, enemigo o adversario.

Me parece que en Argentina y muchos países de América Latina no observamos con la debida atención el saldo que deja la implementación de la televisión digital y de nuevas tecnologías en países más avanzados en su instalación, lo que nos daría una ventaja comparativa importante. Si tuviéramos una mirada atenta sobre esos procesos, posiblemente evitaríamos errores y aprovecharíamos sus méritos. A la dirigencia argentina la veo siempre muy atenta a lo inmediato, y eso en el corto plazo puede ser eficaz, da alguno que otro rédito, puede por ejemplo ganar una elección. Pero hay una falta de visión de medio y largo plazo.

-¿Cómo te imaginás el consumo de medios en los próximos años?
-La juventud está viviendo un proceso de migración hacia el consumo de medios en soportes digitales. La facturación publicitaria de los medios analógicos en Argentina obedece a una inercia, porque lo cierto es que las audiencias están migrando. Esa inercia de apuesta al mercado analógico tradicional de la publicidad sólo se explica porque los planificadores de medios son grandes, son de mi edad o mayores. Cuando esos planificadores cambien, seguramente va a cambiar la inversión publicitaria, como ya cambió de modo drástico en los países del Norte, donde la digitalización está más avanzada. Ahora bien, creo que la Argentina tiene una peculiaridad que es un interrogante que nadie conoce cómo se va a resolver, que es su altísimo consumo audiovisual por cable. A mi me parece que es difícil que eso cambie en el corto plazo, pero si a largo plazo. El consumo audiovisual se realiza cada vez de manera más masiva por medio de Internet y convengamos que acá tenemos Netflix criollos mejores aunque absolutamente truchos.

-Estamos pasando de lo analógico a lo digital, un mundo en el que empezamos a ver medios convergidos. Pero además, pareciera que vino otra ola que es la de medios híbridos, atravesados por las redes sociales..
-Las nuevas tecnologías discuten la lógica de flujo continuo propia de la televisión generalista o de la radio, pero la lógica de producción de flujo no se rompe porque el audiovisual sigue siendo el consumo mayoritario. El consumo y los usos que hay sobre nuevas plataformas sigue siendo el consumo en el que uno, como usuario, busca descargar contenido que, en general, no produjo. En las redes sociales hay una gran masa que observa, que utiliza y consume, pero que no necesariamente crea contenidos. Son, en términos estadísticos, muy pocos que crean contenidos, y eso supone reciclar el viejo contenido y ese viejo contenido en general ha sido producido por las industrias culturales. Creo que esta situación está vinculada con la cultura y no con la tecnología. No es la tecnología lo que cambia al mundo, es la cultura. En ese sentido difiero con profesores o autores que son muy optimistas sobre la posibilidad de ruptura de las nuevas tecnologías, el problema no es tecnológico sino cultural. Nosotros somos usuarios intensivos de cultura audiovisual y nuestra cultura seguirá siéndolo durante muchos años más.


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One response

19 09 2011
Víctor Hugo Morales, fuera del aire por la aplicación de la ley de medios « Latin American Media & Entertainment Observatory

[…] la cuestión de la retransmisión en FM (absurdo a mi criterio) charlamos con Martín Becerra en esta extensa entrevista. Una de las emisoras que más problemas tiene en este punto es Cadena 3, la única radio del […]

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