Nervios por Netflix (el dilema: cooperar o competir)

21 08 2011

El anuncio del desembarco de Netlflix, el gigante del video online, en América latina puso nerviosos a varios. En primer lugar, a sus propios accionistas, que ven con alarma los altos índices de piratería registrados en la región. Pero también hay nerviosismo entre los operadores de TV paga, los programadores de señales, las telefónicas y hasta las cooperativas en Argentina, que ven aparecer un nuevo competidor, que además llega con otra tecnología.

A eso se suma que, tras el anuncio formal de su expansión latinoamericana, Netflix –una empresa estadounidense que cotiza en el Nasdaq– no dio ningún otro detalle. Eso desató una extensa cadena de consultas discretas entre distintos actores de la economía digital. ¿Con quién llega? ¿Cuándo hará el lanzamiento? La firma norteamericana, a la que se acusa de haber terminado de liquidar a la desaparecida cadena global de videoclubes Blockbuster, contrató a una consultora de relaciones públicas que tiene instrucciones de no dar más datos por ahora.

En la búsqueda de información pocos notaron que Netlflix ya había puesto un pie en la región por medio de uno de sus principales proveedores de datacenter, Level 3 Communications, que está en proceso de absorción de la empresa de telecomunicaciones Global Crossing a cambio de US$ 3000 millones. De hecho, Level 3 acusó recientemente a Comcast, el principal proveedor de triple play en Estados Unidos (TV, Internet y telefonía), de cobrar un cargo extra por el tráfico de películas, lo que fue interpretado como un mensaje a Netflix, un nombre que ninguna de esas empresas mencionó.


Global Crossing tiene en Argentina una de las más importantes redes de fibra óptica alternativas a las de Telefónica (que tiene On Video, su propio servicio online de streaming de video) y Telecom. También están lanzando su propia plataforma de video online a demanda varias cooperativas, y algo similar hizo Cablevisión junto con la señal de deportes ESPN, con su sitio espnplay.com; y con Moviecity, con el servicio MoviecityPlay.

El servicio estrella de Netflix no tiene ninguna restricción legal en el país, como sí lo tienen las firmas de telecomunicaciones (las que dan telefonía fija, considerada un servicio público) y los cableoperadores (que no pueden atender más de 24 localidades según la nueva ley de medios). Tampoco es alcanzado por la restricción que la ley de medios impuso a las empresas de “servicios de comunicación audiovisual” capital extranjero para ingresar en el país.

Con discreción, hace meses que la firma estadounidense viene negociando espacios publicitarios en grandes medios para el lanzamiento. Además, ya cerró los primeros contratos para acceder a los catálogos de contenido latinoamericano, con la mexicana Televisa (telenovelas y cine) y con la argentina Telefe Internacional, dueña del mayor inventario de la TV reciente del país (hasta hace pocos años comercializó internacionalmente las producciones de Pol-Ka, productora cautiva de Canal 13).

Parte de la preocupación se origina en algunos números de la industria de la TV paga en Estados Unidos: entre el primer y el segundo trimestre de 2011, la pérdida neta de suscriptores fue de 193.000, un número relativamente bajo pero que empieza a marcar tendencia (dato publicado por el sitio especializado Gigaom.com y levantado por el blog Uberbin.net). Buena parte de quienes cortan el servicio mantienen o contratan Netflix, o se pasan a la versión gratuita de Hulu, un sitio que acumula las mejores series y eventos televisivos estadounidenses.

El 5 de julio pasado, Netflix –que tiene más de 23 millones de clientes sólo en Estados Unidos y Canadá– anunció su expansión a 43 países de América latina y el Caribe. La empresa ofrece películas y series en video online (mediante streaming, es decir, sin necesidad de descarga) que puede verse en televisores, computadoras, PC tablets, celulares y consolas de videojuegos, entre otros aparatos. El servicio tiene un precio de suscripción mensual que habilita a ver los contenidos ilimitadamente. Aún se desconoce cuál será el valor de ese abono en la Argentina, pero en Estados Unidos -donde se lanzó en 2007- es de 7,99 dólares.

“Creo que todo el mundo está esperando a ver el resultado [de la incursión de Netflix en la región]. No sabemos cuál será la reacción del consumidor porque América latina está absorbiendo 20 años de historia en pocos años… recién se está incorporando la TV paga en muchos de los hogares. Netflix podría sumar a esa saturación de la oferta”, analizó Gary McBride, presidente y CEO del Consejo Latinoamericano de Publicidad en Multicanales (Lamac), una cámara de señales internacionales de TV paga. “Ese servicio es en cierta forma una competencia del cable tradicional pero creo que la gente que se suma a Netflix no discontinúa el cable, es una plataforma adicional”.

Para el especialista en management del entretenimiento y los medios Al Liberman, “Netflix tiene un negocio tan grande que puede darse el lujo de invertir en América latina. No va a eliminar las noticias, los realitys o los deportes, que seguirán en el cable, pero sí van a traer primero películas de Hollywood y cine independiente estadounidense e internacional, a un precio bajo”.

Hoy, en La Nación, se publicó una versión resumida de este texto.


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3 10 2011

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