Ultimas noticias sobre la ley de medios: ahora dicen que tampoco beneficia a las “otras voces”

26 05 2011

Hemos dicho muchas veces aquí que la nueva ley de medios tiene algunos aspectos positivos y hasta interesantes (y que llama la atención que el Gobierno tarde tanto en aplicarlos). Pero hemos escrito todavía mucho más sobre los aspectos perjudiciales de esta norma, a la que calificamos de retrógrada. Y sigue prevaleciendo la opinión de que esta norma se encamina al ridículo (podría volverse abstracta más pronto que tarde por el desarrollo tecnológico o simplemente caer en desuetudo por inaplicable).

En algún momento, incluso, nos permitimos crear el Club de las Viudas de la Ley de Medios. Una invención un poco cruel para aquellos que con honestidad intelectual creyeron (y todavía tratan de creer) que se trataba de un avance en materia de libertad de expresion. No voy a insistir por ese camino, pero sí voy a resumir en este post algunas críticas que aparecen desde los lugares menos impensados.

No es Clarín, no es Telefónica, ni tampoco es Uno Medios. Son los productores de contenidos del interior o los titulares de licencias de radioemisoras barriales quienes levantan ahora la voz para explicar, casos y datos concretos mediante, por qué la nueva ley dista mucho de ser buena, libertaria, pluralista y, por sobre todas las cosas, moderna (como nos han querido hacer creer y algunos no hemos creído nunca).

Estoy convencido de que no serán los últimos Nahuel Gonzalo Abregú, producctor de TV en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, y mi comprovinciano Darío Basso, presidente de la Asociación de Frecuencias Moduladas de Entre Ríos (Afmer) en describir las situaciones que a continuación resumo (con los links correspondientes a sus publicaciones originales). Veamos:

Ley de Medios: de la utopía al sectarismo, por Nahuel Gonzalo Abregú

Todos los que alguna vez pisamos la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA escuchamos hablar sobre la modificación urgente de la ley de medios de la dictadura; participamos en foros, firmamos solicitadas, y estuvimos de acuerdo en generar un debate extra-facultad para que la sociedad en su conjunto comprendiera la importancia de legislar en materia de medios de comunicación audiovisual.

En la madrugada del 10 de octubre de 2009 fue aprobada la ley 26.522, apoyada por todo el arco oficialista y aliados políticos; los medios tradicionales (el oficialismo utiliza el término hegemónicos) no acordaban con la ley sancionada, aducían que iba a generar problemas por el cierre de sus empresas y por encontrar en la ley tintes autoritarios.

Desde mi visión, la LDMCA (Ley de Medios de Comunicación Audiovisual) es un documento académico [aquí dice algo al respecto Julio Bárbaro; este link es mío, no de Abregú] que tiene aportes interesantes para generar una cultura inclusiva, pero, y aquí viene el problema, es una ley de imposible cumplimiento: en ninguno de sus artículos y agregados se habla de financiación, y si hablamos de televisión, hablamos de una maquinaria aceitada que subsiste gracias al aporte de entes privados (empresas, ONG´s,) y publicidad oficial.

En la Argentina existe hoy un debate muy fuerte sobre publicidad oficial y compra de voluntades políticas [este link es mío, no de Abregú]. Si enumeramos todos los casos denunciados por discriminación de pauta oficial a medios críticos del gobierno nacional o gobiernos regionales, saldría del eje que planteo: la imposibilidad de financiación de programación (la publicidad oficial, según ADC / Asociación Por Los Derechos Civiles, se da en gran parte a medios que responden positivamente a los políticos de turno).

En el caso de las productoras alejadas de Buenos Aires existe un problema extra: subsisten (subsistimos) gracias al aporte de entes privados (en un número menor al de Buenos Aires!), que se interesan por nuestros productos, confían en nosotros, y generan movimiento económico a través del trabajo de: editores, periodistas, productores, camarógrafos, guionistas, iluminadores, sonidistas, gaffer, maquilladores, conductores y directores.

Al reducir la publicidad en varios minutos (12 a TV abierta y 8 a TV por cable) y fiscalizar el AFSCA (Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual) la PNT (publicidad no tradicional) no podemos mantener las estructuras laborales mínimas para sostener las productoras en las cuales trabajamos; la nueva LDMCA exige la máxima calidad de servicios (productos) televisivos cumpliendo parámetros europeos, y no nos dice como pagaremos esos servicios.

En una sociedad capitalista el trabajo es rentado, y para poder pagarle a los trabajadores necesitamos dinero, ¿donde está ese dinero?, en la publicidad, ¿y si desaparece el dinero de la publicidad? Tenemos que cerrar las productoras.

Las grandes empresas de comunicación (operadoras de cables) están emitiendo programación de bajísima calidad para completar tiempos obligatorios de programación infantil, sin cumplir un solo parámetro de lo especificado en el ítem de la Unesco en las generales de la LDMCA; desde el punto de vista crítico, es detestable, desde el punto de vista racional económico, es la única salida posible: al no contar con publicidad en el espacio de programación infantil y obligar al explotador del cable a pasar tres horas por día de la misma (resolución 474/2010 AFSCA), los productos locales destinados a ese público serán hechos con la mínima tecnología disponible, actores principiantes o ni siquiera actores, pésima musicalización y peor edición. Algo totalmente lógico si vaciamos de dinero a las productoras de TV regionales sin tener otras fuentes de financiación para poder mantener nuestras empresas funcionando.

En el canal Somos El Valle, propiedad de Cablevisión Alto Valle de Río Negro y Neuquén, emiten un programa destinado a la infancia, de tristísima calidad, solo para ocupar las tres horas exigidas por la ley para la niñez, ¿no es un mecanismo perverso obligar a productoras locales a hacer malos productos que nada tienen que ver con el espíritu europeo de la ley?, esto tiene una respuesta: Según José Crettaz: [gracias por la cita!], no es lo mismo Disney Channel produciendo programas para chicos, que una productora que cobra 2000 pesos una tanda publicitaria y a la cual le sacan tres minutos de publicidad y todos los zócalos.

Calculando que un editor cobra como mínimo 500 pesos para editar un programa semanal de media hora, el dinero que recauda la productora con las limitaciones de publicidad hace imposible sostener a ese editor profesional: ¿quien hace la edición entonces?: el primer amateur que ande dando vueltas por ahí, que probablemente sea el hijo o el sobrino del dueño de la productora, ¿seguimos hablando de televisión de calidad similar a la europea? ¿estamos compitiendo con el imperialismo cultural, o solo le quitamos audiencia a la televisión regional para que Disney Channel sea la única opción… ¿porque la televisión local es pésima?. [Aquí hay un interesante análisis acerca de cómo “afecta” la ley de medios a las grandes cadenas internacionales].

El caso de la obligación de emitir tres horas de programación para niños lo uso como ejemplo, en todas las áreas de producción existe el mismo problema.

Para ir resumiendo, sin aportes estatales que signifiquen mucho dinero a las productoras independientes, sin acceso a la publicidad oficial, y con limitaciones insostenibles por rebaja de tiempo de publicidad, los mayores perjudicados por la LDMCA serán los televidentes, que optarán por lo que AFSCA desea que “en rigor” no pase: que nadie esté dispuesto a ver la televisión que producimos en la Argentina. La Utopía de una televisión comprometida con mejorar los valores sociales solo podrá ser ejercida por canales oficiales, y eso, desde mi punto de vista, dista de ser democrático, ya que atenta contra la pluralidad de voces.

Fuentes:
http://portal.unesco.org/culture/es/ev.php-URL_ID=31522 , Portal Unesco.
Diario La Nación On Line http://bit.ly/jxkMvW
Diario Clarín On Line http://bit.ly/jH7lvP
Latin America Media Observatory https://mediaandentertainmentobservatory.wordpress.com
Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual http://www.afsca.gob.ar/web/
Asociación por los Derechos Civiles: http://www.adc.org.ar/


La ley de medios ya causa estragos en el interior, por Nahuel Gonzalo Abregú

Soy productor independiente de TV regional. Produzco Mamitas de Hoy, un programa dedicado a la salud materno-infantil, que se emite por cable en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén.

El día que se reglamentó la Ley de Medios, recibí una pésima noticia : nos fueron quitados 3 minutos de publicidad en nuestro programa y se comenzaba a contabilizar como tiempo de publicidad cualquier mención a un producto, empresa u organismo público (por ejemplo, el nombre de un hospital público) como publicidad no tradicional (PNT).

Esta nueva reglamentación generó conflictos e interpretaciones caprichosas, como contabilizar como tiempo de publicidad el nombre de un profesional y el lugar donde trabaja. En nuestro caso, no recibimos pauta publicitaria oficial ni de bien público estatal (por ejemplo, una campaña de vacunación o donación de sangre) y financiamos Mamitas con pauta publicitaria de empresas medianas y chicas de nuestra región.

La limitación de tres minutos de publicidad (antes eran 6) y la contabilización caprichosa de la PNT hizo que tuviéramos que dejar de lado a 8 auspiciantes, perdiendo la mitad del ingreso del programa.

Entre otras perdimos a una de las pocas grandes empresas que nos auspiciaba: una multinacional de productos médicos, con un aporte muy significativo, que generaba gran parte de los ingresos del programa. La empresa retiró la publicidad, ya que la información requería naturalmente que nombráramos su producto. A los bajos valores del mercado publicitario regional, la única forma de sobrevivir es pudiendo vender los seis minutos de publicidad que permitía la ley anterior.

De tener posibilidades de exportar nuestro producto al exterior (estábamos en conversaciones con un canal del Paraguay) pasamos a tener que vender dos cámaras DV CAM para poder pagar los sueldos y la salida al aire del programa.

Una primera lección que me deja la nueva ley que regula el contenido de los medios es que la igualdad de oportunidades que plantea su preámbulo es cínica: programas que reciben pauta del Gobierno (sea municipal, provincial o nacional) podrán seguir emitiendo sus producciones (la pauta oficial es mayor en dinero que la pauta privada) y los programas que solo reciban aportes de la iniciativa privada (en la mayoría de los casos, Pymes) están al borde de cerrar sus puertas. Esto dará lugar a que programas de periodismo independiente que lleguen a criticar a los gobiernos de turno dejen de tener voz , ya que en la Argentina es difícil que un gobierno otorgue pauta a quien tiene una visión crítica del mismo.

También agrego lo capcioso de este punto de la ley: si un programa de TV recibe dinero por emitir una campaña de bien público por parte del Gobierno, esa pauta no se computa como publicidad, y así obtiene ventajas económicas frente a programas que no la reciben. Podríamos decir: bienvenidos al fin del poco periodismo crítico que existe en las provincias.

En la patagónica región del Alto Valle hay alrededor de 35 productoras audiovisuales independientes que con mucho esfuerzo dotaban de jerarquía y calidad a la TV local e inclusive exportan sus productos desde un área alejadísima de Buenos Aires. Ahora pasamos a tener programas de chivos políticos, de muy baja calidad.


La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual no ayuda a las radios de baja potencia, por Darío Basso

En pleno desarrollo de los debates que alimentaron la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, donde se cita a la Asociación de Radios de Frecuencias Moduladas de Entre Ríos (AFMER), como aportantes en su redacción dijimos hasta el cansancio que al proyecto había que discutirlo y no criticarlo. AFMER siempre quiso una nueva ley, pero también una ley mejor.

Tomando un trabajo del Dr. Jorge D´Agostino, asesor de la Federación Argentina de Radios de Baja Potencia (FARBaP) y de nuestra entidad, nos anticipamos en el último Foro realizado en el Congreso Nacional, previo a ser aprobada la ley (10/10/09), y pedimos una mejor consideración en el texto legal, para las radios de frecuencia modulada de baja potencia.

Advertimos muy especialmente que habiéndose empezado con la normalización en todo el país, a través de la Res. ComFeR 1366/96 se producirían injusticias, por ejemplo:

a) La reserva del 33% de licencias para medios de las organizaciones sin fines de lucro, lo que podría violar la igualdad ante la ley, al no referirse a aspectos de publicidad y a los contenidos de las mismas, que podrían adquirir un privilegio frente a las organizaciones con fines de lucro.

b) Que para las radios de baja potencia establecer la adjudicación directa no era suficiente porque son parte especial de la columna vertebral de una comunicación federal y en tal sentido deben tener un capítulo especial con referencias distintivas y reconocimiento expreso en la ley, porque es central el vínculo que de ellos nacen, conectando todo el territorio nacional con contenidos locales, que bloquean el centralismo porteño de los grandes medios.

c) Que se deja una gran confusión respecto a la distribución de los porcentajes de contenidos en la programación, que al generalizar, igualando a un pequeño medio radial con uno grande, se provoca inequidad y -según se lo mire- imposibilidad de cumplimiento.

Para empeorar, debemos actualizar el dato sobre la cantidad de radios FM en Paraná, conforme el chequeo realizado por técnicos de AFMER, el que llega a un piso mínimo de 60, sin datos sobre la cantidad máxima, por la dinámica de apertura y cierre de medios y superposición de señales en una misma frecuencia.

Hoy es imposible saber con precisión cuántas hay en verdad, dado que la CNC no controla radios irregulares, que no cumplen el mínimo de requisitos y aun así están al aire interfiriendo y ocupando ilegalmente frecuencias y violando todas las normas de radiodifusión. Pero la CNC es muy eficiente en el control de las emisoras registradas legalmente.

Entonces, la ley es muy buena en muchos aspectos, pero aquel apuro de octubre de 2009 hizo aprobar normas que generan confusión.

Intentando arreglar algo, la nueva autoridad (AFSCA) llamó a un censo general, aceptando emisoras de reciente aparición, e injustamente legitimó a radios comerciales, abiertas sin vocación, no logrando resolver el conflicto sino profundizarlo, a pesar de que se declama una lucha contra el monopolio, lo que por supuesto aplaudimos, pero siguen las cadenas de esos monopolios transmitiendo, y en el caso de Paraná, vaya a saber hasta cuando.

Porque la capital provincial [Parná] y su zona de influencia mantiene su condición de zona de conflicto, en virtud de que no habrá mas de 14 frecuencias a repartir en los mas de 100 medios que están al aire.

Esto hace que los fomentos de diversidad y contenidos regionales de la ley que entre otras cosas estamos pidiendo, sigan esperando.

Promovemos una buena reglamentación del Art 65 de la ley, que contemple una distribución de obligaciones por contenidos equitativa según la capacidad operativa de los medios, su zona de influencia y el estilo artístico que le dio origen.

La ley pareciera llegar al absurdo en el art. 65 inc. III, de impedir la emisión continua de programas con temas y comentarios de música folclórica. Entre Ríos avanzó muchísimo con el plan de asignación de frecuencias, gracias al empeño y calidad de funcionarios del AFSCA (ex ComFeR) y de los propios radioemisores entrerrianos que unidos pudimos llegar, después de 25 años, a contar con nuestras licencias, plan que se sigue cumpliendo. Pero eso no es suficiente ya que la conflictividad en Paraná atenta contra la normalización, y el periodismo independiente aún no tiene reglas de distribución de pautas publicitarias nacionales, (la ley provincial esta en estudio) y finalmente las radios de FM de baja potencia siguen siendo el último orejón del tarro, donde se ha confundido radiodifusión democrática con radiodifusión anárquica.

Ejemplo de ello es Concordia, que ingresó a la normalización, se asignaron frecuencias, no se controló permitiéndose la instalación de nuevas emisoras y hoy se está igual que antes: radios ilegales, superposición de frecuencias, conflicto con Uruguay, etc. La radiografía de toda la provincia nos indica más o menos lo mismo.

Seguiremos bregando para que lo que está bien quede como está, lo que pueda corregirse por resolución del AFSCA así se haga y lo que no, se reformule para que exista una verdadera, democrática y federal radiodifusión argentina de FM de baja potencia, tema que hasta hoy no se ha resuelto.

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4 responses

26 05 2011
27 05 2011
Renato

Incleible cuanta data tenes hermano. Muy interesante la información felicitaciones…

9 10 2012
#leydemedios: tres años después… sólo queda el #7D « Latin American Media & Entertainment Observatory

[…] Ultimas noticias sobre la ley de medios: ahora dicen que tampoco beneficia a las “otras voces” […]

28 07 2014
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