Martín Becerra: “La ley de medios no está preparada para la convergencia digital”

28 03 2011

Martín Becerra es especialista en economía de los medios y las industrias culturales. Nos hemos referido varias veces a su trabajo en este blog. Hace quince días, lo entrevistó Adriana Amado en el sitio plazademayo.com
Becerra fue un académico militante de la ley de servicios de comunicación audiovisual, pero es un fuerte crítico de su instrumentación (alguna vez lo incluí aquí en el “club de las viudas” de esa ley, al que me referí aquí y aquí).
Algunas frases interesantes, destacadas por plazademayo.com, “Implementar la ley de medios resulta más complicado de lo que muchos han soñado”, “Los canales Hadad y de Szpolski no tienen licencia, pero tienen una señal de televisión digital”, “Hay sectores que lo que intentan disciplinar a los medios para que opinen a favor suyo”, “Ni el gobierno ni el Grupo Clarín se han sincerado sobre los motivos de su ruptura”, “El gobierno tiene alianza muy fuerte con el oligopolio telefónico”, “la ley mira mucho hacia atrás, mucho hacia los medios analógicos y no tomara tanto en cuenta la convergencia digital y a los medios digitales”, “La televisión digital está afuera de la ley de medios”. Por varias de estas razones, Becerra también advierte que la ley -muy lejos de constituirse en las tablas de una legislación refundadora– necesita cambios y otras normas complementarias.
A continuación, algunos recortes míos. La desgrabación completa está aquí.



AA: Justo iba a ir a la Televisión Digital, porque también genera un esfuerzo, una alta expectativa y en apariencia sigue inexistente para la gran mayoría, incluso para la gente que tiene el decodificador que no sabe muy bien cómo se conecta o por qué tiene que conectar el decodificador y prescindir de la TV abierta que vió siempre. Vos además agregabas que estaba fuera de la ley.

MB: Está en una zona gris. Para esto, lo que hay que recordar es que la Ley de medios, es una ley anterior a aquella vieja ley de la dictadura, y fue muy resistida por parte de un sector importante de la oposición política, como de los grandes grupos de medios. Yo creo que todo eso se combino en que la ley mirara mucho hacia atrás, mirando mucho hacia los medios analógicos y no tomara tanto en cuenta la convergencia digital y a los medios digitales. Entonces, no es una ley realmente preparada para la convergencia. Recordemos también que fue intención del Poder Ejecutivo, originalmente incluir a las telefónicas en la ley, que en el debate en el Congreso, la oposición de centro izquierda negoció la salida de las telefónicas lo cual, yo diría que redujo más el ámbito de competencia de la ley a los medios analógicos.
Hoy estamos en plena transición hacia lo digital y el gobierno, está con su plan de instalación, de implementación de la televisión digital con la norma japonesa-brasileña. Está implementando todo con medidas administrativas, decretos del Poder Ejecutivo. Esto no lo está llevando adelante la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual y, por ejemplo, entre las señales que hoy funcionan en la televisión digital en el ámbito metropolitano de Buenos Aires, se encuentra CN5 y CN23 de Hadad y de Szpolski. En rigor, estos dos operadores de televisión digital no son licenciatarios de televisión abierta, no tienen una licencia, no ganaron ningún concurso, no se ha hecho ningún concurso, pero tienen una señal de televisión digital. Entonces, yo no me puedo explicar en el marco de la ley, en calidad de qué estos operadores están operando. Entiendo que tienen permisos, digamos, provisorios. Me parece que sería mucho más prolijo, como manda la ley, realizar concursos, otorgar licencias porque ese es un mecanismo público que permite la auditoria social y política, sobre ese proceso. Mientras que la asignación directa de una señal de televisión digital, es un acto altamente discrecional; esto por un lado.
Por otro lado la presencia de la televisión digital en los hogares, yo creo que tiene dos complicaciones. La primera complicación, es como vos decís, la lentitud en la migración de los aparatos de la recepción televisiva de lo analógico a lo digital. Es costoso, hay una parte -que son un millón doscientos mil decodificadores- que el gobierno entrega en régimen de comodato a los beneficiarios de planes sociales y a los jubilados. Como vos señalás, a su vez esto tiene el problema de que muchos de ellos no tienen las competencias necesarias para saber cómo se conecta, etcétera.
Por otro lado, lo que ocurre es que la televisión digital tiene un menú de doce o trece canales, señales como Canal 7, INCAA TV, Encuentro, Paka Paka, CN23, un par de música, y GOL Tv; no muchos más. Con ese menú no resulta atractivo para la población que actualmente tiene el servicio de televisión por cable y que tiene una especie de cultura audiovisual incorporada de 70 u 80 canales, por lo menos.

AA: Otro gran perjuicio que tiene hoy el ciudadano consumidor con relación a estos temas, es que las tarifas en Argentina siguen siendo altísimas en comparación con cualquier parte del mundo. Hay una sanción de portabilidad numérica que, por alguna razón u otra, no se implementa y que podría contribuir a esta lógica de que la competencia funcione en el sentido virtuoso, no como lo conocemos nosotros ¿A qué atribuís estas dificultades, por ejemplo, en el mercado telefónico?

MB: El mercado telefónico ha tenido reglas de juego, para mi, bien diferentes al mercado de medios de comunicación audiovisuales en la Argentina. Desde los grandes cambios de las reglas de juego operados a partir del ’89 en adelante. El mercado telefónico, en este siglo, no tuvo para mí, ningún cambio, respecto del rol que el Estado ha tenido sobre ese mercado con lo que venía ocurriendo desde los años ’90. Sí, yo advierto, efectivamente, un cambio en el rol de intervención estatal sobre los medios audiovisuales: la sanción de una nueva ley, la intención de que haya espectáculos deportivos transmitidos en abierto, un cambio en el rol de los medios del Estado, no porque hayan dejado de ser gubernamentales -que lo siguen siendo-, sino en la calidad técnica de la factura, en el interés que despiertan en la audiencia.
No advierto ningún cambio en el mercado de telecomunicaciones. La Secretaría de Comunicaciones, la SECOM y la CNC fueron, son y siguen siendo absolutamente cooptadas por los principales operadores, que son hoy por hoy Telefónica de España y Telmex, es decir, Claro y Telefónica – Telecom. No ha implementado este Decreto famoso del año 2000, cuando era secretario Aguiar, que establecía beneficios para los usuarios. Portabilidad numérica hay en muchos países sudamericanos, quiero decir, no hace falta traspasar la “Cortina de hierro”, ni convertirnos en la ex Checoslovaquia, o sea, son derechos fundamentales de los consumidores. Esto del famoso “peaje”, que cobran las telefónicas y que impide el ingreso de los competidores al mercado, porque ellas manejan la red que había sido originalmente construida por Entel, entonces le cobran un peaje altísimo, fue descubierto por el gobierno cuando -en el marco de la disputa con Clarín por el tema de Fibertel-, dijo en una metida grande de pata de la CNC, que había algo así como quinientos proveedores de servicios de Internet, que en realidad eran fantasmas, que no existían, que se habían dado de baja, etcétera. La mayoría de los cuales lo que hacen es comprarle el servicio a Telefónica, con lo cual, el peaje que cobra Telefónica, se convierte en el cuello de botella para que haya competencia en el mercado de las telecomunicaciones. Lo que ocurre en ese mercado hoy por hoy, resulta vital para entender el desarrollo de los medios de comunicación, porque es un sector convergente, porque hoy, aunque la regulación en Argentina lo impida, tarde o temprano -más temprano que tarde en realidad-, va a haber servicios convergentes en donde los mismos operadores van a ofrecer telefonía básica móvil, Internet de banda ancha y televisión por cable.

AA: Ahora, esta consigna del “monopolio”: también hay un montón de otros monopolios u oligopolios -técnicamente más correcto seria decir-, que parecen “opacos” a la discusión. Vos mencionabas Telefe. Es un canal de televisión asociado a una telefónica con todas estas cuestiones ¿Por qué se decide la discusión con uno y los otros hacen un poco su negocio, como si nada?

MB: Bueno, a mi me encantaría saber por qué. Porque yo creo que ni el gobierno ni el Grupo Clarín, hasta ahora, se han sincerado. Yo no los conozco, o por lo menos no brindaron públicamente, todos los elementos de juicio para saber por qué siendo aliados -el gobierno en la administración de Néstor Kirchner entre 2003 y 2007 fue un aliado muy fiel y generoso con los grupos concentrados, con los oligopolios, tanto en medios de comunicación como en telecomunicaciones- se produjo la ruptura. Entiendo yo, que el gobierno creyó que con su generosidad obtuvo un buen pago, efectivamente el Grupo Clarín también fue muy generoso con el gobierno en esos años y las razones de la ruptura -que la explica Néstor Kirchner en una entrevista que le hace Verbitsky en enero, febrero del año 2008 o 2009- nunca han sido sinceradas del todo. Mientras tanto, el gobierno siguió conservando una alianza muy fuerte con el oligopolio telefónico, tanto es así que en telefonía básica, las tarifas están reguladas por el Estado, pero la telefonía básica nos alcanza a los que somos de clase media en la Argentina, a la clase media y a las clases altas. A las clases populares, la telefonía básica no le alcanza porque no llega, no tienen ese servicio y las tarifas desreguladas de la telefonía en Argentina, son las de telefonía móvil que son las que Movistar, Personal y Claro quieren tener. El negocio de Personal, Movistar y de Claro -cuando uno lee los balances de las empresas telefónicas- viene por lo que facturan en telefonía móvil, que son los teléfonos que pagan los sectores populares en Argentina. Entonces, así hay nuevamente -igual que ocurre con el gas, con la electricidad y con tantos otros servicios- un subsidio de las clases populares a los sectores medios y altos, que somos los que tenemos la capacidad de presión para aparecer en la agenda de los diarios si nos aumentan la tarifa de telefonía telefonía fija. Entonces, pensando en el tema monopolio y oligopolio, yo creo que el debate sobre la ley ha sido de enorme valor, en muchos aspectos y tal vez un aspecto en el que hay cierta exageración, es la utopía de que haya actividades como estas sin grupos importantes, porque la telefonía y los medios de comunicación, “naturalmente” tienden a que hayan grupos fuertes. Es decir, la telefonía naturalmente tiende a la concentración. La cuestión clave de saber: el Estado, qué exigencias le plantea a los grupos concentrados. De hecho, la nueva ley se servicios de comunicación audiovisual permite que hayan grupos concentrados porque diez licencias, no es moco de pavo. El asunto es qué exigencias, vos decís: “Mire, usted tiene sobre este bien, que es de dominio público, una condición privilegiada, porque va a explotar una gran cantidad de esta porción y el resto de los argentinos, no”. En consecuencia, yo Estado, yo poder político, le exijo una determinada cantidad de contraprestaciones por ese lugar privilegiado que ocupa. En las telefónicas, sería esto que decimos, tarifas reguladas, “peajes razonables”, portabilidad numérica, etcétera.

AA: Ahora, visto el balance, digamos, no podemos decir que hay una democratización de la comunicación ni tampoco podemos decir que la ley de medios trajo esa mejora sustancial inmediata que muchos periodistas o colegas proclamaban, pero sin embargo me parece que la discusión política fue exitosa, es decir, mucha gente dice: “Lo bueno es que es la ley de medios” o “estamos venciendo al monopolio”. Primero como si fuera un monopolio y segundo como si fuera único ¿No hay una eficacia para que estemos más desinformados qué hace un tiempo atrás y estemos en situaciones estructurales un poco peor?

MB: No, no creo. Es decir, me parece que en relación al marco legal, sin dudas hay un cambio de perspectivas enormemente favorable porque la ley de medios reconoce derechos. Cuando hay una garantía, es como si vos me dijeras: “Mirá, la Constitución del ’94 se aplica mal -supongamos en este aspecto el del derecho a la vivienda que se aplica horrendamente mal- y entonces estamos peor que antes”. Quiero decir, la Constitución del ’53 era peor que la del ’94. La del ’94 tiene muchos aspectos en los que significa un enorme avance en el reconocimiento de derechos. Esto pasa con la ley de servicios de comunicación audiovisual y la trampa de su implementación, trampa en el marco del conflicto y de la polarización binaria gobierno-oposición y grupos de medios .Espero que como sociedad -porque esto no es un problema sólo de Cristina Fernández o solo del Sr. Magnetto o solo de la Sra. Giudici- seamos capaces de reclamar por la materialización de los derechos que la ley incluye. Entiendo que esto puede ser un planteo metafísico, vas a decir : “Ah, usted me habla de leyes, de intangibles”. Sí, en parte sí; en parte las disputas políticas tienen que ver con esto. Una parte es la institucionalización, o sea la cristalización de que hay derechos y que como sociedad lo consideramos derechos. Luego, cómo se materializa ese derecho, efectivamente es un quilombete. Es un problema que tiene numerosas aristas y al respecto, tampoco creo que estemos peor que antes, por decirlo de alguna manera. Es decir, creo que se ha puesto la luz de la discusión pública sobre el hecho de que hay actividades que todos tenemos derecho a utilizar y la ley, aún teniendo muchos artículos suspendidos por la Justicia, por cautelares digamos, en los aspectos en donde se vaya aplicando -ya sea, aunque parezca menor, la exigencia de producción propia en los canales de Capital Federal, en las radios de la Capital Federal que es la primera etapa de implementación; o el coto de los chivos que no se eliminaron pero se están acotando, y de la publicidad-, ya eso implica cierta mejora. Pronto, lo que va a ocurrir es que las redes tampoco van a poder funcionar 24 horas, los 7 días de la semana, por 365 días al año. Eso va a estimular un poco la producción propia.
Si a ese tipo, le implementan la tarifa social de televisión por cable, ya se está conformando el consejo del menor y de la familia, es decir, ya hay algún tipo de aspectos que entiendo que frente al tenor de la demanda que hubo, son aspectos menores y lentos en su implementación. Es lento, sí. Yo estoy seguro de que es lento.
En el momento de la ley, algunos señalábamos que la clave se va a visualizar cuando pasen cinco o diez años, y ahí tengamos elementos de juicio para evaluar si la ley fue buena o no. Yo te decía al pasar, que hay algunos aspectos de la ley, muy estáticos. Yo creo que van a reclamar cambios en la ley -en la perspectiva de que es una buena ley- cuando se digitalicen radio y televisión. Diez licencias no van a ser nada, así que eso va a tener que cambiar, va a tener que hacerse una red de convergencia con las telecomunicaciones, va a haber que hacerse una ley de financiamiento de los medios de comunicación, que es buscar en donde está que el meollo de los negocios que muchos suponemos que están discutiendo Clarín y el gobierno, pero como no se sincera no aparecen con claridad. Yo creo que la ley es una plataforma indispensable para discutir todo esto. No me imagino que podamos discutir estas cosas pendientes con la Ley de Videla.

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4 responses

5 04 2011
Juanjo Fabbri

Otra vez, Crettaz, muestra que es un aprendiz de la revista Noticias: sus titulos no tienen nada que ver con el contenido de las notas. Si escucha la entrevista se dara cuenta que Becerra y muchos otros especialistas defienden la ley, lo que pasa es que no son talibanes que hagan de la ley un mandamiento divino. Sea honesto, Crettaz, y reconozca que el que opina que la ley es mala es Ud. y no haga decir a terceros lo que piensa Ud.

5 04 2011
José Crettaz

Estimado Juano,
Yo leo (y escucho, porque está también la grabación) lo siguiente. “(…) Yo creo que todo eso se combino en que la ley mirara mucho hacia atrás, mirando mucho hacia los medios analógicos y no tomara tanto en cuenta la convergencia digital y a los medios digitales. Entonces, no es una ley realmente preparada para la convergencia”. En otras palabras, ¿Qué es lo que no tiene que ver con el título?

La ley de medios tiene algunos aspectos positivos (pocos), pero ya nadie niega que se trata de una normativa “analógica”. Tanto que el desarrollo de la TV digital no está contemplado en esa norma, como tampoco lo está el triple play (expresamente prohibido en la ley, a la que suele calificarse de “desmonopolizadora”). En fin, Becerra es un tipo inteligente y, además, un estudioso de estos temas. Como académico serio no “compra” a pequete cerrado, estudia, analiza, interpreta, concluye… Y no hay que ser muy inteligente para darse cuenta de que la ley de medios fue hecha para los 80, no para los 2000.

Gracias por participar

25 01 2012
negro

Estimado José, yo escucho:
Periodista – “no podemos decir que la ley de medios trajo esa mejora sustancial… que proclamaban… muchos dicen lo bueno que es la ley de medios, estamos venciendo AL monopolio… es decir no hay como una eficacia para que estemos mas desinformados … y estemos en situaciones estructurales un `poco peor?”

Becerra – “No”

9 10 2012
#leydemedios: tres años después… sólo queda el #7D « Latin American Media & Entertainment Observatory

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