El software y la moda, dos industrias creativas con enorme potencial y algunos problemas en Argentina

26 02 2011


El software y la moda tienen en Argentina un potencial enorme. El software por la calidad de los profesionales, la tradición tecnológica y la habilidad argentina -no siempre suficientemente destacada- de superar los obstáculos y las crisis. Y la moda por la calidad del diseño y cierta tradición aún vigente de la industria textil. Pero ambas industrias, netamente creativas, se topan con algunos problemas: al software la falta de mano de obra (que está llevando a las empresas a instalarse en el Interior del país, poniéndose cerca de los técnicos que no quieren el ruido de la gran urbe) y la moda, además de la escasez de gente que domine ciertos oficios, los cuellos de botella y la falta de modernización de algunos eslabones de la industria (a pesar de la cada vez más evidente sobreprotección estatal). En enero escribí un par de notas sobre estos temas, que me parece son para seguir de cerca si realmente se quiere un desarrollo industrial y tecnológico cerebro intensivo. A continuación, esos textos:

El sector del software se expande hacia el interior de la Argentina

¿De qué sector es la empresa que incorporó a 100 empleados por mes en 2010? De la industria del software. Es Globant, una firma de capital nacional que tiene como clientes a Google y a Facebook, entre otros, y que se expandió a ese ritmo el año pasado en las seis ciudades en las que está instalada. El caso, aunque paradigmático, está lejos de ser una excepción en el negocio de las soluciones informáticas, que parece tener un sólo límite: la falta de mano de obra.

Por eso, esta industria -que emplea a 60.000 personas y facturó en 2010 unos US$ 2600 millones- busca en el interior del país lo que no encuentra en la Capital y el conurbano: talento a buen precio. Afortunadamente para las empresas, esos talentos buscan lo que la capital del país no alcanza a darles: calidad de vida.

Rosario, Mendoza, Córdoba, La Plata, Tandil, Bahía Blanca y hasta Resistencia y Corrientes. “¿Y por qué no La Matanza?”, desafía Jorge Ader, de Capgemini, una de las grandes empresas multinacionales del sector presentes en el país, pensando en los técnicos que prefieren vivir cerca de sus casas. El 30% de las empresas del sector ya están instaladas en las provincias.

“Cuando se saturan los recursos humanos de la Capital Federal las empresas buscan disponibilidad en algunas plazas con economía de costos. Hay una radicación intensa de empresas en el interior”, confirmó Fernando Racca, presidente de la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos (Cessi), que se jactó de que su industria “no tiene problemas de demanda”.

“Tratamos de diferenciarnos en la propuesta de valor que tenemos como empresa, clima laboral, carrera y salarios. Pero sobre todo como compañía que se enfoca en I+D, lo que tenemos para ofrecer son desafíos y proyectos interesantes para la gente. Hoy los programadores que trabajan con nuevas tecnologías lo que quieren es que el trabajo sea desafiante”, dijo a La Nacion Wayne Grubbs, director financiero y operativo de Global Logic, firma especializada en investigación y desarrollo que compró la local Cubika y se expandió a La Plata y Mendoza.

“En esas ciudades ya tenemos 70 profesionales, prevemos triplicar el personal en esas locaciones y estamos analizando la posible inauguración de oficinas en Córdoba, Tandil o Santa Fe”, agregó Sebastián Gryngarten, Managing Director de GlobalLogic Latinoamérica.

Además de escasa y cara, la mano de obra informática puede irse sin avisar sólo porque le interesa más otro proyecto, aunque no necesariamente pague más. “La gente se va por la localización, por dinero o por proyecto. Y eso no lo maneja la oficina de recursos humanos”, afirmó Ader, de Capgemini.
Pero empresas más pequeñas también crecen. “Tenemos un centro de desarrollo y servicios en Mar del Plata con 30 personas y vamos a duplicar la dotación en dos años”, dijo Cristina Martínez, gerente general de Sistemas Berjaman.

La gran mayoría de las empresas de software son pymes, el 50% tiene menos de 100 empleados, y el 23%, menos de 300. El panorama se completa con una veintena de compañías internacionales, que son las que más demandan mano de obra, tales como Atos Origin, IBM, Accenture o Capgemini.

Globant, la mayor empresa nacional con más de 2000 empleados, opera en Tandil, La Plata, Rosario y Córdoba, además de Resistencia y Capital. “Cuando creamos la empresa nos planteamos dos desafíos: primero, vamos a hacer una gran compañía y demostrar lo que somos capaces; y segundo, vamos a demostrar que se puede hacer desde el interior, porque no todo tiene que hacerse en Buenos Aires”, contó Guibert Englebienne, Chief Technical Officer y uno de los cuatro fundadores de la empresa.

Los salarios promedio del sector se ubican en $ 4087 para un empleado junior; $ 5463, para un semisenior, y $ 7296, para un senior, según el Observatorio Permanente del Software y los Servicios Informáticos (Opssi), creado por la Cessi para seguir, sobre todo, este indicador.

El creciente nivel salarial y la inflación esmerilaron la competitividad del tipo de cambio. “Pero la ola de outsourcing es tan grande que aunque se pierdan contratos de menor valor tenemos la expectativa de que se puedan reemplazar contratos de mayor valor. Tenemos con qué defender esa posición: calidad de recursos humanos y el factor huso horario, porque hay mucha oferta que tiene que ser suplida dentro del huso horario de Estados Unidos”, afirmó Racca.

La última moda en el negocio de la ropa es el cuello de botella
Los cuellos de botella son la última tendencia de la industria de la moda y la indumentaria, un sector pujante cuya consolidación enfrenta varios obstáculos: los altos costos, causados en parte por la falta de mano de obra especializada; la ausencia de una industria que ofrezca mayor variedad y calidad de tejidos, y la capacidad colmada en varios eslabones de la cadena de valor, como la hilandería y la confección. No obstante, la expansión no se detuvo, sobre todo gracias al impulso del diseño de autor argentino, cada vez más reconocido internacionalmente.

El glamour característico de esta industria suele ocultar una extensa y compleja cadena de valor en la que conviven productores de fibra, hilanderías, tejedurías, tintorerías, confeccionistas, diseñadores textiles y de indumentaria, y plataformas comerciales. El sector comenzó a recuperarse en 2002, luego de la devaluación del peso, y viene creciendo gracias al talento de diseñadores y confeccionistas, y a las barreras administrativas a la importación impuestas por el actual gobierno. Según la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), toda la cadena emplea a unas 150.000 personas, la mayor parte de las cuales trabajan en locales comerciales.

“La Argentina es pionera en ideas e innovación, pero la industria no logra situarse a la altura de esas mismas consideraciones. Sus dificultades para crecer le impiden solventar la producción industrial de prendas con diseño. La industria está al 90% de su capacidad y hay demasiados matices de calidad y precio”, analizó Gabriela Mussuto, directora de la licenciatura en Diseño Textil e Indumentaria de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Muchas de las marcas que exportan sus diseños trabajan con telas importadas, algo de lo que prefieren no hablar por temor a las restricciones aduaneras. Varias empresas de diseño también financian la capacitación del personal de talleres de confección.

“Las inversiones más importantes se hicieron en los estadios primarios, capital intensivo, como la hilandería, la tejeduría y la tinturería. En la confección tenemos un cuello de botella que frena la cadena y no permite que se desarrolle en todo su potencial. Es el eslabón más mano de obra intensiva, este problema se soluciona básicamente con capacitación”, se defiende Pedro Bergaglio, presidente de la Cámara del Sweater y de la Fundación Pro Tejer.

Aunque en lo estrictamente textil, Brasil (por su enorme mercado interno) y Colombia (por su tradición textil) son los referentes de la región, las marcas de indumentaria y los diseños de autor argentinos vienen ganando posiciones rápidamente en América latina, donde los locales propios o franquicias de marcas nacionales ya tienen una fuerte presencia. Los gobiernos nacional y porteño impulsan fuertemente esa internacionalización ayudando a las empresas a participar de ferias y rondas de negocios.

En New York Fashion Week de 2010 se presentaron Cardón, Eufemia y Benito Fernández, impulsados por la Subsecretaría de Comercio Internacional de la Cancillería. La Martina tiene locales exclusivos en países europeos y algunos mercados exóticos, como el Líbano y Dubai. Martín Churba, que además elabora sus propios tejidos, exporta con su marca Tramando a Japón desde 2004. Al Extremo Oriente también llegan Juana de Arco y Kostume. Hermanos Estevecorena lo hace a Estados Unidos y España. Otras marcas que se abrieron camino en el exterior son Kosiuko, Trosman, Kostume, Caro Cuore, Ayres, Vitamina y Cheeky. “Aunque queda un extenso camino por recorrer en el tema calidad, varias marcas argentinas compiten con buen rendimiento”, afirmó Mussutto.

En 2010, las importaciones de bienes de capital, piezas y accesorios destinados a aumentar la capacidad de producción aumentaron un 64% con respecto a 2009. Según datos de Pro tejer, el total de los bienes importados, sumado al costo de la nacionalización y puesta en marcha de la maquinaria, implica una inversión de $ 844 millones. “Además, doce empresas del sector presentaron proyectos de inversión en el Fondo del Bicentenario por $ 120 millones, de los cuales cuatro ya fueron sido aprobados”, afirmó la ministra de Industria, Débora Giorgi. Esos proyectos están en el ámbito de la hilandería y tejeduría.

En la ciudad, apuestan todo al proyecto Barracas, distrito del diseño. “Queremos generar integración en la cadena de valor mediante el desarrollo de un cluster de moda y diseño con este proyecto, pensado para revitalizar la zona sur mediante la relocalización de una parte de la industria de moda y diseño con beneficios impositivos y asistencia financiera preferencial”, explicó Enrique Avogadro, director de Industrias Creativas y Comercio Exterior de la ciudad.

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