Periodismo: lejos de reemplazarlo, Wikileaks lo revitalizó

30 11 2010

Roberto Guareschi, que dirigió durante varios años el diario Clarín (al que consideró en su momento “una rareza de occidente”) afirma en su blog que WikiLeaks le dio un sopapo al periodismo tradicional y centra su análisis (siempre sesudo) en los méritos de esa plataforma de Internet dedicada a difundir secretos de Estado.

Sin embargo, hay una contracara bastante evidente. El fundador de WikiLeaks, Julián Assange, conoce bien sus fortalezas y sus debilidades. Conciente de las carencias de su plataforma buscó credibilidad y difusión en cinco medios tradicionales (El País, Le Monde, Der Spiegel, The New York Times y The Guardian). Así, implícitamente acepta la necesidad que tiene del periodismo tradicional, el oficio de buscar, analizar, contrastar y difundir información pública (de interés de los públicos o que afecta a los públicos). Probablemente la única función que Wikileaks haya reemplazado hasta ahora sea la de “buscar”, pero las otras todavía no.

Por eso yo veo las cosas al revés: el periodismo tradicional demostró que está más vivo que nunca. ¿Y qué es el periodismo tradicional? Para mi, es ese periodismo sin apellido, que no es ni especializado ni generalista, ni digital ni de papel, ni tradicional ni nuevo. Que es sólo periodismo, o de lo contrario termina siendo otra cosa. Y los cinco diarios lo demostraron.

Es curioso además que WikiLeaks no buscó a CNN, a la BBC o Al Jazeera . Tampoco a ninguno de los nuevos medios digitales, como los estadounidenses The Huffintong Post o Politico. Es más, los digitales estuvieron esta vez a la cola de la información, vencidos por las nuevas plataformas de los antigüos medios. Y eso porque WikiLeaks buscó grandes reservas de credibilidad, fuerte potencia de marca y alcance global en las lenguas occidentales más influyentes. Y sobre todo, capacidad de análisis y jerarquización de la información.

En este episodio, WikiLeaks demostró sus fortalezas (la eficiencia en encontrar, almacenar, proteger y difundir secretos de estado), pero también reconoció sus debilidades: su incapacidad para hacer comprensible a grandes audiencias grandes volumenes de información compleja. Para eso siempre hemos estado los periodistas, y para eso seguiremos estando. Estamos ante un desafío conocido pero renovado: el de superar el miedo a la complejidad en un mundo cada día más complejo.

Así, lejos (pero muy lejos) de la anunciada muerte del periodismo a manos de la “desintermediación” creada y consolidada por las nuevas tecnologías, WikiLeaks parece haber dado nueva vitalidad a los diarios tradicionales, en cuya plataforma y credibilidad se apoyó para llegar a audiencias masivas en todo el mundo.

Basta con ver la efervescencia que despertó este episodio en un mundo grande que cada día se vuelve más pequeño, donde ya es difícil mantener secretos tanto a los individuos como a los Estados y las corporaciones.

La cuestión acerca de si lo de WikiLeaks es o no periodismo estuvo en una de las preguntas de los usuarios de elpais.com a Javier Moreno, director del diario español:

¿Considera que las filtraciones en el portal Wikileaks son periodismo?
Esa es una pregunta que roza la metafísica. Digamos de forma más modesta que Wikileaks nos ha permitido hacer gran periodismo. Periodismo del que cambia la historia y del que los ciudadanos están cada vez más necesitados en un mundo donde los Estados y los políticos tratan cada vez más de hurtar la información a sus sociedades.

Más información:

BLOG: Otros puntos de vista sobre el periodismo en la era de Wikileaks en 10 posts seleccionados por Clases de Periodismo

VIDEO: Javier Moreno, director de El País, explica la decisión de publicar la información

VIDEO: El momento de la publicación de los cables secretos en la redacción de El País

AUDIO: Bill Keller, editor de New York Times, se refiere al estado del periodismo en la era WikiLeaks [Inglés]

VIDEO: Ramón Salaverría: “Wikileaks evidencia que el papel del periodista en la red es más interpretativo

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One response

1 12 2010
Cristian Mira

Creo que el caso está demostrando que, con internet y las nuevas tecnologías, a los medios tradicionales se les hace cada vez más difícil ocultar información como lo hacían en el pasado. Coincido en que hay una retroalimentación.

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