Ley de medios: esto recién empieza (o, la guerra continúa)

12 10 2009

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Salvando las distancias y los kilos, me está pasando como a Jorge Lanata. Creó un diario (Crítica) para instalar agenda, y el conflicto con el campo le arruinó la estrategia porque lo obligó a tener durante tres meses el mismo tema en la portada. Bueno, haciendo aquellas salvedades, con este blog pasa lo mismo. Lo armé para tocar un poupurrí de asuntos vinculados al entretenimiento y los medios, las industrias culturales o de contenidos (ver Blog) y resulta que me la paso hablando, twiteando y escribiendo de la ley de medios. Ya escribí cuatro, 1, 2, 3… y 4 y, si me siguen, acá vamos de nuevo.

El Gobierno del matrimonio Kirchner se asemeja mucho a la conducción de un centro de estudiantes, allí donde la actual y el ex (presidente) aprendieron a hacer política. Algo de eso se porque fui tesorero del centro de estudiantes de mi colegio (Nacional Normal Superior Dr. Antonio Sagarna) en quinto año. Fue fácil, porque en todo ese año no entró un peso. En un centro de estudiantes todas las batallas son épicas, ya sea que fueren el cambio de un inodoro, el arreglo de la calefacción o el régimen de amonestaciones. Además, en esa política chiquita, carente de contenido significativo, son habituales las zancadillas tontas, las mojadas de oreja, las risitas adolescentes ante cada travesura. Travesuras del calibre de ponerle en la espalda a un compañero (o profesor), sin que la “víctima” se de cuenta, el “muy ingenioso” cartelito: “Soy puto”.

Así funciona el kirchnerismo (por eso lo de la movilización y festejo por la aprobación de la ley de medios, como si se hubiera ganado una guerra). Con ese perfil tuvo también que ver la promulgación récord de la nueva ley que ocupó la madrugada y mañana del sábado del jefe de gabinete, Aníbal Fernández. “Firmame acá, vos acá, que arranquen las rotativas del Boletín Oficial, y llévenle el diario a la Presidenta, que ya está viajando a la India”, debe haber dicho un siempre vehemente Fernández (con súbitas aspiraciones a gobernar Buenos Aires). Y así fue. Firmó Cobos, firmó Fellner, sacaron el Boletín un sábado (eso sólo sucede en situaciones excepcionales) y Cristina se fue leyendo el texto legal más deseado de esta parte de su mandato. El texto final.

Diario La Nación

Diario La Nación

Sin embargo, ni Clarín ni Vila-Manzano ni ningún otro grupo de medios dejaron de existir (aunque eso les hubiera gustado a más de un político) ipso facto. Tampoco aparecerán de un día para otro los medios comunitarios que crea la nueva norma (salvo que el Comfer aplique la ley vieja y los impulse, cosa que podría haber hecho hace tiempo sin necesidad de cambiar el marco regulatorio). Ambas cosas no ocurrirán en lo inmediato, y de hecho podría llevar bastante más tiempo del previsto por las huestes K. Los cambios que en teoría deberían hacerse son claros.

Carlos Pagni lo describe con detalles en esta columna suya para La Nacion. También hace un análisis interesante Jorge Fontevecchia (confeso enviadiador de Clarín), que se plantea la pregunta ¿Big Bang o Big Crunch? en referencia a cómo serán las consecuencias de la norma. El dueño de Perfil -empresa que, como otros medios gráficos, podría verse favorecida con la nueva ley- también elogia la labor de TN en el debate. Pablo Sirvén llama la atención sobre un aspecto vilipendiado: la necesidad geopolítica de contar con medios de comunicación fuertes (aunque no tanto para ser monopolios).

Los grupos mediáticos irán a la Justicia, donde se espera también una batalla larga (sobre todo si llega, como se espera, hasta la Corte Suprema). Rodolfo Barros, uno de los periodistas que desde el principio mejor explicó los alcances de la nueva ley, adelantó cómo sería el desguace de los multimedios. Y en Crítica, dicen que ya hay interesados en “los restos” de Clarín.

En otros post he mencionado los cambios positivos que introduce la ley, y que a mi criterio son bastante menos que los negativos. Clarín enumera estos últimos en este texto, y La Nación grafica cómo quedarán los grupos de medios. Antes, el director de la Cámara Argentina de Anunciantes había marcado el panorama desde la óptica de quienes hacen publicidad en nuestro país.

Sancionada ley y con Cristina en el arie (rumbo a Oriente), algunos de los principales impulsores de la norma no se tardaron ni un día en marcar lo que falta, o lo que la ley dejó vacante o lo que haría inaplicable la norma. Ese es el caso de Martín Becerra, de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ). Mientras, la oposición (incluidos algunos bloques que votaron en favor de la ley como el socialismo) ya se preparan para la batalla post recambio legislativo. Aunque todos hablan de diciembre, recién habrá que esperar hasta marzo, porque es improbable que el Poder Ejecutivo convoque a sesiones extraordinarias para el receso estival con un Congreso tan adverso.

Habrá que ver también si Kirchner cumple sus promesas (en el caso del juez Faggionato Márquez, sus laderos dieron una señal firme en esa dirección). Si Santa Fe dispone en breve de un canal de TV y una radio, si Ramón Saadi vuelve a controlar el PJ de Catamarca, si algún que otro senador (o senadora) se convierte en embajador/a… Algunos de esos casos están entre quienes votaron la ley . En fin, seguiremos hablando de la ley de medios hasta bien entrada la campaña presidencial de 2011…

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9 10 2012
#leydemedios: tres años después… sólo queda el #7D « Latin American Media & Entertainment Observatory

[…] Ley de medios: esto recién empieza (o, la guerra continúa) […]

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