Desde que asumió al frente de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), Martín Sabbatella repite un machete que el organismo formalizó y –militancia y pauta mediante– ahora difunde de cara al 7D. El panfleto lleva el título “A partir de la ley de medios todo es mejor que antes” (que me hace acordar al “Nosotros somos buenos” de Tucap Amaru). Hay allí algunas verdades, muchas exageraciones y mentiras flagrantes. A saber:
- Según Afsca, “la ley reserva el 33% del espectro radioeléctrico para organizaciones sin fines de lucro, una medida de vanguardia en el mundo”.
- Podría ser verdadero, pero… La verdad concreta, real: en la mayor parte del país el espectro radioeléctrico está colapsado (hay más de una radio por cada frecuencia disponible, lo que genera interferencias mutuas) y Afsca (junto con la Comisión Nacional de Comunicaciones y otros organismos) aún no diseñó un plan técnico para saber qué espectro disponible hay y, luego, cómo podría repartirse. Hasta que ese plan técnico esté disponible, empiece a aplicarse y se haga lugar en el espectro, Frank La Rue (relator de libertad de expresión de la ONU) tendrá que seguir esperando para celebrar el arribo de entidades del tercer sector al espectro. Es decir: no hay posibilidad de destinar 33% del espectro a ese sector sencillamente porque ese espectro ya está ocupado (mayormente de manera ilegal).
Por otro lado, aunque es un poco tarde para introducir el tema, habría que discutir qué destino se le da al espectro. Mientras que en Argentina –como si estuviéramos en los 80 o 90- cuando se habla de espectro se piensa en medios, en el mundo cuando se habla de lo mismo se piensa en Internet móvil (por donde “van” ahora no sólo los medios sino una amplia gama de actividades humanas). ¿Qué están proponiendo en el Reino Unido…, por ejemplo?
Según Afsca: “Ya se adjudicaron más de 365 licencias de AM y FM en toda la Argentina. Y están en marcha más de 650 concursos públicos para frecuencias de radio”.
Verdadero. Se regularizaron situaciones de hecho y se concluyeron trámites de solicitud de licencias que el ex Comfer ya venía tramitando. En cuanto a los nuevos concursos, hay que decir que se licitan frecuencias en lugares donde nunca hubo limitaciones para que surgieran (como sucedió en todo el país) nuevas emisoras. Es decir, allí no había más FM y AM sencillamente porque no había interés por crearlas. El problema para las nuevas emisoras (y también para las antiguas), sean comerciales o sin fines de lucro, es el mismo: de dónde sacar los recursos para sostener el emprendimiento y ser viables en el tiempo. Algunos de los primeros impulsores de la nueva ley ya hablan de la necesidad de agregarle a la ley de medios un capítulo económico o directamente de sancionar una nueva ley de financiamiento de los medios.
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